Reforma laboral: el Gobierno apura el Senado y pone la fecha límite en la primera quincena de febrero 2026
Con el llamado a extraordinarias, el bloque libertario busca obtener la media sanción en la Cámara Alta en la segunda semana de febrero. El éxito de la estrategia depende del equilibrio fiscal que trace Luis Caputo frente a los reclamos de las provincias, en un intento del Ejecutivo por retomar el control de la agenda parlamentaria.
La Casa Rosada fijó el 11 o 12 de febrero como los días clave para votar la reforma en la Cámara Alta. El objetivo es que Javier Milei llegue al 1 de marzo con la ley bajo el brazo. Sin embargo, la negociación está estancada en un despacho fuera del Congreso: el de Luis Caputo, quien define qué modificaciones fiscales «pagan» los votos de los aliados.
El Gobierno libertario no quiere más dilaciones. Con el nuevo llamado a extraordinarias, la hoja de ruta es frenética. Tras el dictamen obtenido en diciembre, el oficialismo busca que la reforma laboral salga del Senado antes del 13 de febrero para enviarla de inmediato a Diputados. Es la última oportunidad para evitar que la oposición vuelva a tomar el control de la agenda.
La cumbre del martes y la «llave» de Hacienda
El martes será el día de la verdad. Habrá una cumbre de alto voltaje entre los bloques dialoguistas y Patricia Bullrich, jefa política en el Senado. Pero la atención no estará solo en los artículos de la ley, sino en las planillas de Luis Caputo.
El ministerio de Economía tiene la última palabra sobre los cambios que exigen los aliados. La reforma ya no se discute solo en términos de «derecho laboral», sino como una negociación de recursos. Caputo audita cada pedido de los gobernadores, midiendo cuánto puede ceder el Ejecutivo sin romper el equilibrio fiscal.
El «factor gobernador» y los legisladores silvestres
Para La Libertad Avanza, el mapa de votos es un rompecabezas de dos piezas:
- Los gobernadores: el oficialismo ya cerró acuerdos con varios mandatarios provinciales que garantizan el apoyo de sus legisladores a cambio de fondos o previsibilidad para la obra pública.
- Los «revoltosos silvestres»: son senadores que no responden a ningún gobernador y que, ante la paridad de fuerzas, se han convertido en máquinas de exigir. El Gobierno sabe que estos votos son los más caros y difíciles de «pegar» al proyecto.
La resistencia principal de las provincias apunta a la coparticipación. Mientras el Interior teme por el pago de sueldos y la obra pública, la Nación retruca que es ella quien asume el mayor peso del bache recaudatorio.
Más allá del contenido técnico de la reforma, lo que se juega en las próximas tres semanas es el volumen político. El oficialismo busca demostrar que aprendió de los errores de 2024 y que ahora tiene la capacidad de articular mayorías.
Si la reforma laboral se aprueba antes del 13 de febrero, Javier Milei tendrá su «aterrizaje triunfal» el 1 de marzo. El Presidente quiere inaugurar el período de sesiones ordinarias con una victoria legislativa contundente que ratifique su rumbo y calme a los mercados que miran con lupa la gobernabilidad del país.
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