Murió Sebastiana Barrera, madre de Omar Carrasco, el soldado símbolo del fin de la colimba

Murió el 26 de diciembre en Neuquén, aunque la noticia recién se conoció este jueves. Vivió sus últimos años en el completo olvido de la opinión pública. Sólo sus vecinos se enteraron del fallecimiento.

«Quiero mirar a los ojos a los asesinos de mi hijo». Fue el único pedido que hizo Sebastiana Barrera, la mamá de Omar Carrasco, cuando el general Martín Balza se paró frente a ella en el microcine del Grupo de Artillería de Zapala. Los dos metros de altura del jefe del Ejército se esfumaron ante la firmeza de la mujer, cuyo reclamo sostenido en el tiempo derribó el servicio militar obligatorio.

Sebastiana estaba casada con Francisco Carrasco, incansable como ella en la búsqueda de los autores del homicidio de su hijo. “Me hace mal recordar esas cosas, discúlpeme«, se excusó en 2019, la última vez que diario RÍO NEGRO intentó entrevistarla. Ahora volvió a estar en los medios, por su fallecimiento.

El 6 de marzo de 1994


En trazos gruesos, la historia es conocida: el 6 de marzo de 1994, Omar fue visto por última vez con vida en el Grupo de Artillería de Zapala, donde había ingresado tres días antes para cumplir con el servicio militar obligatorio.

Por ese entonces el Grupo se llamaba 161. Hoy se llama 16, y allí asesinaron de dos balazos al soldado Pablo Córdoba. El caso sigue impune.

Omar había nacido el 5 de enero de 1974 y era la primera vez que dormía fuera de su casa en Cutral Co.

Cuando cumplió 17 años, Sebastiana le ofreció realizar el trámite para exceptuarlo de cumplir con el servicio militar, que por ese entonces era obligatorio. Debía incorporarse al año siguiente, pero no figuraba en el padrón de modo que se presentó con 20 años ya cumplidos. En el cuartel de Zapala asentaron mal su fecha de nacimiento, y la fijaron en 1975. Uno más de muchos errores inexplicables.

En el barrio Sáez


La familia vivía en la calle Catriel, en el barrio Daniel Sáez de Cutral Co. De allí salían y a ese hogar volvían, después de reclamar por la aparición de su hijo y pedir justicia.

Con el tiempo se mudaron al barrio Progreso hasta que se fueron a Neuquén, donde se instalaron todos, incluida su hija Claudia (ya fallecida). Mientras estuvo en Cutral Co, Sebastiana era una vecina de saludo sincero y de dos besos: uno en cada mejilla.

Aunque siempre fueron una familia muy reservada, a quienes le inspiraban confianza les abrieron las puertas de su hogar y compartieron algunos recuerdos del día en que vieron por última vez a Omar, qué cosas charlaron y qué planeaban hacer cuando tuvieran la primera visita en Zapala, esa que no alcanzaron a hacer porque lo mataron antes.

El encuentro con Balza


El encuentro con el general Balza fue en abril de 1994. La aparición del cadáver de Omar desató una tormenta política en el gobierno de Carlos Menem, y los padres de los conscriptos bajo bandera exigían respuestas.

Balza, jefe el Ejército, viajó a Zapala y reunió a los padres con la prensa presente. Se sorprendió cuando le dijeron que Sebastiana y Francisco estaban en la platea, y fue a saludarlos.

Allí se produjo el tenso diálogo entre la mamá del soldado asesinado y el general que había ganado fama en la guerra de Malvinas y con su autocrítica por el rol del Ejército durante la dictadura. Lo interrumpió el ya fallecido Carlos Segovia, de la Corriente por los Derechos Humanos, una pieza imprescindible para que la investigación avanzara.

El juicio


Sebastiana y Francisco asistieron a todas las audiencias que se realizaron durante tres meses en el apretado edificio donde funcionaba el Tribunal Oral Federal de Neuquén, en la primera cuadra de Carlos H. Rodríguez, pleno centro de la capital.

Si bien el juicio fue polémico, no se merecían los insultos que recibieron cuando se conoció la sentencia de culpabilidad contra los tres imputados. Ellos nunca respondieron.

Después de la sentencia que condenó a los presuntos autores -Ignacio Canevaro, Víctor Salazar y Cristian Suárez- volvió a su vida hogareña, y huyó del centro de la escena en el que la colocó una tragedia personal que se convirtió en hecho político.

La última mueca


Sebastiana Barrera murió el 26 de diciembre del 2025, confirmó a diario RÍO NEGRO el servicio de CALF Sepelios. Una última mueca del destino en un caso contaminado de fake news, cuando ese término todavía no se había hecho masivo: hoy se comunicó que Sebastiana había fallecido el 21 de enero del 2026.

Si bien Omar Carrasco es una cicatriz en la historia argentina que lleva más de 30 años, la mamá murió en el más completo olvido de los medios de comunicación. Sólo los vecinos de Barrio Nuevo, donde vivía en Neuquén capital, publicaron en las redes sociales una despedida en la fecha correcta.


"Quiero mirar a los ojos a los asesinos de mi hijo". Fue el único pedido que hizo Sebastiana Barrera, la mamá de Omar Carrasco, cuando el general Martín Balza se paró frente a ella en el microcine del Grupo de Artillería de Zapala. Los dos metros de altura del jefe del Ejército se esfumaron ante la firmeza de la mujer, cuyo reclamo sostenido en el tiempo derribó el servicio militar obligatorio.

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