Piden medidas para que no prescriba la “masacre del laboratorio”
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CIPOLLETTI (AC).- Un abogado de la querella en la causa por la “masacre del laboratorio” solicitó al nuevo juez del caso que realice una comparación de huellas palmares para tratar de encontrar al hombre que huyó de la escena del crimen. Los asesinatos ocurrieron hace más de once años y en nueve meses los expedientes pasarán al archivo del Poder Judicial por prescripción. El único detenido fue liberado por decisión de la Corte Suprema. El 23 de mayo del 2002, dos o más personas entraron a un laboratorio del centro de Cipolletti y golpearon, acuchillaron, balearon y rociaron con ácido a cuatro mujeres. Sólo una sobrevivió. Uno de los criminales cruzó un par de palabras con la hija de una de las víctimas, escapó en bicicleta y casi fue arrollado por un auto. El caso sigue sin resolverse y no sólo porque el único condenado fue absuelto, sino porque la Justicia jamás continuó la investigación. En poco tiempo la causa prescribirá y los asesinos serán definitivamente impunes. Hace un tiempo, uno de los viudos, Ricardo Cejas, se constituyó en querellante y la semana pasada su abogado, Marcelo Hertzriken Velasco, mantuvo una entrevista con el nuevo juez del caso, Maximiliano Camarda. Le reiteró un pedido para que se busque al asesinó que huyó y para formar un banco de huellas palmares para cotejar esos datos con las personas presas de Río Negro y Neuquén. La liberación de David Sandoval dejó impune el crimen de Mónica García (bioquímica), Carmen Marcovecchio (psicóloga) y Alejandra Carbajales (paciente). La cuarta víctima, Ketty Karavatic, sobrevivió al ataque pero no declaró ni en el primero ni en el segundo juicio. Sandoval (sus huellas fueron halladas en la escena del crimen) fue absuelto en el primer proceso (2004) porque el fiscal Edgardo Rodríguez Trejo no acusó, con el argumento de que las pericias que lo ubicaban en el laboratorio no eran prueba suficiente. Pero en el segundo juicio el mismo fiscal, quien había sido reprendido por el Superior Tribunal de Justicia en la casación que anuló el primer fallo, consideró las pruebas de manera distinta y adujo el valor de nuevas pericias hechas por especialistas chilenos. El caso llegó a la Corte Suprema, que ordenó anular las actuaciones contra Sandoval por el principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por un mismo hecho. La instrucción de la causa siguió abierta porque nunca se pudo determinar quién fue el hombre que huyó con una botella de ácido en la mano y que se cruzó en bicicleta con al menos dos testigos. Ese sujeto nunca apareció y lo único que se sabe de él es que casi fue arrollado por un auto en la esquina de Mengelle y O’Higgins.
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