“Pasajeros a la deriva y condenados a las largas esperas”
El eminente peligro de ser pasajero del transporte público de la ciudad de Neuquén… es un riesgo que padecemos a diario. Las causas son las pésimas condiciones que se encuentran los colectivos que circulan en todo el ejido neuquino. Somos “pasajeros a la deriva y condenados a las largas esperas”. Nadie garantiza un “pasaje prepago” y cobrado por adelantado a través de una tarjeta, donde depositamos $ 50 o $100 al “sistema de Monedero”, para que lucren empresas y obtengan grandes ganancias. Sin ningún respeto por los ciudadanos que sufrimos las esperas de una hora y más para tomar “chatarras viejas, pero bien pintadas”, llenas de agujeros, sin calefacción, con los asientos rotos, alambres y tornillos sueltos que rompen la ropa y le provocan heridas a niños y adultos. Además carecen de todas las normas higiénicas, hay mucha suciedad, con ruidos a locomotoras en desuso (ver interno Nº 1152/1101)… y cuando se rompe una unidad no la reemplazan. Así nos dejan plantados… ¿Hasta cuándo nos van a tomar el pelo? Este pésimo servicio está exento de todo tipo de control y regulación, sin un 0800 para atención al pasajero. Se debe pagar desde un celular un sms a $3,50 para preguntar “si pasa o no el cole”. Si escuchamos al Sr. Paladino, de Transporte, habla de “un realismo mágico”, se ríe de nosotros: puso un “cartelito electrónico” que marca cualquier cosa, menos los horarios que deberían pasar los colectivos, que circulan cuando quieren y cuando pueden. Estas mentiras de “vender una realidad dibujada y no realizada” se contradice y queda en evidencia con lo que vivimos cada día con esta empresa. ¿Dónde están las inversiones previstas en el contrato de concesión? Señores: ¡un poquito de seriedad por favor y más respeto! No se puede jugar con la vida de las personas y tampoco seguir haciéndose los distraídos con algo tan latente y lamentable de poner en riesgo la vida de los pasajeros. El 24/4/13, en Leloir y Av. Argentina, esperé desde las 13:25 hasta las 14:30 el colectivo línea 2. Al subir vi cómo el chofer aceleraba fuertemente y en forma reiterada, a lo que le pregunté: ¿qué pasa? y él contestó: “Me quedé sin frenos y debo cargar aire”. Así bajó por la avenida entre movimientos bruscos y aceleradas, sin estabilidad ni seguridad que garantizara la tranquilidad de poder llegar hasta nuestros destinos. En calle Sarmiento, al doblar se descontroló “la chatarra”, el conductor como pudo se acercó a la vereda del Parque Central y dijo: “No puedo seguir… bajen y esperen otro vehículo”. Esto pasó y siguió pasando varias veces: el 9/9/13 esperé de las 13:15 hasta las 14:10, en el mismo lugar, pero en otra chatarra (int. 1104), entre “aceleradas y frenadas bruscas llegó hasta el Monumento a San Martín. Todos bajamos indignados a tomar un taxis u otro colectivo. Si no están “acelerados… están frenados”. Esto nos impide cumplir con los horarios de nuestras actividades diarias. Resulta una estafa porque se paga un pasaje sin garantías de poder viajar y arriesgando la vida en chatarras sin ningún tipo de verificación, ni mantenimiento; no es lo correcto. La otra es, de haber un accidentado, al no tener comprobante del viaje no le reconocen nada, ya que la tarjeta impide obtener alguna información, por la rapidez del visor, y no da lugar a ver lo que cobran por cada pasaje. Esta empresa no cumple con las normativas vigentes ni las condiciones legislativas dadas en el marco de “servicios públicos”. ¿Por qué está exenta de todo control? Más allá de las responsabilidades que le compete a cada uno, la municipalidad es “responsable solidaria” ante cualquier cosa que suceda. Lo extraño es que el intendente desconozca este problema y no exija a sus funcionarios estar a la altura de las circunstancias y cumplir con las necesidades de la sociedad neuquina… María G. Barrio, DNI 11.901.220 Neuquén
María G. Barrio, DNI 11.901.220 Neuquén