La CGT apuesta a paros rotativos ante el Gobierno y espera un canal de diálogo con Diego Santilli
La central obrera rearma su estrategia de fuerza con huelgas secuenciales al estilo europeo. Pese al choque inminente, los jerarcas sindicales aguardan que el ascenso del nuevo jefe de Gabinete suavice la relación política.
Diego Santilli asume la Jefatura de Gabinete en medio de una fuerte expectativa de la CGT por recomponer los canales de diálogo. (Foto: Clarín Fotografía)
El mapa político y sindical transita horas decisivas frente a la reestructuración del Poder Ejecutivo. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete encendió una cautelosa expectativa en la cúpula de la CGT, donde confían en que su perfil dialoguista abra una mesa de negociación menos rígida con la Casa Rosada.
Sin embargo, los jefes sindicales aclararon que la activación de un nuevo e inédito plan de lucha extendido ya es irreversible. Según confiaron fuentes gremiales a Infobae, el ascenso del dirigente proveniente del PRO modifica la matriz más dura que venía mostrando el Gobierno nacional, aunque aclararon que todavía no existieron contactos formales.
Desde el entorno cercano a Santilli aseguran que el frente gremial todavía no forma parte de los puntos urgentes de su agenda diaria. Sus prioridades inmediatas pasan por la reforma política y el pacto fiscal, pero en el sector político dan por descontado que la conflictividad laboral lo obligará a involucrarse de lleno para intentar frenar una parálisis total del país.
El malestar por la ley reglamentada y el plan de huelgas «a la francesa»
El puente de diálogo con Balcarce 50 se había quebrado por completo tras la salida de Guillermo Francos del gabinete y la llegada de Manuel Adorni, un funcionario con un perfil abiertamente confrontativo hacia los sindicatos. En ese vacío de interlocutores, la relación llegó a su punto crítico con la reciente reglamentación de la Ley de Modernización Laboral, la cual fue denunciada por la central obrera ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Frente a lo que consideran un exceso normativo del decreto que avasalla los derechos colectivos, la CGT adoptará una metodología de protesta copiada del sindicalismo europeo conocida como las huelgas «a la francesa». A diferencia de los paros generales tradicionales de 24 horas, este esquema funciona de manera secuenciada y afectando a rubros específicos.
Bajo esta modalidad rotativa, una semana se paralizan los trenes y el sector energético de las refinerías, mientras que a la semana siguiente se frena la recolección de residuos y la educación. Las actividades se van turnando de manera escalonada en el tiempo, acompañadas por movilizaciones callejeras constantes, hasta confluir finalmente en una medida de fuerza nacional masiva.
El antecedente clave en el Senado y el límite a los paros rotativos
Este formato de protestas sectoriales promete desatar una dura batalla legal operativa con la gestión de Javier Milei. La propia Ley de Modernización Laboral le otorga al Estado herramientas severas para contrarrestar este tipo de bloqueos, obligando a las organizaciones a garantizar guardias mínimas de entre el 50% y el 75% en todas las actividades declaradas esenciales y trascendentales.
En este complejo tablero, la figura de Santilli asoma como el único amortiguador político posible. La confianza gremial se apoya en un antecedente reciente y positivo: el funcionario fue clave para destrabar el proyecto de la reforma laboral en el Congreso, donde intermedió junto a figuras como Santiago Caputo y Patricia Bullrich para incluir 28 modificaciones exigidas por el sindicalismo.
Su trayectoria previa en el peronismo y su paso por la gestión porteña le permitieron forjar vínculos fluidos con gremios de peso pesado, como el Sindicato de Camioneros. La gran incógnita que circula en la calle Azopardo es qué tanto margen real de acción tendrá ahora el nuevo jefe de Gabinete bajo la atenta y estricta mirada estratégica de los hermanos Milei.
El mapa político y sindical transita horas decisivas frente a la reestructuración del Poder Ejecutivo. La llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete encendió una cautelosa expectativa en la cúpula de la CGT, donde confían en que su perfil dialoguista abra una mesa de negociación menos rígida con la Casa Rosada.
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