Es clave para la chocolatería, crece en Río Negro y buscan impulsar su producción con nuevas inversiones

La provincia presentó ante el Consejo Federal de Inversiones un proyecto piloto para mejorar la producción de nueces, avellanas y almendras. La iniciativa apunta a brindar asistencia técnica, capacitación y herramientas de financiamiento para ampliar las inversiones.

Por Auribel Zuarce

Los frutos secos representan una alternativa para diversificar los cultivos bajo riego. Foto: Marcelo Ochoa.

Río Negro busca impulsar el desarrollo de los frutos secos con una propuesta que apunta a mejorar las condiciones productivas y facilitar nuevas inversiones. La provincia presentó ante el Consejo Federal de Inversiones (CFI) un proyecto piloto destinado a fortalecer la producción de nueces, avellanas y almendras, una actividad que requiere capital, planificación y varios años hasta alcanzar su potencial productivo.

La iniciativa forma parte del Programa Federal de Frutos Secos y busca traducir el diagnóstico nacional del sector en proyectos concretos para los establecimientos productivos. El proyecto piloto contempla capacitaciones, asistencia técnica y diagnósticos de cada explotación, con el objetivo de identificar necesidades y elaborar planes de mejora que faciliten el acceso al financiamiento.

A nivel nacional, la superficie destinada a frutos secos creció un 66,3% respecto de 2016, hasta alcanzar las 38.493 hectáreas distribuidas en 17 provincias, según el relevamiento del CFI.


Qué proyectos se pondrán en marcha en Río Negro y qué zonas se priorizarán


El programa tendrá como punto de partida un diagnóstico y una microrregionalización de los valles sobre los ríos Negro y Colorado. El objetivo será identificar los perfiles de productores y las características de cada zona para adaptar las intervenciones a sus necesidades.

Según explicó el secretario de Agricultura, Lucio Reinoso, también se realizarán jornadas de sensibilización, capacitaciones y asistencia técnica en las chacras, con la elaboración de un plan de mejora para cada establecimiento.

La tercera línea de trabajo estará enfocada en la formulación de proyectos de inversión para acceder a líneas del CFI u otras fuentes de financiamiento. Entre las iniciativas previstas aparecen la implantación de nuevos montes, mejoras en los sistemas de riego y la incorporación de equipamiento para cosecha y poscosecha, como secadoras y máquinas para descascarar.

La propuesta comenzará con los cultivos de avellana, nogal y almendra, de acuerdo con las características de cada región y las necesidades del sector.


Cuántas hectáreas de frutos secos hay en Río Negro


Según los datos difundidos por el Gobierno provincial, Río Negro cuenta con 2.296 hectáreas implantadas con frutos secos, equivalentes al 6% de la superficie nacional destinada a estos cultivos.

Los nogales ocupan 1.546 hectáreas, los avellanos 629 y los almendros 121. La provincia es la cuarta productora de nueces de nogal del país y concentra casi la totalidad de la producción nacional de avellanas.

El crecimiento de esta actividad aparece como una alternativa para diversificar la producción de los valles bajo riego.

De acuerdo con los valores relevados por la Provincia, implantar una hectárea de avellanos demanda alrededor de US$10.000 entre plantas y sistema de riego, además de unos US$2.500 anuales de mantenimiento.


Los desafíos para ampliar la producción


El diagnóstico del CFI identificó diferentes obstáculos para el desarrollo del sector. Entre ellos aparecen las diferencias en el acceso a tecnología, las dificultades logísticas, la necesidad de fortalecer la integración comercial y los riesgos de pérdidas por heladas tardías.

En el caso de las avellanas, también se señaló la dependencia de una única empresa exportadora, una situación que plantea desafíos para la comercialización de la producción.

Frente a ese escenario, el proyecto piloto busca acompañar a los productores en la identificación de necesidades y en la preparación de inversiones. La intención es que los establecimientos puedan formular proyectos con posibilidades de acceder a líneas de crédito del CFI u otras fuentes de financiamiento.

La producción de frutos secos requiere planificación y varios años de desarrollo. Foto: Marcelo Ochoa.

En ese sentido, Reinoso explicó que se buscan alternativas de financiamiento que contemplen los tiempos propios de la actividad. Un monte nuevo comienza a producir entre el cuarto y quinto año, por lo que se apunta a conseguir períodos de gracia para el capital y cuotas vinculadas con la cosecha.

También se plantean plazos adecuados para financiar sistemas de riego y maquinaria específica para el sector.


Los beneficios impositivos y el potencial productivo de los valles


La propuesta se vincula con la estrategia provincial de diversificación productiva y aprovechamiento de la infraestructura de riego. En ese esquema, los frutos secos representan una alternativa para ampliar la matriz agrícola.

El Gobierno provincial también mencionó otras herramientas destinadas al sector, entre ellas beneficios impositivos vinculados con la actividad agrícola y el consumo de energía para riego, además de líneas de financiamiento para incorporar maquinaria de cosecha y poda.

Otra gestión apunta a incorporar el material vegetal genético al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), con el objetivo de que las nuevas plantaciones puedan acceder a beneficios fiscales. Según detalló Reinoso, este régimen permite amortizar el riego en un año y recuperar el IVA de forma anticipada. La solicitud para incluir el material vegetal se encuentra en análisis en Nación.

Además, señaló que la Provincia redujo el impuesto sobre los ingresos brutos aplicado a la energía eléctrica destinada al riego y que la actividad agrícola-ganadera no está gravada con ese tributo.

Otro de los objetivos del programa será ampliar la cantidad de compradores para reducir la dependencia de un único exportador y promover el agregado de valor local.

«El productor de la chacra rionegrina sabe mejor que nadie el trabajo y el tiempo que lleva hacer crecer un monte. Los frutos secos son una oportunidad para sumar un cultivo que complemente la fruticultura de siempre y le dé más fuerza a la chacra. Pero para que el pequeño y el mediano productor pueda animarse, necesita financiamiento con plazos que respeten los tiempos de la actividad y tecnología que lo haga más competitivo. Ese es el camino que estamos construyendo junto al CFI y las demás provincias», señaló el secretario de Agricultura.


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