Pichi Mahuida celebra su primer cumpleaños, pero ya tiene 123

Haber sobrevivido más de un siglo es razón suficiente para seguir peleando por la subsistencia del pueblo. El tren dejó de pasar y ese fue el golpe más duro. Ahora hablan de refundar.





Más de un siglo pasó para que Pichi Mahuida festeje su primer cumpleaños. Parece raro, pero es así. Tiene 123 años de vida, pero ésta será la primera vez que festeje porque recién ahora, luego de muchos estudios históricos, el pueblo descubrió que el 22 de octubre fue el día de su nacimiento y jamás lo había celebrado. Hubo fiestas patrias, otros homenajes, pero nunca una fiesta de cumple.

La fecha tiene todo un significado, porque también servirá para fijar el día y año del renacimiento del pueblo que se resiste a al paso del tiempo.
Este año, porque cae día viernes, la celebración se hará el domingo 24 de octubre.


El paraje Pichi Mahuida es cabecera del departamento de Río Colorado y celebrará su primer cumpleaños con festejos populares cargados de anhelos que tienen como objetivo en común no desaparecer.


El sitio aún hoy sigue siendo un pequeño pueblo del norte rionegrino que por décadas luchó para no desaparecer y mantiene la fuerza de sus actuales autoridades como la de muchos descendientes que alguna vez vivieron en esas tierras.


Actualmente residen en el lugar, algunas permanentemente y otro grupo temporalmente, 21 personas que forman parte de cinco familias, una maestra que está dando clases a dos pequeñas, un efectivo policial, la guardia de la barrera zoofitosanitaria y trabajadores del ramal ferroviario.


La imagen del pueblo se compone con varias de las viviendas pertenecientes al ferrocarril que están deshabitadas.
Hay una construcción donde funciona la Funbapa en la que empleados realizan las verificaciones vehiculares provenientes desde la provincia de La Pampa, que pasan por el lugar a campos de la zona o hacia Valle Medio.


También puede verse el puesto policial donde el único guardia permanente es reemplazado semanalmente por otro de Río Colorado o de Valle Medio.

117
Años tiene el puente de hierro que une La Pampa con Pichi Mahuida, aunque el tiempo lo deterioró bastante.
1.500
Habitantes llegó a tener el paraje pampeano en sus mejores momentos y una cifra similar de trabajadores.


Aún se conserva el cementerio, con medio centenar de tumbas que reflejan la vida dura de aquella época.
Y la principal reliquia dentro del paraje casi desolado está en la estación del ferrocarril, que sigue intacta y que fue conservada y custodiada en perfectas condiciones por Miguel Ángel Roca, ex-ferroviario, quien hasta sus 85 años –falleció el 29 de marzo 2015- luego de jubilación en la empresa ferroviaria, se resistió al abandono de la estación. Él se encargó de mantener el equipamiento y los instrumentos originales en perfectas condiciones, a tal punto que con solo levantar las perillas todo comienza a funcionar normalmente.


Sobre la vía se pueden ver tres vagones -uno es un coche de madera para pasajeros del siglo XX, un vagón de carga y un tanque- que descansan en el lugar como para recordar el pasado a todos aquellos que esporádicamente pasan por la zona.


El puente de hierro tiene 117 años uniendo La Pampa con Pichi Mahuida, pero el tiempo y la falta de mantenimiento lo han deteriorado.


Al paraje se puede llegar por distintas rutas de ripio, que en varios tramos se tornan intransitables. Por la ruta provincial 54 donde hay que recorrer 85 km, por la Ruta 22 vieja y caminos rurales donde se deben sortear 16 tranqueras de distintos campos con un trayecto de 110 km y la última es por La Pampa por las rutas 34 y 11 transitando 115 km.


En sus inicios la población tuvo su propio desarrollo a lo largo de varias décadas, así como casi todo lo que se fundaba al compás del tren. Algunos registros llegaron a detectar que la comunidad superó los 1.500 habitantes, más otra cifra similar de trabajadores rurales que realizaban tareas en campos cercanos entre Río Negro y La Pampa.


Fue un antiguo lugar de paso comercial de aborígenes y mantuvo las mismas características en tiempos modernos.
Tuvo una época de esplendor económico gracias a la actividad ganadera y comercial, ya que varias veces a la semana se embarcaba directamente al mercado de Liniers hacienda vacuna y mayormente ovina. Se llevaban toneladas de leña, se acopiaba sal y lana entre las distintas materias primas del lugar.


Pero un día, durante la década del ‘90 los trenes dejaron de pasar, provocando el éxodo de muchos de los habitantes del paraje.

Un comienzo con almacén, fonda, carpintería

La licenciada y ex docente Alicia Pulita escribió varios libros recopilando datos, documentaciones y fotografías del pueblo, entre las que figuran valiosos datos:
La estación F.C. Sud Pichi Mahuida, está ubicada en el valle del Colorado, a 128,23 metros sobre el nivel del mar, se encuentra a 78 kilómetros al oeste de Río Colorado, y a 935,2 kilómetros de Buenos Aires.

Habilitada para el servicio de cargas y pasajeros en junio de 1898, determina el asentamiento de una pequeña población en sus alrededores, con los comercios típicos para su abastecimiento como almacén de ramos generales, fonda, carpintería, etc.

La inundación del río Colorado en 1915 que arrasó con todas las poblaciones ubicadas en el valle del Colorado, sufrió los efectos alcanzando una altura el agua de 3,60 m sobre el nivel de los rieles.


El puente de hierro sobre el río Colorado lo contrató la empresa del F.C. Sud para facilitar el acceso a la estación, de una rica zona ganadera ubicada en la Pampa Central. El gobierno nacional autorizó su habilitación el 31 de agosto de 1904.

La historia de “Don Walter Joffe”

Tenía 17 años cuando llegó al país, en 1905 procedente de Filadelfia (EEUU) enviado por una empresa donde trabajaba para arreglar los molinos que esta fabricaba. Se bajó del barco, y en un tren vino a Pichi Mahuida trayendo una bicicleta.

Los paisanos se asustaron, ‘viene el diablo…’ decían. Estuvo mucho tiempo allí, los del campo le regalaron un sulky con un caballo, aprendió el castellano con un indio que lo acompañaba en sus recorridas por los campos del departamento, y de la Pampa Central.

“Cómo lo respetaban. A dónde iba le ofrecían todas las comodidades, lo esperaban con el agua caliente en las palanganas para que se lavara. También arreglaba las máquinas de coser Singer. Luego se vino a vivir a Río Colorado…”

Trabajo sin pausa para ser una opción para vivir

Desde hace casi cuatro años funciona el comisionado de fomento de Pichi Mahuida, a cargo de Rubén Cejas, quien junto a su familia viene trabajando fuertemente para mantener y conservar todo el paraje y los distintos edificios.
Además proyecta llevar al lugar varias actividades sociales y culturales que sirvan como captación de nuevos residentes. “Parece insólito y aunque no lo crean, tuvimos algunos llamados de familias que consultaron por tierras disponibles para venir a vivir acá”, cometo Cejas.


En pocos años y con mucho trabajo y acompañamiento de la provincia, se lograron ampliar y mejorar las redes eléctricas, se sumaron iluminaciones en la vía pública, se consiguió internet, agua potable de perforación –antiguamente se captaba del río Colorado- y se armó una completa proveeduría donde acuden la gente del lugar, como familias y trabajadores desde la provincia de La Pampa.


“Buscamos muchas biografías históricas y llegamos a la conclusión que el 22 de octubre fue la fecha de su fundación y así quedará de ahora en adelante.”


Cejas además señaló que “desde que nos hicimos cargos la idea fue reflotar a Pichi Mahuida, eso nos llevó mucho trabajo de refacciones de los edificios históricos y paralelamente sumar servicios que no tenía, para brindarle comodidad a los residentes y mirando al futuro mostrando que en este lugar alejado de grandes conglomedos se puede vivir muy bien y tranquilo. Queremos que esto vuelva a ser un pueblo.”


En el marco de los festejos que se realizarán el próximo 24 de octubre, se harán reconocimientos a los primeros pobladores, estampando el nombre de la única calle del lugar como “Sebastián Elcano” y la plaza llevará el nombre de su esposa “Aurelia Erro”, quienes en 1897 desde muy jóvenes llegaron al paraje.


Recuerda la historia que el almacén del pueblo vendía hasta los trajes para las fiestas.


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