La CGT descartó el paro general pero marchará al Congreso el miércoles por la reforma laboral
El "sector dialoguista" se impuso en el Consejo Directivo y desactivó las propuestas de huelga de 12 y 48 horas. La estrategia se centra ahora en una negociación para evitar el desfinanciamiento de las obras sociales.
La CGT decidió volver a la calle, pero con el freno de mano puesto. El Consejo Directivo de la central obrera resolvió este mediodía convocar a una movilización frente al Congreso para el próximo miércoles, coincidiendo con el inicio del debate de la reforma laboral en el Senado.
En la reunión de la calle Azopardo, la conducción logró desactivar las propuestas más duras. No prosperaron las mociones de realizar un paro de 12 horas (impulsado por los gremios del transporte de la CATT) ni la de un paro de 48 horas, como había planteado Sebastián Maturano de La Fraternidad.
Si bien Sergio Palazzo (Bancarios) pidió avalar un cese de actividades para garantizar mayor asistencia y anunciar un plan de lucha creciente, finalmente se impuso la postura del «sector dialoguista». La fórmula de consenso fue movilizar y facultar a cada sindicato para disponer su propio cese de tareas si lo considera necesario para facilitar la concurrencia.
Negociación clave por los fondos
Detrás de la decisión subyace un reconocimiento de la realidad política: los gremialistas «dan por descontado que la reforma laboral se convertirá en ley». Ante esto, los esfuerzos se dirigen ahora a modificar en el recinto los puntos que afectan el financiamiento sindical.
Según trascendió, el Gobierno estaría dispuesto a conceder dos reclamos puntuales a la CGT:
- Obras Sociales: Se eliminaría el artículo 161, que recortaba la contribución patronal a las obras sociales del 6% al 5%. Los sindicalistas advirtieron que esa rebaja implicaba un desfinanciamiento directo del sistema de salud gremial por unos 700 millones de dólares anuales.
- Cuota Solidaria: Dejarían a salvo las «cuotas solidarias» para los sindicatos, aunque se mantendría la quita de los aportes obligatorios que van a las cámaras empresariales.
Enojo con los gobernadores y lo que no cambia
En el debate hubo quejas contra los gobernadores, a quienes acusan de eludir reuniones con los sindicalistas y prepararse para votar el proyecto en sintonía con la Casa Rosada. La negociación con las provincias incluiría postergar la baja de impuestos coparticipables (como Ganancias para grandes empresas) para no afectar sus recursos.
Pese a la presión de la CGT, quedarían intactos en la reforma los artículos que reglamentan el derecho de huelga en servicios esenciales, la prioridad de los convenios por empresa y las restricciones a las asambleas.
NA.
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