“Para que Macri lidere la oposición, hay que trabajar fuerte en acuerdos”

La referente del PRO, Gabriela Michetti, afirma que el desafío para el proyecto presidencial de Mauricio Macri es liderar el sector del justicialismo no K, parte del radicalismo y partidos provinciales. Ser la dirigente más carismática del PRO ha puesto a Michetti en un dilema: ¿encabezará en el 2013 la lista a legisladores por la provincia de Buenos Aires, resignando su aspiración a jefa de Gobierno porteña en el 2015?

Redacción

Por Redacción

entrevista: A GABRIELA MICHETTI, DIPUTADA Y DIRIGENTE DEL pro

– ¿Cómo ve el mapa de la oposición?

– Cada vez con más claridad se advierte una división entre un segmento – compuesto por partidos de izquierda, socialistas y algunos radicales– que en general acompaña la política del gobierno (vienen de votar a favor del traspaso de subtes y de la estatización de YPF) y otro grupo formado por el macrismo, el justicialismo no kirchnerista y fuerzas provinciales que rechazaron esas iniciativas. Hay que ir viendo si este último sector puede ser liderado por Mauricio Macri, como aspiramos desde el PRO. Para eso será necesario un trabajo muy fuerte de acuerdos que incluyan a radicales que se alejaron de las posturas de su partido.

– ¿Descarta que Daniel Scioli pueda competir con Macri por encabezar el polo peronista no K en las presidenciales del 2015?

– A Scioli no lo puedo disociar de los nueve años en que acompañó al kirchnerismo. Todos los días da muestras de lealtad y afinidad con el gobierno. Scioli en todo caso puede que encabece la sucesión de Cristina, aunque tiene una pelea adentro con final incierto.

– ¿El PRO es una fuerza “de derecha” o “pragmática”?

– Me cuesta dividir a los partidos con las categorías de la Guerra Fría. Si se trata de afinidades diría que es de centro: yo me siento dentro de la corriente social-cristiana, pero también hay socialdemócratas. Defendemos un Estado que, sin asfixiar, no delegue en otras entidades funciones como la igualdad de oportunidades; tenemos una mirada no anclada en el ayer sino en una agenda de futuro con eje en la tecnología, el medioambiente, el mejoramiento de las metrópolis; ligar la política con el hacer y el manejo transparente de los recursos.

– ¿Cómo explica el respaldo popular que recibió en estos años el oficialismo?

– El kirchnerismo agitó como propias banderas de toda la sociedad, de una manera marketinera (pues Néstor Kirchner había llegado al poder con un débil respaldo popular). Un caso es el de los derechos humanos, para encontrar un argentino que defienda la dictadura militar tenés que investigar con lupa; hubo otros temas que la gente no apoyó sino que dejó pasar como la transformación del sistema de AFJP. La población acompañó a un gobierno que impulsó un esquema de consumo permanente que en el corto plazo satisface, pero al no haber sido acompañado de políticas que fomenten el ahorro y la inversión la situación empieza a agravarse. Estamos llegando a un embudo y se empieza a notar que las cosas no son tan maravillosas como se nos quiere hacer creer. No poder comprar divisas perjudica a franjas que ahorran para un viaje o tienen que pagar cuotas en dólares, la diferencia entre el cambio oficial y el paralelo genera enormes distorsiones en la producción. El tema central y dramático es la inflación: una economía con inflación mayor a 20 puntos no tiene manera de sostenerse en el tiempo.

– Al proyecto presidencial de Macri le falta una construcción nacional, ¿cómo va evolucionando la estrategia?

– Nuestra fuerza a poco de llegar a la política se abocó a gobernar la Ciudad de Buenos Aires, lo demás quedó postergado. El partido se fue armando con personas procedentes de la UCR, del justicialismo y de ámbitos ajenos a la política como es mi caso. A nivel nacional se puede emplear ese modelo, además el espacio se está ampliando, encontramos buena recepción en intendentes radicales que no se identifican con el rumbo de su partido (Mario Meoni o “Pechi” Quiroga). Cerca de Mauricio hay dirigentes de extracción radical como los ministros Lombardi, Montenegro o el diputado Tonelli, entre otros.

– En el interior, referentes conocidos son Miguel Del Sel (Santa Fe) o Eduardo Mondino (Córdoba): ¿cómo van a impulsar nuevos candidatos?

– Personas instaladas por alguna otra actividad como Del Sel que quieran comprometerse en política no abundan; otra posibilidad es seguir incorporando dirigentes representativos de los pueblos, de asociación de comerciantes, académicos, sindicalistas, profesionales.

– Hay quienes dentro de PRO sostienen que tienen que dejar de “victimizarse” respondiendo denuncias y pasar a la ofensiva.

– No tanto… cuando sentimos que hay que plantar fuerte la bandera de una posición contraria a la del gobierno lo hacemos. Hace unas semanas Mauricio discrepó con Jaime Durán Barba (el estratega comunicacional de PRO) y decidió que había que salir a dar pelea por lo de los subtes para expresar la indignación ante un gobierno que quiere ahogarnos. Pero no se actúa con especulación, la nuestra no es una oposición encarnizada, creemos que la competencia pasa por tratar de ser mejores, no en eliminar al otro. La sociedad está cansada de tanta confrontación.

Nombres propios

“Río Negro” le pidió a Michetti una definición de personajes de la política.

Elisa Carrió: “Muy valiosa, pero no pudo construir un espacio amplio; se fue encerrando, terminó siendo funcional a un sistema político basado en personas y no en proyectos”.

Ernesto Sanz y Julio Cobos: “De Sanz soy amiga, me parece un dirigente íntegro, serio, muy profesional, lo quiero como persona. Cobos tuvo peso para marcar algunas cuestiones, se diluyó por los problemas internos del radicalismo.

Eduardo Duhalde: “Hizo un aporte muy serio en momentos dificilísimos del país, me parece que su tiempo político ya pasó y un rol destacado suyo puede compartir un espacio de pensamiento con expresidentes como Lagos o Cardoso”.

Hermes Binner: “Realizó buenas administraciones en Rosario y Santa Fe, aunque tuvo algunos problemas al final de su gestión provincial perjudicado por el gobierno nacional. Hoy su imagen se desdibujó por cierta cercanía con las políticas generales del kirchnerismo”.

Ricardo López Murphy: “Reúne conocimientos y ética, pero la construcción colectiva le cuesta mucho como para generar espacios de representación”.

Cristina Kirchner: “Tenía más expectativas, cuando fue legisladora hacía hincapié en temas institucionales y como mujer me pareció que podía aportar al diálogo; en vez de poner en juego los dos componentes no lo hizo. Me desilusionó”.

CLAUDIO RABINOVITCH

crabinovitch@rionegro.com.ar


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