Por el covid Neuquén procesa el doble de residuos patógenos

La empresa Basaa SA trata hoy 6.000 kilos de desechos contra los 3.000 o 3.500 promedio que recibía en prepandemia. La firma abrió sus puertas a Río Negro para conocer cómo es el proceso.

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La empresa Basaa SA, administradora del servicio de tratamiento y disposición final de los residuos patógenos que se producen en la ciudad de Neuquén, procesa en plena pandemia, el doble de residuos sanitarios del volumen que recibían cuando el covid-19 no existía en la región.


El año pasado, la concesionaria procesaba entre 3.000 y 3.500 kilos de desechos por día. Desde marzo hasta hoy el promedio diario es de 6.000 kilos.

Las ingenieras Laura Barreras y Belén López Camelo son las responsables técnicas de la operación de la planta y le contaron a Río Negro que por la pandemia la empresa debió sumar nuevas medidas de seguridad a los protocolos estrictos que ya aplica debido a que permanentemente procesan material infectado.


“Tuvimos que aplicar medidas específicas tales como adaptar diagramas de trabajo para poder tener grupos de personas de respaldo en caso de tener contagios de covid. Desarrollamos el protocolo covid y dimos capacitaciones brindadas por el equipo de Salud y de Higiene y Seguridad de la empresa. Desarrollamos instructivos de uso de los nuevos desinfectantes y procedimientos de desinfección y rotamos desinfectantes”, explicaron las profesionales. En este punto, destacaron que la legislación provincial prevé las condiciones en las que debe llegar el residuo a la planta en situaciones de epidemias “y eso facilita la manipulación segura a la hora de recolectar el desecho y descargarlo en la planta”.


La empresa intensificó la desinfección de la planta, rotando el uso de desinfectantes. “Se utiliza hipoclorito de sodio (lavandina) y amonios cuaternarios de manera alternada para realizar la desinfección diaria de pisos, superficies de las naves donde se llevan a cabo los tratamientos de los residuos y camiones de recolección (se desinfectan previo a la descarga en la planta y luego cuando ya están vacíos para dejarlos listos para la próxima recolección). Las medidas aplicadas luego de cada turno consisten en desinfectar todas las áreas de trabajo. El traje de seguridad utilizado por cada trabajador es descartado diariamente”, agregaron Laura y Belén.
“A eso hay que sumarle las medidas de protección personal, que se utilizan aun sin pandemia, dado que por el tipo de residuos que de que se trata requiere cuidados específicos”, sumaron.


En el transporte y manipulación de este tipo de desechos es necesario también prever las contingencias frente a potenciales derrames. En este sentido las profesionales técnicas informaron que “contamos con protocolos y capacitaciones del personal para situaciones de contingencias. Las unidades de transporte están equipadas con equipos antiderrames para gestionar adecuadamente los residuos en caso de producirse algún tipo de riesgo”.

En números

18
trabajadores entre operarios, choferes, recolectores y supervisores trabajan en la concesionaria del servicio.
3
camiones y dos camionetas con furgón realizan la recolección diaria de los residuos patógenos. Tienen hoja de ruta.

Así es el proceso

Unos 18 trabajadores entre operarios, choferes, recolectores y supervisores participan del proceso de tratamiento y disposición final de los residuos patógenos.
La recolección diaria de los desechos de los grandes generadores se realiza de acuerdo a una hoja de ruta programada. Una vez que los camiones cargados llegan a la planta, las bolsas con desechos son desinfectadas y cargadas en carros para ser transportadas hacia los sectores de tratamiento.
Los grandes generadores tienen su propio protocolo para la entrega de patógenos en bolsas especiales y selladas y no se abren en ningún momento.
La legislación provincial diferencia en A, B y C los residuos patógenos. La empresa Basaa solo está autorizada a tratar los desechos del tipo B.
Los tipo B son elementos u objetos en estado sólido, semisólido, líquido o gaseoso, que presenta características de toxicidad y/o actividad biológica como vendas usadas, residuos orgánicos provenientes de salas de parto, quirófanos, anatomía patológica, necropsias o de morgue.
Estos desechos son sometidos a “incineración pirolítica”. “El residuo es quemado en un horno que posee una cámara primaria a 900°C . Luego, los gases de combustión generados en la primera etapa de tratamiento son incinerados a 1200°C en una segunda cámara de combustión. Posteriormente, los gases remanentes son enviados a un sistema de lavado de humos. Este proceso consiste en hacer circular los gases de combustión a través de un circuito que asegura su contacto con agua, logrando la eliminación de las impurezas de estos antes de ser emitidos a la atmósfera”, explicaron las responsables técnicas de Bassa SA, Laura Barreras y Belén López Camelo.
Los otros residuos a tratar son los materiales descartables “con y sin contaminación sanguínea”, elementos de vidrio y descartables de laboratorio de análisis, hemoterapia o farmacia.
Para estos desechos la planta realiza el proceso denominado “autoclavado”. Es un equipo utilizado para la esterilización del residuo mediante la aplicación de vapor de agua a presión y a una temperatura superior a los 120 grados centígrados, durante un tiempo determinado que asegura su inertización. El tiempo aproximado de tratamiento es de 15 minutos.
Estos desechos ya esterilizados son asimilables a los residuos sólidos urbanos y son dispuestos en las cavas del complejo ambiental de la meseta.

Dato

900° centígrados
son sometidos los residuos orgánicos provenientes de salas de parto o quirófano.

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