Preocupa la situación de “violencia social creciente”

La Defensora del Pueblo pidió la intervención de Seguridad y Derechos Humanos de provincia y municipio. Advirtió que “no podemos seguir tirando nuestros jóvenes en una grieta”.



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La defensora Galaverna visitó al joven herido en la cabeza. Archivo

ATAQUE POLICIAL

El violento ataque policial del sábado a dos jóvenes del Alto es evaluado con preocupación por la Defensoría de Pueblo de Bariloche que encuadró ambos hechos como “una clara forma de disciplinamiento social” y pidió a provincia y municipio el diseño de políticas concretas para cambiar la forma de relación de la policía con los jóvenes.

La defensora Andrea Galaverna señaló que “hay una situación de violencia social creciente” y que hay mucho para trabajar en materia de límites y funciones de la policía para evitar “excesos” como el del sábado.

La defensora Andrea Galaverna asistió al joven Guevara (26) tras la agresión registrada en su casa del barrio 169 Vivienda, donde constató la lesión que sufrió en la cabeza y los daños ocasionados en la propiedad y consideró que la reacción de la policía fue “desmedida”.

En tal sentido relató que “llama la atención encontrar la cantidad de balas de goma que había en la vivienda, este chico reconoció que había enfrentado al policía pero la agresión de la fuerza fue diez veces mayor, el chico terminó con la cabeza partida de un piedrazo y ni un vidrio sano”.

Galaverna también confió que “quedé impresionada con este hecho en particular y con la tendencia a la criminalización de los jóvenes que se ve en la ciudad” y aseguró que al llegar al lugar y observar la situación del joven herido encerrado por miedo le costó entender la dimensión del despliegue policial.

“Me llamó la atención la cantidad de policías y también me llamó la atención que esto ocurra justo cuando se estaba realizando (el festival) La Llave Rock” señaló. También apuntó mientras ocurría la escalada de violencia sobre la casa de Guevara, Luis Curaqueo estaba parado en la esquina.

El joven tío de Nino Carrasco -una de las víctimas de la represión de junio de 2010- fue detenido luego mientras en la casa de su hermana, bajo el cargo de resistencia a la autoridad, oportunidad en la que recibió golpes que lo llevaron al hospital zonal primero y luego fue derivado al sanatorio San Carlos.

Galaverna evaluó que frente a la situación dada “no estamos lejos de otro 17 de junio”, en alusión al exceso policial de 2010 que le costó la vida a tres jóvenes de los barrios Altos.

En los próximos días la defensora va a elevar un informe de los ocurrido al Ministro de Seguridad, Oscar Albrieu secretario de Derechos Humanos rionegrino, Nestor Buzzo, al delegado de Secretaría de Seguridad provincia Nestor Badie y al titular del área en el municipio, Alejo Arias, con quienes se comunicó tras el hecho y les pidió su intervención para poner limite a los excesos policiales y la violencia creciente en la ciudad.

La Defensoría del Pueblo cuenta con centros de mediación en distintos barrios de la ciudad donde se observa un incremento de las denuncias por agresiones entre vecinos, por casos de violencia social y también por hechos vinculados al accionar policial.

“Vemos que hay un aumento de hechos, una situación de violencia creciente, hay mucho para trabajar y hay que tomar la decisión política de definir los límites, misiones y funciones de la policía”, dijo.

Galaverna puso el foco en la forma de vinculación de los jóvenes con las fuerzas de seguridad, que se moldea desde niños en base al miedo y concluyó que esa dinámica responde a “una forma de disciplinamiento social”.

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