Soldado asesinado en Zapala: «se van a cumplir 3 años y nadie me dice quién mató a mi hijo»

La mamá de Pablo Córdoba reveló que una huella parcial hallada en el cargador del fusil abre una esperanza de reactivar la investigación pero se quejó por la lentitud de la justicia.

Pablo fue asesinado el 1 de junio del 2023 en Zapala. (Foto: Matías Subat)

Este domingo 1 de febrero se cumplen 32 meses del asesinato de Pablo Córdoba, el soldado voluntario que cumplía guardia en el Grupo de Artillería 16 de Zapala y recibió dos balazos en diferentes lugares de la cabeza. Aún no hay sospechosos del crimen, y a fines del año pasado surgió una pista tenue: en el cargador del fusil detectaron una huella digital parcial que no pertenece a la víctima, y se la está analizando. Pero todo con mucha lentitud.

«Enero es más complicado que otros meses», dijo Natalia Uribe, la mamá de Pablo. «A la falta de avances general, se le suma que el juzgado no trabaja así que estamos esperando que termine la feria para ver si tenemos novedades».

En diálogo con diario RÍO NEGRO, señaló que los peritos comenzaron a trabajar, a fines del año pasado, con una huella dactilar parcial que encontraron en uno de los cargadores del fusil FAL de su hijo. Había sido descartada pero ahora volvieron sobre ella para buscar pistas.

«Está confirmado que esa huella no es de Pablo», afirmó Natalia.

La madrugada del 1 de junio del 2023, cuando recibió los dos balazos, Pablo estaba por terminar su guardia en el Grupo de Artillería 16 de Zapala, el mismo donde en marzo de 1994 asesinaron a Omar Carrasco.

Fusil y cargador sin huellas


Portaba un fusil calibre 7.62 en el que no encontraron huellas pese a que fue manipulado. El cargador no estaba colocado. Según figura en el expediente, un peritaje «constató que el arma no tenía fallas y para poder extraer el cargador debía ser por la intervención de una persona mediante la utilización de los mecanismos propios del fusil. Es decir ni un golpe, ni la gravedad podía efectuar el desprendimiento del cargador».

La huella, explicó Natalia, había sido descartada pero ahora volvió el interés sobre la misma. Dijo que hay posibilidades de rescatar ADN para profundizar la investigación.

La pericia realizada por Gendarmería -luego desplazada por otras fuerzas de seguridad- señaló en su momento que en el cargador “se realizó la búsqueda de huellas latentes, mediante método físico, y se hizo visible un rastro papilar en forma parcial; el que no es apto para cotejo por no reunir los requisitos de integridad y nitidez».

El calibre del arma


En cuanto a los cartuchos, el cargador tiene capacidad para 20; al momento del hallazgo contenía 15 y tres más fueron hallados en torno al cuerpo. En un rastrillaje 15 días después, y en una recorrida al mes, encontraron dos más que no estarían relacionadas con el armamento.

Todavía no se sabe el calibre utilizado para cometer el crimen. El papá de Pablo, suboficial principal del Ejército Juan José Córdoba Salto, que fue encargado del depósito de armas por lo que conoce del tema, opina que pudo ser una pistola 9 milímetros y no un FAL, cuyo poder de lesión es mucho mayor.

Falso testimonio


Por otra parte, en su diálogo con este diario Natalia indicó que el juez federal subrogante Ezequiel Humberto Andreani procesó al exsoldado Braian Abel Jara por falso testimonio. Se trata del compañero que encontró a su hijo cuando agonizaba, lo filmó con su celular y destruyó esa prueba.

Sin embargo, agregó que «lo más probable es que haya apelado, no lo sabemos, por lo que tendrá que intervenir la Cámara» Federal de Roca «y se resolverá en 4 o 6 meses».

«Es desesperante, es una burla», agregó. «Se van a cumplir 3 años y seguimos dando vueltas con un perejil. Todavía no me dicen quién mató a mi hijo».

Reunión con el intendente y concejales


En otro orden, mencionó que estuvo reunida con el intendente Carlos Koopmann (MPN) y con los concejales. «Llegamos a un acuerdo para trabajar juntos. Vamos a buscar un espacio que llevará el nombre de mi hijo» tal como aprobó el Deliberante; será una plaza o plazoleta en la ciudad.

Por último, dijo que no conoce al coronel mayor retirado Pablo Conforte, designado secretario de Seguridad de la provincia por el gobernador Rolando Figueroa.

«Era el segundo jefe de la Brigada cuando mataron a mi hijo. Yo estuve reunida con el general de brigada Hugo Tabbia, pero no con él», recordó.


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