Preocupan al sector los mensajes contradictorios del Frente de Todos

El presidente electo Alberto Fernández aseguró que potenciará el desarrollo de Vaca Muerta pero a la vez indicó que pesificarán las tarifas. ¿Es posible? ¿Qué efectos puede generar? Un especialista del área y un economista analizan las opciones.





La energía eléctrica registra un desfase producto de la suspensión de sus incrementos.

La energía eléctrica registra un desfase producto de la suspensión de sus incrementos.

Los escasos mensajes y comentarios sobre el curso a seguir que ha emitido el Frente de Todos desde el triunfo de las elecciones presidenciales, hace ya más de dos semanas, comenzó a generar cada vez más revuelo y preocupación en el sector energético, aspectos que especialistas y economistas consultados por Energía On admiten que pueden ser perjudiciales para las próximas inversiones.

Tras el domingo 27 de octubre, el presidente electo Alberto Fernández se ha mostrado considerablemente ambivalente en cuanto al sector energético, al recalcar la importancia del mismo y del desarrollo de Vaca Muerta, pero por otro lado, remarcando a modo de campaña electoral que era necesario “desdolarizar las tarifas”, que las empresas del sector “deberán hacer un esfuerzo”, y evidenciando que habrá algún tipo de congelamiento y revisión de las tarifas.

Teniendo en cuenta lo que fueron los últimos años del kirchnerismo en materia energética, esos escasos conceptos sobre el sector energéticos –quizás demasiado escuetos– provocaron luces de alerta en todo el amplio espectro energético del país, tanto a nivel de petróleo, gas, electricidad y energías no convencionales. Y con las luces de alerta crece la incertidumbre que genera el nuevo gobierno en materia energética.

En números

1.300
millones de pesos solicitó TGN como reducción en su planilla de inversiones a realizar en el corto plazo.

En concreto, en las últimas horas la empresa Transportadora Gas del Norte (TGN) pidió al Ente Nacional de Regulado del Gas (Enargas) reducir en 1.300 millones de pesos sus inversiones previstas para el sector al advertir que empieza a existir un considerable retraso en las tarifas vigentes, en este caso para el transporte.

Atraso tarifario

Con este escenario que empieza a presentar nubarrones en el horizonte, Nicolás Alonzo, economista de la consultora Orlando Ferreres, enfatizó a Energía On que “si uno observa las tarifas del sector energético se puede considerar que hay un cierto retraso de las mismas”.

La actualización de las tarifas impacta en las inversiones a futuro, en especial en los desarrollos en Vaca Muerta que dependen del precio de las naftas y el gas.

Igual es difícil determinar un número general pero sin dudas que empieza a verse un atraso. El problema es que en la medida que el nuevo gobierno busque repetir un esquema de incremento de subsidios y congelamiento de precios, vamos directo a reiterar lo que pasó en gran parte de la gestión anterior, con déficit energético, desabastecimiento y golpe sobre la balanza comercial del país”, resaltó Alonzo.

En números

90
duró el congelamiento de precios que Nación aplicó sobre el petróleo y naftas.

Para el economista de la consultora Ferreres “debería ser una obviedad que ese tipo de esquema no dio ningún resultado y generó graves complicaciones macroeconómicos, pero parecería que a pesar de haber pasado un tiempo, esa lectura no quedó tan obvia”.

Desde ese sector político todavía se sigue con la idea de pisar los precios de la energía para hacer política distributiva. Y ese es un error que han hecho diversos gobiernos, que es utilizar los sistemas de precios para hacer política distributiva sacrificando eficiencia e inversiones en cada una de las ramas”, recalcó el economista.

El especialista expresó que el hecho que uno converja a realizar una liberación paulatina de precios en materia energética “no significa que no haya margen para hacer políticas sociales”.

La condición esencial para que ese esquema no genere problemas es que el país debe tener equilibrio macroeconómico”.

Jorge Lapeña es exsecretario de Energía de la Nación

Hay sin duda espacio y posibilidades para trabajar en tarifas sociales, en precios diferenciados según regiones e ingresos de los ciudadanos, pero claramente el congelamiento y revisión hacia atrás no es el camino adecuado para desarrollar inversiones de mediano y largo plazo como requiere el sector energético”, expresó.

Por su parte, el ex secretario de Energía, Jorge Lapeña, enfatizó que “hay mucho lobby de las empresas, tomando posiciones, que en algún caso han sido exageradas”.

Si uno observa las tarifas del sector energético se puede considerar que hay un cierto retraso de las mismas”.

Nicolás Alonzo es economista de la consultora Orlando Ferreres

Cuando el gobierno actual en una situación de emergencia, después de las PASO se resolvió, ante la estampida del dólar, congelar el precio de los combustibles, las empresas salieron a hacer una puesta en escena, en donde algunas amenazaron con que se podrían ir del país, es decir, un poco de teatro y de mal gusto”, consideró Lapeña.

En ese sentido, apuntó que el gobierno tuvo que actuar sobre una emergencia cambiaria, y “nunca dijo que estaba de acuerdo con ese tipo de medidas”.

La macroeconomía

Ahora, el tema de los precios de los commodities energéticos estén dolarizados no hay ningún problema. El punto central es que la condición esencial para que ese esquema no genere problemas es que el país debe tener equilibrio macroeconómico”, subrayó Lapeña.

Claramente, el punto señalado por el exsecretario es el talón de Aquiles de la Argentina, ya que el país no ha podido hilvanar diez años seguidos de equilibrio macroeconómico sin tener que recurrir a planes “mágicos” que no se aplicaron en ningún otro lugar del mundo como en su momento fue la Convertibilidad, o el Plan Austral, o más cercano, el primer cepo cambiario, que restringía incluso la remesa de utilidades de las empresas hacia el exterior.

La Argentina lo que no tiene hace mucho tiempo es un equilibrio macroeconómico. En Europa, en España más precisamente, las tarifas están dolarizadas porque el petróleo se transa en dólares y la gente paga en euro. Entonces, las fluctuaciones entre el dólar y el euro no son como en Argentina que de un día para el otro puede saltar un 30 ó 40 por ciento, hay un equilibrio macroeconómico y entonces entre el dólar y el euro puede haber una fluctuación de un día para el otro de uno o dos por ciento como mucho”, describió.

Los combustibles arrastraban hasta ayer un atraso superior al 12% por el congelamiento.

A modo de conclusión, Lapeña resalta la importancia de lograr los equilibrio macro urgentes, como son la situación fiscal, las cuentas externas y una emisión de moneda acotada que vaya generando, a la vez, un descenso inflacionario a niveles razonables.

En el transcurso de los últimos meses el país logró equilibrio fiscal, superávit comercial, reducir el déficit de cuenta corriente, pero el año electoral y el arrastre de un esquema interno sumamente duro hizo que se derrumbara el nivel de actividad con una inflación en constante aumento, producto de la desconfianza desatada tras la PASO y otra megadevaluación.

Semejante “coctel explosivo” ha determinado que los inversores en general y particularmente en la energía, haya recurrido a una vieja frase del hemisferio norte como postura y conclusión: “sit and wait, siéntate y espera”.


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