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Poner en funcionamiento el cerro Catedral, una ardua tarea del invierno

La población se multiplica en la villa turística con la apertura de la temporada, luego de varios meses de parecer un “pueblo fantasma”. Se activa la prestación de servicios básicos y más seguridad.





Distinto a cualquier otro barrio de Bariloche, el conglomerado urbano asentado en la base del cerro Catedral tiene condiciones únicas en relación al número de habitantes, la actividad comercial y la demanda de servicios, que se multiplican en época invernal.

Esa característica obliga a prever operativos muy afinados, tanto por parte del municipio, como de otros organismos con responsabilidad directa como la policía, la empresa Arsa, la CEB y la concesionaria del complejo de esquí (Catedral Alta Patagonia), que tiene a su cargo el mantenimiento de la ruta de acceso y la provisión de insumos en la montaña.

Durante buena parte del año (salvo el invierno y algunas semanas en verano) la villa Catedral tiene la apariencia de un pueblo fantasma, con todos sus comercios cerrados y tabicados y muy poca gente con residencia permanente. Esa quietud contrasta con una infraestructura edilicia con capacidad para albergar a unas 4.000 personas en hoteles, cabañas y departamentos.

Para hoy está prevista la apertura formal de la temporada de invierno, a la que seguirán un par de semanas de intensa actividad. La expectativa es que un ritmo parecido se mantenga en agosto, pero dependerá de la nieve.

Los preparativos para este período de “alta temporada” fueron febriles en los últimos días, para tener todo listo y garantizar sin sobresaltos la prestación de los servicios, algo que no es tan sencillo cuando caen nevadas como la que el año pasado -a comienzos de julio- sepultó el área de base bajo un manto blanco de un metro y medio de altura.

Dato

150 habitantes
permanentes tiene Villa Catedral, entre propietarios residentes y cuidadores. La población se multiplica en invierno.

El delegado municipal en Catedral, Julio López, admitió que el trajín es mucho y que en estos días tuvieron hubo movimiento incesante en la oficina a su cargo para cumplir con las renovaciones de habilitación comercial. Son unos 180 los titulares de licencias que deben tener listo ese trámite en la previa de la temporada.

“Durante el año el ritmo es muy distinto, pero en invierno Catedral se convierte en un mini municipio” reconoció López, que conduce la delegación desde hace nueve años. Dijo que entre primavera y otoño “igual es necesario no descuidar el mantenimiento”.

Gestionar la multitud

En el resto de la ciudad la afluencia turística no genera contrastes tan marcados, porque a lo sumo puede agregar un 20% la a población estable. Pero Catedral pasa de tener no más de150 habitantes (entre familias con residencia permanente, caseros y cuidadores) a casi 4.000 en pleno invierno, con el agregado de otros 10.000 que llegan por el día para disfrutar del esquí y otros atractivos.

El municipio debe adecuar su dotación de personal, que refuerza especialmente con inspectores de Fiscalización y Tránsito. López dijo que tienen en total 13 empleados de “cuadrilla” para trabajar con los residuos, mantenimiento de calles y de espacios públicos, 8 inspectores de fiscalización, 6 de tránsito y 4 administrativos. Son 32 en total, cuando durante el año la delegación se basta con 15 trabajadores.

López dijo que cada año ponen en marcha el “operativo Catedral”, que requiere tener “todo sistematizado” para que la demanda no los desborde. Señaló que además de cuidar la basura (un tema sensible) en los días de mucha afluencia es necesario extremar el control de tránsito, ya que arrecian las quejas por los vehículos que estacionan “en cualquier lado”. Realizan actas de infracción y si es necesario, los remueven con grúa.

Señaló que otro aspecto clave es prever las precipitaciones de nieve, con los pronósticos de distintos portales y la información meteorológica que maneja el ente municipal de control de Catedral (Eamcec). Esos días hay que arrancar muy temprano con el despeje de nieve para evitar atascamiento cuando llegan los turistas.

Sobre la recolección de residuos, explicó que hay un punto principal de acopio en la playa de estacionamiento sur y que la recolección no se para nunca, “es de lunes a lunes”. “A la mañana hacemos la villa y a la tarde se completa con lo que baja de la montaña -explicó-. Este año incorporamos 8 contenedores automatizados y uno fijo, de 20 m3. En los días pico de la temporada el compactador se lleva la basura todos los días, a la mañana temprano. A veces hacen falta dos viajes”.

Según López, su preocupación principal es que “el turista llegue y encuentre una villa limpia”. Dijo que no es sencillo el manejo porque “si la basura queda al descuido se desparrama por el viento, y porque hay muchos perros sueltos”.
El personal municipal se organiza en dos turnos, para cubrir desde las 7 hasta las 20, con “adicionales rotativos” para atender también los sábados y domingos.

La jornada comienza a la noche

La empresa Catedral Alta Patagonia se ocupa de retirar la basura de los paradores gastronómicos distribuidos en toda la ladera esquiable (una decena) y otros puntos de acopio ubicados en las terminales de los medios de elevación. Bajan los residuos hasta la base, donde son retirados por el municipio, que los acondiciona en contenedores y los traslada periódicamente al vertedero.

Esa tarea se cumple al atardecer, luego de que descienden los últimos visitantes. Pero la jornada de trabajo comienza diez horas antes, cuando todavía es de noche, y los medios de elevación se ponen a disposición de los proveedores que deben abastecer los refugios y paradores. Capsa también tiene a su cargo la limpieza de la playa de estacionamiento y la ruta.

La participación de los vecinos

Carlos Elizalde es vocal de la Asociación Vecinal de Catedral, uno de los pocos residentes fijos de la villa y responsable de la coordinación permanente con el municipio. Opinó que cuando los servicios estaban a cargo de firmas privadas (contratadas por la asociación) funcionaban mejor y que la municipalización en algunos casos fue un retroceso.

«Estamos deseosos de que la gente venga, es muy importante para todos los que viven del turismo -afirmó Elizalde-. Y por eso hay algunas quejas que son inevitables, porque el municipio nos cobra como si estuviéramos en la calle Mitre, pero los servicios no son como en el centro. A las calles por ejemplo les falta mantenimiento, cuesta mucho que las enripien”.

Admitió que poner todo en condiciones no es fácil porque durante el año la villa está semi vacía. Es un problema tanto para la red de agua, las chimeneas, como para los pozos ciegos y las cloacas, que sirven solo a una porción menor del área poblada.

La Asociación Vecinal colabora con el municipio y provee motosierras, guantes, motoguadañas y otros elementos para las cuadrillas. “Colaboramos porque es nuestro barrio. No es un problema. La gente que vive en Catedral tiene mucho dinero. Si hace falta lo ponen. Tenemos esa suerte”, graficó Elizalde.

Pero la condición particular de la villa también les juega en contra porque cuando reclaman obras les responden que son pocos habitantes y que hay otras prioridades.


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