Piden 8 años para un futbolista por un homicidio

El fiscal valoró la falta de antecedentes y la juventud de Barrera Santibáñez. Rechazó que el ataque de Quinchagual fuera un acto de legítima defensa.




BARILOCHE

BARILOCHE (AB).- “El Melli”, como lo dicen sus amigos, se forjó desde chico en las canchas de tierra de Bariloche y con el paso de los años se transformó en un jugador de mucho temple. Antes de caer detenido jugaba como delantero. No era su puesto natural. Quienes lo conocen recordaron que había empezado como defensor. Ayer, Miguel “El Melli” Barrera Santibáñez jugó su partido más difícil: fue juzgado como presunto autor del homicidio de Cristian Quinchagual y arriesga una pena de 8 años de prisión.

“Yo no fui. Yo defendía a mi novia nada más”, fueron sus últimas palabras antes de que finalizara la audiencia. Miró a su novia, Valeria Soto, que sollozaba a pocos metros, acompañada de otras tres jóvenes. Contuvo como pudo las lágrimas, pero cuando quedaron solos en la sala, “El Melli” lloró en un abrazo eterno con Valeria. Luego, fue esposado y trasladado al Penal 3.

Para el fiscal de cámara Carlos López quedó acreditado que Barrera Santibáñez, de 27 años, fue el autor del homicidio de Quinchagual. La víctima tenía 42 años y era vecino del imputado.

El hecho ocurrió la madrugada del 4 de mayo pasado en el barrio Virgen Misionera. Un grupo de amigos se había reunido tras la pelea de Sergio “Maravilla” Martínez y bebían alcohol en torno de una fogata en la calle. Quinchagual arribó en una Saveiro a la esquina de Gómez Carrillo y Angelelli. Había parado para comprar una cerveza.

Allí, Quinchagual discutió con un sobrino, que estaba con el grupo de jóvenes, y le pedía plata. La novia del acusado intervino. El hombre empujó a la chica, que cayó al suelo, según declararon ayer testigos en el juicio. Barrera Santibáñez enojado fue a recriminarle a Quinchagual la agresión contra su novia.

López sostuvo que hubo un enfrentamiento hasta que Barrera Santibáñez sacó un arma blanca “bien afilada” y le dio una certera puñalada que lesionó el corazón de Quinchagual.

El herido alcanzó a subir a su camioneta, recorrió una cuadra y por la hemorragia interna no pudo controlar el vehículo y chocó contra un nicho de gas. Minutos después, murió. El fiscal descartó la legítima defensa.

Sostuvo que Quinchagual “fue víctima de un ataque desproporcionado”. Valoró el testimonio de un amigo del imputado, que ayer declaró que el imputado sacó un cuchillo y atacó a la víctima.

López destacó que el testigo mantuvo su declaración en un careo con el acusado a pedido de la defensora Natalia Araya. Y señaló que dos sobrinos de la víctima declararon que Barrera Santibáñez les dijo minutos después del hecho: “Yo pinché a tu tío”.

Valoró a favor del imputado su juventud y que no tiene antecedentes penales. Por eso, pidió 8 años de prisión.

La defensora dijo que no se comprobó que Barrera Santibáñez hubiera sido el autor del homicidio. Alegó que se trata de un caso de legítima defensa porque el acusado intervino ante la agresión a su novia y pidió su absolución.


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