Pidieron 11 años de prisión por el crimen en Ciudad Industrial
Son dos imputados, uno como autor y otro como partícipe. Los abogados dicen que no hay pruebas para condenarlos.
NEUQUEN- El fiscal Jorge Otegui pidió ayer 11 años de prisión para dos jóvenes involucrados en la muerte de Ernesto «Huevo» Castillo, quien fue ejecutado a escopetazos en Ciudad Industrial en un ajuste de cuentas. Los abogados defensores, en cambio, dijeron que no había pruebas suficientes y que correspondía absolverlos.
En su alegato, el fiscal acusó a Luis Conrado «Coni» Gruich (26) de haber disparado contra Castillo, mientras que a Mario Balaguer (24) le imputó una participación primaria, porque era el que conducía el automóvil en el cual se movilizaban los homicidas.
Como se informó ayer, Castillo (23) fue asesinado el 9 de febrero del año pasado, poco antes de las siete de la tarde, en una peatonal de Ciudad Industrial.
Gruich y Balaguer admitieron haber estado allí en ese momento, pero dijeron que el autor de los disparos fue un tal «Tico», que los acompañaba y que nunca fue identificado ni detenido.
Pero el fiscal no les creyó. Dijo que Gruich tenía motivos para vengarse de Castillo porque el día anterior había robado en su casa y había golpeado a su mujer y a su pequeño hijo.
Por eso, también consideró probado que la tarde del crimen estaban buscando al «Huevo» de modo que el encuentro no fue casual, como aseguran los imputados.
La víctima recibió dos disparos de escopeta 16 a menos de un metro de distancia, uno en el cuello y otro en el tórax que le rompió dos costillas. Ese fue el mortal.
El defensor de Gruich, Eduardo Goncevatt, admitió que su situación es comprometida. Pero dijo que hay que aceptar que el tal «Tico» pudo tener motivaciones más fuertes que su cliente para vengarse de Castillo.
Recordó entonces que según los testigos y los propios imputados, fueron dos las personas que persiguieron a la víctima: el procesado «Coni» y el misterioso «Tico».
«Nadie se involucra en un hecho de esta naturaleza sin tener una fuerte motivación», dijo Goncevatt.
Sin testigos directos
Como no hay testigos que hayan visto al autor de los disparos, y no puede saberse si Gruich quería la muerte de Castillo, pidió que lo absolvieran.
Martín Segovia, defensor de Balaguer, también proclamó la inocencia de su cliente. Como está probado que se quedó en el auto, el abogado se preguntó hasta dónde puede responsabilizárselo de lo que hicieron «Coni» y «Tico».
Además una vecina declaró que esa tarde se cruzó con Balaguer, quien la saludó amablemente. «Nadie que esté buscando a alguien para matarlo saluda a la gente conocida para que después lo reconozcan», razonó.
A su criterio, «ni Gruich ni Balaguer esperaban encontrarse con Castillo, y cuando lo vieron no se representaron la idea de matarlo».
Por estos motivos pidió su absolución. Pero subsidiariamente, por si la Cámara le da la razón al fiscal en su fallo, los dos abogados defensores consideraron que 11 años de prisión es una pena muy alta para dos jóvenes sin antecedentes. Y reclamaron una condena a 8 años, el mínimo para homicidio simple.
En el cierre del debate, los dos imputados volvieron a declararse inocentes.
Gruich recordó que conocía a Castillo, cuyo hermano era empleado en la panadería su madre en La Sirena, y dijo que lamentaba su muerte.
Mientras tanto, Balaguer afirmó casi llorando: «nunca pensé que podía estar involucrado en algo así. Por eso perdí mi familia, todo lo que tenía. No lo puedo creer…».
El fallo se conocerá el martes próximo. La Cámara que dictará la sentencia es la Segunda, que para este debate fue presidida por Antonino Gagliano con las vocalías de José Andrada y Emilio Castro.
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