Por obra y gracia de Samuel Eto’o

Por Redacción

El campeón está vivo. Ésa es la frase que mejor retrata a un Inter que ayer sacó pecho ante la adversidad, venció por 3-2 a domicilio al Bayern Munich y avanzó a los cuartos de la Liga de Campeones. Fue un partido vibrante de principio a fin, con muchas situaciones y que ganó el equipo milanés porque en la cancha tuvo a un jugador insustituible, con estirpe de crack: Samuel Eto’o. El camerunés convirtió el primer tanto del equipo donde fue capitán el Cuchu Cambiasso, dio la asistencia del segundo gol de Sneijder y, cuando faltaban 3’ para el cierre y parecía que la clasificación quedaba en manos germanas, armó una jugada a pura guapeza y talento y dejó sólo a Pandev, quien clavó el balón en el ángulo, para amargura de la parcialidad local. Los alemanes llagaron a este cruce con ansias de revancha después de perder la final de la edición pasada a manos del conjunto que por aquella época timoneaba José Mourinho. Hace unas semanas el Bayern ganó 1-0 en Milán y parecía que la ‘vendetta’ se podría materializar. Pero todo se complicó para el Bayern porque los “nerazzurri” encarrilaron rápido la serie cuando en el minuto 3 Eto’o recibió de Pandev y no perdonó. Los locales presionaron y dieron vuelta la historia -Mario Gómez y Thomas Müller-, aunque al Inter jamás hay que darle por muerto. Sneijder y Pandev sacudieron las redes, Eto’o fue el hombre de la noche y el campeón está vivo.

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