Un embalse de verde: El Chocón pedirá una «mesa científica» por la floración de cianobacterias
La expansión de estos microorganismos elevó la preocupación del municipio local, que está trabajando en conjunto con Provincia y la AIC. Tanto el clima como la acción humana aparecen mencionados como posibles desencadenantes.
«El problema no son las cianobacterias, sino lo que las está generando». La frase es de Bruno Caballero, jefe de gabinete de Villa El Chocón, localidad ubicada al lado la represa que le da nombre y del embalse Ezequiel Ramos Mexia, uno de los cuerpos de agua de la región más afectados por la aparición de estos microorganismos.
El funcionario habló desde el edificio del Poder Ejecutivo local con Diario RÍO NEGRO. Dijo que, aunque el tema «no es para entrar en pánico», las autoridades «no deben dejarse estar». «Todavía estamos a tiempo para frenarlas».
Entre las acciones a implementar, adelantó que el municipio pedirá la conformación de una «mesa científica» para abordar la situación. Según explicó, la solicitud todavía no pasó de conversaciones informales, pero podría incluir a municipios locales, al gobierno provincial, a la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y a la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC).
Para Caballero la principal razón atrás del incremento de las floraciones es la acción humana. «Si la cianobacteria encuentra alimento, sol y agua con poca correntada, como pasa en cualquier embalse, va a florecer», expresó.

Si bien reconoció la existencia de un proceso «natural», hizo hincapié en la presencia de «factores económicos identificables» que se desarrollan aguas arriba y podrían estar incrementando los nutrientes que consumen las bacterias, como el nitrógeno y el fósforo.
Cianobacterias en El Chocón: los visitantes, del lago al río
Impulsada en un primer momento por la construcción de la represa y su puesta en marcha, la matriz económica de la localidad fue paulatinamente mutando hacia los servicios públicos y, en menor medida, la actividad turística.
A pesar de la relevancia del lago en ese esquema, desde la municipalidad descartaron que la afluencia de visitantes haya mermado por la cianobacterias. Mencionaron, en cambio, que hubo «un corrimiento» de los bañistas hacia la zona del río, aguas abajo del gigantesco dique.
«El último fin de semana de diciembre pasaron más de 15.000 personas por la villa» contó Caballero, quien reconoció de todas formas que existe «más preocupación» entre la gente en relación con la calidad del agua en el embalse.
Las zonas más frecuentadas aguas abajo se ubican sobre la margen neuquina del río Limay. Sin embargo, como se encuentran dentro de la concesión hidroeléctrica, se trata de terrenos de jurisdicción nacional. «No es nuestra tierra, más allá de que colaboramos con algunas cosas», añadió el representante municipal.
Una mirada diferente aportó Betina, una vecina que vive hace 35 años en el pueblo. A su criterio, «el turismo que viene es cada vez menos» y la expansión de los microorganismos en el lago no ayudó. «Cianobacterias como ahora no hubo nunca, aunque se empezaron a estudiar hace más de 20 años», dijo.

Una de las comerciantes del casco céntrico —donde se ubican la galería, la iglesia y el museo paleontológico— analizó que la tendencia, por ahora, es poco clara. Relató que la actividad “viene tranquila”, a la espera de que “enero avance más”.
«Con este tema de las cianobacterias mandamos a la gente a que vaya más al río que al lago, porque también ahí tiene sombra», respondió ante la consulta de este medio.
Por el contrario, Nelson, uno de los artesanos apostados frente al museo, sostuvo que el panorama no es tan complicado como está trascendiendo y que la aparición de estos organismos, con su tradicional color verde, “es un hecho natural”, que ya ocurrió “otros años”.
Cianobacterias en El Chocón: «Lo que viene de aguas arriba frena acá»
Aunque el tema volvió a la agenda pública en las últimas semanas, con la proliferación de manchas sobre el agua y los mensajes de advertencia de la AIC —que incluso incluyeron alertas rojas—, Caballero aclaró que las floraciones comenzaron a aumentar en 2015, con registros puntuales en años anteriores.
De acuerdo con lo que señaló, el crecimiento de la población lindante al lago también fue identificada como una posible causa del fenómeno, tanto de las localidades de El Chocón y Picún Leufú como de algunos loteos privados que se fueron desarrollando cerca de la costa.
«Todo lo que viene de aguas arriba, acá encuentra una gran pared que lo frena. Por eso también las floraciones son tan fuertes en las partes más cercanas al dique y la zona costera», dijo el jefe de Gabinete municipal.
Y agregó: «La cianobacteria necesita de nutrientes y sol, es decir calor. Y acá tenemos un agua más cálida que, por ejemplo, otros embalses que están aguas arriba y tienen temperaturas menores».

Cianobacterias en El Chocón: una definición científica
Anahí Álvarez es decana de la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud de la UNCo, una de las instituciones que forma parte de un comité integrado por el ministerio de Salud de Neuquén y el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) para analizar la presencia de cianobacterias en los lagos de la zona y estudiar su comportamiento.
En diálogo con este medio, definió a esos microorganismos como bacterias dependientes de la luz solar y el dióxido de carbono, capaces de colonizar la superficie del agua cuando se presentan ciertas condiciones ambientales.
Indicó que, aunque pueden existir desencadenantes antropogénicos —es decir, vinculados a la actividad humana—, hay otros factores relevantes, como los cambios climáticos y el “acortamiento” del invierno en la región.
Según describió, la ausencia de fríos prolongados provoca que los “filamentos” que no florecieron la temporada anterior queden latentes para hacerlo en la siguiente. En simultáneo, los veranos cada vez más intensos podrían haber generado un efecto acumulativo de cianobacterias en los embalses.

Al tratarse de microorganismos de comportamiento «muy aleatorio», sostuvo que «no hay mucho que se pueda hacer, más que esperar que otro organismo las empiece a suplantar y se vayan retirando».
En cuanto a la prevención, consideró que lo más relevante es evitar los sectores donde la acumulación es mayor. El contacto puede provocar desde nauseas, vómitos y diarrea hasta procesos de irritación en la piel.
“En los momentos de floración se deben evitar las actividades recreativas y, por supuesto, beber ese agua”, agregó. Los grupos que deben extremar las precauciones son los niños, las personas mayores y las embarazadas.
Cianobacterias en El Chocón: qué pasa con el consumo de agua
La villa realiza dos monitoreos semanales sobre el agua. Las muestras se envían a la Provincia y a la AIC para corroborar los niveles de acumulación de cianobacterias y verificar la aptitud para el consumo humano.
Caballero reveló que, de momento, las mediciones «nos están dando bien, pero cerca del límite».

Desde la localidad también se trabaja en la extensión del sistema cloacal y la capacidad para tratar agua. Actualmente, El Chocón cuenta con dos plantas de tratamiento y una tercera ya licitada, que se encargará de procesar los desechos de la zona más nueva del ejido urbano, en el barrio Llequén.
Resaltó que la cuestión de los residuos también es de importancia para mitigar los efectos de las cianobacterias. «Debemos ir hacia una política de vertido cero, aunque entiendo que es un tema complejo«, analizó.
"El problema no son las cianobacterias, sino lo que las está generando". La frase es de Bruno Caballero, jefe de gabinete de Villa El Chocón, localidad ubicada al lado la represa que le da nombre y del embalse Ezequiel Ramos Mexia, uno de los cuerpos de agua de la región más afectados por la aparición de estos microorganismos.
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