«Pasaron cinco años sobre una bomba»
Bronca y gritos en el Colegio San Martín.
NEUQUEN (AN).- «Nuestros hijos pasaron cinco años encima de una bomba de tiempo, esto se llama intento de asesinato».
La frase salió de la boca Mónica Bauzá anoche en medio de gritos y reproches contra los funcionarios del Consejo Provincial de Educación en la escuela San Martín de esta ciudad. Es que en ese establecimiento hace 28 días que no se dictan clases por una gravísima pérdida de gas. El caso es que el lunes pasado el Consejo Provincial de Educación (CPE) había dado el visto bueno a la reanudación de clases. Pero cuando llegaron los alumnos y docentes advirtieron la invisible e inquietante presencia del fluido en el ambiente. Así, se solicitó una nueva inspección de Camuzzi Gas del Sur, y se constataron pérdidas.
«Qué querían, otro Cromañón, eso querían», se quejó otra mamá junto a Bauzá.
En medio del caos, anoche estudiantes, docentes y padres recibieron al director de Infraestructura escolar de la provincia Antonio Briz, a quien le tiraron con artillería pesada. Para la gran mayoría de los padres, la autorización del reinicio de clases se ubicó
mucho más allá de una irresponsabilidad.
Briz explicó que aún resta hacer el 20 por ciento de las obras y que es posible que mañana se haga una nueva prueba por parte de Camuzzi Gas del Sur. Y en caso de que no haya pérdidas, el viernes se retomarían el dictado de clases, un mes después de haberse detectado la falla.
El secretario general del centro de estudiantes, Gonzalo Granero, dijo que en 2000 hubo una presentación en el CPE advirtiendo sobre los fuga de gas y el riesgo latente. Lo mismo hicieron porteros y docentes, con el mismo resultado. Granero anunció que hoy a las 9 se reunirán en la puerta del establecimiento y desde allí marcharán al ministerio de Educación a pedirle explicaciones al jefe de la cartera Mario Morán y al gobernador Jorge Sobisch.
Al establecimiento concurren unos 2000 estudiantes en los tres niveles y en los tres turnos. Hace un mes, ninguno tiene clases.
La situación derivó en denuncias penales a los responsables de haber autorizado la reapertura del establecimiento. Los docentes, paralelamente, presentaron un plan para recuperar los días caídos y reclamaron un resarcimiento para el dueño de las fotocopiadoras y para los chicos becados que trabajan con él.
«Camuzzi estuvo el viernes por la tarde en el colegio, y la prueba de hermeticidad dio bien. No tendríamos por qué dudar de que habían pérdidas, por eso seguimos trabajando en los ajustes necesarios», explicó el director provincia de Infraestructura y Servicios.
Briz señaló que «a partir de abril se puso en vigencia la resolución de ENARGAS la cual establece la inspección de las obras en todos los edificios educativos de la provincia, en relación con la seguridad en las instalaciones de gas».
En el establecimiento entre otros reproches al ministerio le reclamaron a Briz qué podría haber pasado si ENARGAS no hacía el pedido para controlar los aparatos y conexiones de todos los establecimientos.
«Se verificaron todos los establecimientos, en algunos de ellos se detectaron que las cañería, al tener 30 ó 40 años de antigüedad, tenían caños galvanizados y al no reunir las condiciones de seguridad se decidió cambiar toda la cañería», explicó.