Policías tucumanos balean por error a cinco chicas
Cinco alumnas de Sociología vivieron ayer una verdadera odisea, cuando policías de Tucumán las confundieron con una banda de delincuentes y las balearon durante varios kilómetros.
TUCUMAN (Télam).- Cinco alumnas de profesorado de sociología salvaron milagrosamente su vida al ser perseguidas y baleadas durante varios kilómetros desde Salta por policías tucumanos que las confundieron con una banda de delincuentes, informaron ayer fuentes policiales, judiciales y del gobierno local.
Marisa Linares Vallejo, una de las cinco estudiantes tucumanas atacadas, dijo a Télam que vivió «horas de terror» durante la persecución que sufrió por parte de policías de la comisaría de la localidad tucumana de Trancas, a 80 kilómetros al norte de la capital provincial.
«Aún no lo puedo creer. Siento que he vivido una película que protagonizaron otras personas. Recién ahora me doy cuenta de que me podrían haber matado», aseguró la estudiante.
Por el caso, el gobierno tucumano ordenó el relevo del personal que cumplía funciones en la mencionada seccional y en el puesto de El Tala, que funciona en el límite con Salta.
Además, la policía de la provincia inició sumarios administrativos a todo el personal que participó de la persecución y el ataque a tiros.
El caso comenzó pasadas las 21 del lunes pasado, cuando cinco mujeres oriundas de la localidad de Trancas regresaban a sus casas a bordo de un Peugeot 405 propiedad de una de ellas, luego de cursar clases en un instituto terciario de la ciudad salteña de El Tala.
En medio de la ruta, sobre el puente de El Tala, Marisa observó que unos metros delante suyo se le cruzó en el camino un Fiat Palio, del cual descendieron dos hombres vestidos con ropa de civil. «Eso me asustó, porque no los conocía y la verdad que les vi la cara y no me dieron seguridad», comentó.
«Decidí pasar por el puente y seguir de largo, inmediatamente el auto dio la vuelta y comenzó a perseguirnos disparándonos desde lejos», relató la joven.
La joven estudiante recordó que en ese momento, a raíz del pánico que ella y sus compañera tenían, se dirigieron al puesto policial tucumano de Cabo Vallejo, donde volvieron a ser atacadas a balazos por la policía.
«En el puesto policial pretendía pedir ayuda, pero desde allÌ también empezaron a dispararnos. Fue entonces cuando una de mis compañeras alcanzó a hablar a mi casa, atendió mi mamá y le conté lo que pasaba», agregó.
El secretario de Seguridad provincial, Osvaldo Nieva, dijo que «si hubo irregularidades, como se cree, al gobierno no le temblar· el pulso para tomar las medidas del caso y será inflexible».