El Alto Valle frutícola gana terreno en el reparto de las regalías petroleras
Diario RÍO NEGRO dialogó con los cinco intendentes de los municipios que podrían incorporarse al nuevo esquema propuesto por el Gobierno de Río Negro para conocer sus expectativas, el impacto económico en sus ciudades y el posible destino de los nuevos ingresos.
El rediseño del esquema de distribución de regalías hidrocarburíferas que propone el gobierno de Río Negro abre un nuevo escenario para el Alto Valle. Por primera vez, localidades con fuerte perfil frutícola quedarían incluidas dentro del esquema de municipios considerados productores.
De concretarse, el sistema pasaría de nueve a catorce municipios considerados dentro del reparto específico vinculado a la producción en Río Negro. En ese contexto, cinco ciudades históricamente ligadas a la fruticultura, Regina, Chichinales, Huergo, Godoy y Mainqué quedarían incorporadas.
El cambio responde a un nuevo criterio basado en la incidencia territorial de la actividad petrolera, la cercanía a los pozos, la producción acumulada y la cantidad de perforaciones dentro de los ejidos. Actualmente, de los municipios incorporados sólo Mainqué cuenta actualmente con pozos productivos en su jurisdicción.
Mientras que los municipios que hasta el momento no entraban en el grupo de los “productores” tendrán todo ganancia, con mayor impacto en Mainqué que recibiría el 6,52% del total, Huergo obtendrá el 2,17%; Villa regina el 1,90%; General Godoy el 1,88%; y Chichinales el 1%.
Diario RÍO NEGRO dialogó con los cinco intendentes que se sumarían al reparto para conocer cómo recibieron la noticia y qué impacto prevén para sus localidades.
Regalías petroleras en Río Negro: las expectativas de los municipios incorporados en el nuevo esquema
Los jefes comunales coincidieron en que el crecimiento de la actividad energética ya genera efectos concretos en sus localidades, aun sin formar parte del actual reparto. El intendente de Chichinales, Lucas González, señaló que el tránsito vinculado a obras petroleras provocó cambios visibles en la dinámica urbana. “Con el proyecto VMOS tuvimos la ciudad desbordada de camiones y maquinarias, pero solo los vimos pasar”, afirmó.
Una idea similar planteó la intendenta de Huergo, Silvia Penilla, al remarcar que los municipios del Alto Valle acompañaron el desarrollo hidrocarburífero con servicios e infraestructura. “Durante mucho tiempo convivimos con el impacto de la actividad sin participar de los recursos”, sostuvo.
Pozos petroleros
- 25
- es el total de perforaciones que registra actualmente Mainqué, el único de los municipios que se sumarían al nuevo esquema que cuenta con pozos en producción, según un informe oficial al que accedió Diario RÍO NEGRO.
En Regina, el intendente Luis Albrieu también reconoció efectos indirectos en la economía local, especialmente en sectores vinculados al comercio y la prestación de servicios. “Nos salvó el invierno pasado en gastronomía, hotelería y alquileres”, indicó.
En Mainqué, donde existen pozos en producción dentro del ejido, el intendente Miguel Petricio destacó que la incorporación al esquema implica un reconocimiento a la incidencia petrolera en la localidad. “Por fin vamos a poder formar parte de los municipios productores”, celebró.
Desde Godoy, Albino Garrone sumó una mirada estratégica sobre el impacto del sector. Consideró que la actividad genera empleo, aunque con ciclos de trabajo irregulares, y planteó la necesidad de planificar el uso de los recursos. “El petróleo es un recurso que se termina y la fruticultura genera trabajo todos los años”, expresó y afirmó que «los recursos del petróleo deberían usarse para sostener la fruticultura«.
«Esta incorporación representa un avance hacia un esquema más justo para las ciudades que también aportan al desarrollo energético»
Silvia Penilla, intendenta de Huergo.
Obras e infraestructura como prioridad común en el Alto Valle
Más allá de las diferencias en el impacto que hoy tiene la actividad petrolera en cada localidad, los cinco intendentes coincidieron en que los eventuales ingresos deberían destinarse principalmente a obras y mejoras en la infraestructura urbana y productiva. Pavimentación, servicios básicos, seguridad rural y ordenamiento del tránsito pesado aparecen como ejes comunes.
En Regina, el intendente Luis Albrieu planteó que una de las prioridades será mejorar la trama vial. Explicó que el pavimento nuevo suele ser afrontado por los vecinos, mientras que la repavimentación implica un costo elevado para el municipio. “Es una materia en la que hay que invertir porque es muy caro y muy necesario”, sostuvo.
En Chichinales, Lucas González vinculó el uso de los fondos con el impacto directo que genera el movimiento petrolero en la ciudad. “Tuvimos la ciudad desbordada de camiones y maquinarias”, recordó. En ese marco, señaló que se proyectan iniciativas vinculadas a la organización del tránsito pesado, la pavimentación en sectores estratégicos y la generación de infraestructura de servicios para el transporte.
«La convivencia con la fruticultura ya está pasando y tenemos que pensar en algo más grande para sostener las dos economías».
Lucas González, intendente de Chichinales.
Desde Huergo, la mandataria Silvia Penilla remarcó que los recursos deberían orientarse a fortalecer los servicios públicos, especialmente en barrios y loteos que crecieron en los últimos años. “Las ciudades han crecido y necesitan herramientas para sostener ese desarrollo”, afirmó, al plantear la necesidad de acompañar el avance energético con planificación urbana.
En Mainqué, el jefe comunal Miguel Petricio señaló que la incorporación al esquema permitiría avanzar en proyectos de urbanización. Mencionó la necesidad de dotar de infraestructura a nuevos barrios y destacó que los fondos de regalías solo pueden destinarse a obras. “Cuando hablamos de recursos también hablamos de desarrollo”, expresó.
Una mirada más productiva planteó el intendente de General Enrique Godoy, Albino Garrone, quien consideró que parte de los ingresos deberían utilizarse para sostener la actividad frutícola. Propuso invertir en caminos rurales, monitoreo de zonas productivas y financiamiento para pequeños productores. “El petróleo es un recurso que se termina y la fruticultura genera trabajo todos los años”, advirtió.
El consenso en priorizar obras refleja la intención de acompañar el crecimiento económico y urbano que podría derivarse del avance energético en la región, pero también la preocupación por fortalecer la producción frutícola y evitar que pierda peso frente al desarrollo petrolero.
El rediseño del esquema de distribución de regalías hidrocarburíferas que propone el gobierno de Río Negro abre un nuevo escenario para el Alto Valle. Por primera vez, localidades con fuerte perfil frutícola quedarían incluidas dentro del esquema de municipios considerados productores.
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