“Políticos ejemplares”

Redacción

Por Redacción

El 19 de agosto de 1954, a los 73 años, falleció en Trento Alcide de Gasperi. Junto con Konrad Adenauer pilotearon casi hasta sus muertes las recién nacidas repúblicas de Italia y Alemania Federal, ambas convertidas en escombreras de norte a sur por la guerra. La enorme autoridad moral personal de estos estadistas y la lúcida visión de las soluciones políticas y económicas que Europa necesitaba para dar fin al nacionalismo belicista que la había llevado al límite de su autodestrucción fueron acompañadas por una vida completamente austera, virtuosa y silenciosa. Su laboriosidad no conocía el descanso. Fueron los creadores del milagro italiano y alemán y los promotores de la Unión Europea. La abnegación patriótica de ambos líderes hizo que de manera espontánea millones de italianos y alemanes donaran dos horas de trabajo diarias a su país. Era una forma de imitar a sus gobernantes. En su testamento De Gasperi, dirigiéndose a su esposa Francesca, escribe: “A los parientes no puedo dejarles recurso económico alguno porque tuve que renunciar al dinero por fidelidad a mis ideales”. Y así fue, murió en la más absoluta pobreza. Sólo los hombres virtuosos, capaces y austeros pueden convocar a una resurrección nacional porque, como decía San Jerónimo, “las palabras pasan, sólo los ejemplos arrastran”. Humberto Guglielmin, DNI 10.401.180 Bahía Blanca

Humberto Guglielmin, DNI 10.401.180 Bahía Blanca


El 19 de agosto de 1954, a los 73 años, falleció en Trento Alcide de Gasperi. Junto con Konrad Adenauer pilotearon casi hasta sus muertes las recién nacidas repúblicas de Italia y Alemania Federal, ambas convertidas en escombreras de norte a sur por la guerra. La enorme autoridad moral personal de estos estadistas y la lúcida visión de las soluciones políticas y económicas que Europa necesitaba para dar fin al nacionalismo belicista que la había llevado al límite de su autodestrucción fueron acompañadas por una vida completamente austera, virtuosa y silenciosa. Su laboriosidad no conocía el descanso. Fueron los creadores del milagro italiano y alemán y los promotores de la Unión Europea. La abnegación patriótica de ambos líderes hizo que de manera espontánea millones de italianos y alemanes donaran dos horas de trabajo diarias a su país. Era una forma de imitar a sus gobernantes. En su testamento De Gasperi, dirigiéndose a su esposa Francesca, escribe: “A los parientes no puedo dejarles recurso económico alguno porque tuve que renunciar al dinero por fidelidad a mis ideales”. Y así fue, murió en la más absoluta pobreza. Sólo los hombres virtuosos, capaces y austeros pueden convocar a una resurrección nacional porque, como decía San Jerónimo, “las palabras pasan, sólo los ejemplos arrastran”. Humberto Guglielmin, DNI 10.401.180 Bahía Blanca

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