Emergencia hídrica en el arroyo Covunco: sequía, conflictos de riego y reclamos que escalan

La falta de nieve, el uso desigual del agua y las retenciones en las nacientes dejaron al descubierto una crisis estructural en el arroyo Covunco, que impacta en comunidades, producción y gestión pública en el centro de la provincia.

El Covunco redujo su caudal en forma dramática (foto archivo)

La emergencia hídrica del arroyo Covunco se volvió visible con crudeza durante este verano en la región del centro de la provincia de Neuquén.

El curso de agua, que nace en la zona de El Atravesado y desagua en el río Neuquén, mostró un caudal extremadamente bajo, con tramos directamente secos, en una temporada marcada por la ausencia casi total de nieve durante el invierno.

El estrés hídrico estacional, habitual en los meses de calor, se profundizó este año por una combinación de factores naturales y humanos. Productores, vecinos y autoridades coincidieron en que la situación no respondió solo a la sequía, sino a problemas persistentes de gestión del recurso, conflictos por el riego y retenciones aguas arriba que afectaron a toda la cuenca baja.


Un arroyo con caudal variable y una crisis que se repite


El Covunco no es un arroyo permanente, pero su comportamiento histórico nunca mostró una sequía tan prolongada en su caudal medio. En localidades como Mariano Moreno, Los Catutos y Covunco Abajo, la falta de agua generó preocupación por el consumo humano, la producción agropecuaria y la degradación ambiental.

Las denuncias por retención indebida apuntaron a estancias ubicadas en las nacientes, donde el agua se utilizó para riego y actividades productivas sin que el caudal retornara de manera adecuada al curso natural. Vecinos y referentes comunitarios señalaron que esta práctica se intensificó con el cambio del perfil productivo en la zona.


El impacto social y productivo en la cuenca baja


Desde Covunco Centro, la referente Maitén Betthet describió un escenario de desigualdad hídrica crónica. “La falta de agua es un drama histórico, resultado de una desigualdad en todos los aspectos”, afirmó al relatar que el arroyo no llevó agua en el tramo inferior durante los primeros días de enero.

La intervención humana en las cabeceras agravó el cuadro. Betthet planteó que “esa desigualdad está muy pronunciada desde hace muchos años por la retención de caudales que no cuenta con la respectiva autorización”, y advirtió que la expansión de canales y la modificación de mallines redujeron el agua disponible para las familias aguas abajo.


Áridos, desvíos y un cauce que no llega


A la presión productiva se sumó la explotación de áridos entre la Ruta 40 y Mariano Moreno. Según el testimonio vecinal, estas actividades rompieron el lecho del arroyo y desviaron su cauce natural, lo que aceleró la pérdida del caudal antes de llegar a los sectores más vulnerables.

El impacto comunitario alcanzó a unas 90 familias de Covunco Abajo, además de pequeños crianceros y productores de ladrillos. “Si te mando una foto del arroyo hoy, 6 de enero, no circula el agua”, sostuvo Betthet, al remarcar que generaciones enteras crecieron sin ver correr el arroyo de manera regular.


La mirada del municipio de Mariano Moreno


En este contexto, el intendente de Mariano Moreno, Javier Huilipán, situó la crisis del Covunco como una de las principales preocupaciones de su gestión. “En los seis años que llevo, siempre entre el 24 y el 31 de diciembre se produce una bajante abismal”, señaló al vincular la falta de nieve con prácticas irregulares aguas arriba.

Huilipán planteó que existió documentación y registros fotográficos que mostraron retenciones indebidas en estancias del curso superior. “Hay sectores privados que retienen el agua y tomas para riego que consumen caudales enormes”, afirmó, al advertir que Mariano Moreno quedó en el medio de la cuenca y sufrió el mayor impacto.


Obras locales y prioridades ante la escasez


La prioridad del consumo humano guio las decisiones municipales frente a la crisis. El intendente explicó que el municipio invirtió en la mejora de la red de agua potable y en perforaciones propias para reducir la dependencia del arroyo, especialmente en espacios públicos como el balneario local.

Sobre la pileta climatizada inaugurada este verano, Huilipán explicó que funcionó como paliativo frente a la baja del caudal. “La pileta se abastece mediante dos perforaciones propias que realizamos hace dos años”, dijo, y agregó que el predio alcanzó una independencia del 90% de la red de agua del pueblo.


Tensiones, reclamos y la vía judicial


El conflicto por el agua escaló más allá de lo técnico y derivó en reclamos políticos y legales. Huilipán sostuvo que preparó un recurso de amparo para presentar ante la falta de respuestas de los organismos de control. “Si no hay una solución o información fehaciente, estamos listos para accionar judicialmente”, afirmó.

Desde la comunidad, el reclamo de justicia hídrica se apoyó en antecedentes judiciales. Betthet recordó que en 2022 existieron fallos que declararon ilegales las retenciones, aunque sin cambios efectivos. “Se comprobó la impericia y el incumplimiento de deberes de funcionarios públicos”, expresó.


Reservorios y gestión, una salida de fondo


Entre las soluciones propuestas, tomó fuerza la construcción de un reservorio invernal en el Cajón del Covunco. La iniciativa apuntó a almacenar agua durante las épocas de crecida y liberarla en los meses de mayor demanda, para garantizar un caudal mínimo aguas abajo.

La crisis del arroyo Covunco dejó en evidencia un problema estructural que excedió a una temporada seca. Sequía, falta de nieve, uso desigual del recurso y ausencia de controles confluyeron en un escenario que volvió a poner el agua en el centro del debate territorial en el corazón de Neuquén.

La emergencia hídrica redefine la fiscalización en Neuquén


La ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, planteó una gestión marcada por una realidad ineludible: la emergencia hídrica que atraviesa la provincia. Este fenómeno no solo afecta el paisaje, sino que obligó a reconfigurar la forma en que el Estado controla a la industria hidrocarburífera.

La funcionaria explicó que la escasez de agua en las cuencas neuquinas es un factor determinante en la agenda actual. Ante este panorama, el Ministerio impulsó un Programa de Emisiones y una vigilancia ambiental más estrecha. Esteves afirmó que «el cambio climático nos está afectando de manera directa» y señaló que la protección del recurso hídrico es hoy la prioridad máxima para garantizar la sustentabilidad de la provincia a largo plazo.


Tecnología aérea para proteger el agua


La respuesta ante la crisis hídrica incluyó la modernización de los sistemas de monitoreo. Para evitar incidentes que puedan comprometer las fuentes de agua, la provincia incorporó drones de alta precisión que permiten patrullar áreas de difícil acceso. La ministra dijo que esta tecnología facilita la detección temprana de anomalías sin necesidad de desplazar grandes operativos terrestres, optimizando la capacidad de respuesta estatal en el caso de la industria hidrocarburífera.

Este control es particularmente crítico en zonas sensibles como el área de Auca Mahuida. Esteves reconoció que en el pasado la zona acumuló pasivos ambientales que hoy deben ser saneados para evitar la contaminación de suelos y acuíferos. La funcionaria sostuvo que «hay que mirar todo lo que se hizo mal» para implementar una política de remediación ambiental que proteja el ecosistema en un contexto de sequía prolongada.


El desafío del no convencional y los Planes de Manejo


La industria del fracking demanda grandes volúmenes de agua, lo que genera una tensión constante con el entorno. Para mitigar este impacto, la ministra destacó la importancia de los Planes de Manejo de las Áreas Naturales Protegidas. Estas herramientas legales, que antes carecían de respaldo normativo sólido, ahora buscan establecer reglas claras sobre dónde y cómo se puede operar, priorizando la conservación del recurso hídrico subsuperficial.

Finalmente, Esteves remarcó que la licencia social de la actividad hidrocarburífera depende de la transparencia en el uso del agua. El objetivo oficial es demostrar que la producción y la preservación pueden convivir si existe una fiscalización rigurosa y moderna. La ministra concluyó que la gestión de la emergencia hídrica es, en última instancia, el desafío más complejo que enfrenta Neuquén para equilibrar su potencial energético con su supervivencia ambiental.


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