Por qué la caza furtiva no beneficia a los ganaderos: la campaña para cuidar más a guanacos y nidos de choiques y ñandúes

Desde Guardafaunas Honorarios de Río Negro advierten que la caza de animales perjudica su reproducción y amenaza la presencia de las especies en los ecosistemas.





Impacto. La caza furtiva de guanaco afecta a la especie animal. También el consumo de su carne puede poner en serio la salud de las personas que viven en las ciudades, ya que la carne se comercializa sin ningún control sanitario.

Impacto. La caza furtiva de guanaco afecta a la especie animal. También el consumo de su carne puede poner en serio la salud de las personas que viven en las ciudades, ya que la carne se comercializa sin ningún control sanitario.

La organización Guardafaunas Honorarios de Río Negro lanzó una campaña para que la comunidad esté en alerta ante la presencia de cazadores furtivos que matan a guanacos, choiques, maras, entre otras especies, y colectan nidos de choiques y ñandúes. Las capturas de los animales y sus nidos afectan su reproducción y daña los ecosistemas.

Uno de los mitos que circula es que las especies nativas pueden afectar la ganadería. Sin embargo, desde Guardafaunas Honorarios derribaron ese mito. “El escaso conocimiento de la importancia que tienen las especies autóctonas para la salud de los campos, y de los pastos de los cuales se alimenta el ganado perjudica notablemente al ambiente. Las especies silvestres que habitan hoy en la Patagonia llevan un largo proceso de coevolución, que han permitido sustentar una diversidad de especies que antaño no solo mantuvieron la dinámica particular de este ecosistema, sino que muchas poblaciones de pueblos originarios pudieron hacerse de su sustento”, explicó la organización ambientalista en un comunicado.

Las ovejas son especies que han sido traídas a la Patagonia hace aproximadamente 140 años. En el pasado, la delimitación con alambrados en los campos no existía. Por eso, había personas que ejercían el rol de pastores que cuidaban el rebaño y lo protegían de potenciales predadores. “A pesar de la abundancia de especies silvestres, la depredación era casi nula”, cuenta Gustavo García, Guardafauna Honorario de Río Negro. Cuando en la década del 40, aparecen los alambrados y delimitan las propiedades, se fragmentan las parcelas, el ganado no pudo vagar fuera de estos límites, y el oficio de pastor desapareció. Las ovejas fueron dejadas en los campos a merced de la fauna autóctona.

Según Gustavo García, algunas personas del campo consideran a las especies nativas como “dañinas” para el ganado, y las eliminan. Por ejemplo, se mata a las lechuzas y búhos por considerar que son de “mal agüero”. “El conflicto de productores ganaderos con carnívoros autóctonos, se ve agravado por la permanente incursión de cazadores furtivos que matan a todo bicho que camina y muchos de estos animales, entran en la cadena de comercialización clandestina que se vende a través de redes sociales o se mezcla en embutidos”, advirtió García a RIO NEGRO.

Además, otra situación es que hubo un aumento del uso de armas que no necesitan tramitarse ante el ex -RENAR, hoy A.N.Ma.C., como los rifles de aire comprimido. “Tienen la idea de que la fauna silvestre nunca se terminará, que será ilimitada, está llevando a que muchas especies desaparezcan de sitios donde antes eran comunes”, señaló García. En los montes, ya no se ven las manadas de guanacos. Tampoco cuadrillas de choiques, donde antes abundaban y satisfacían el apetito del gran cazador patagónico: el puma.

“Es necesario como sociedad tomar conciencia que la fauna nativa es un bien común, y si queremos vivir en un ambiente sano en un futuro es necesario que aprendamos a convivir con los animales y las plantas que comparten este espacio. Todos buscamos lo mejor para nuestros hijos, y para que eso sea posible, no podemos sacar de la ecuación a la naturaleza. Sin ella, todo lo que vive en este planeta va a sufrir. No podemos darnos el lujo de matar guanacos, zorros, pumas, choiques, como si fueran infinitos. Con cada animal que se pierde estamos a un paso de nuestra propia perdición”. Esta pandemia que nos está afectando es una prueba de que necesitamos hacer las paces con la naturaleza”, concluyó García.

Dónde contactar con la campaña

En Guardaparques Honorarios de Río Negro reciben denuncias en forma anónima sobre cazadores furtivos o de personas que colecten nidos de choiques, ñandúes, y maras a través del correo electrónico de la Secretaría, faunarionegro@gmail.com o bien a los teléfonos vía WhatsApp a: 2984535540 – 2984632231. 02984404545. También ante las Unidades policiales de Seguridad Vial (Camineras), Brigadas Rurales o fuerzas nacionales como Gendarmería, Policía Federal y Prefectura Naval.

Caza furtiva, Fauna autóctona, Guanacos, Mara, Choique. Especies exóticas.


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Por qué la caza furtiva no beneficia a los ganaderos: la campaña para cuidar más a guanacos y nidos de choiques y ñandúes