Prepararnos para los fríos de otoño-inverno a través del alimento

Los yuyos, muchas veces ninguneados, esconden grandes secretos. La ingeniera agrónoma y astróloga, Alicia Manucci, los conoce y nos comparte tres recetas.

Con la frase, “La Patagonia está llena de sopa”, la ingeniera agrónoma y astróloga, Alicia Manucci, recuerda a Eduardo Rapoport, investigador, biólogo y amante de estos sures.


Y siguiendo esas búsquedas que Rapoport inició, ahí va Alicia, tras los pasos de su maestro. Recorriendo especies que pertenecen a ecosistemas únicos, investigando, revalorizando y sobre todo saboreando lo que afortunadamente aún no es atractivo por el mercado, los yuyos.

La palabra yuyo viene del quechua, y significa hortaliza. Se conocen también como malezas, pero Alicia las identifica como hierbas espontáneas o buenezas y las incorpora diariamente en su alimentación. Sabe, que en Patagonia, nadie podrá pasar hambre, por el contrario, quien se alimenta de estos caminos garantiza una excelente nutrición.

La Quinua blanca, la Consuelda, el Llantén, el Diente de León y la Lengua de vaca son ingredientes de su cocina que esperan en agua para la próxima sopa, ensalada, guiso, canelones o tartas. “Se genera un sinfín de mixturas, de sabores que parecieran rudos, por sus ácidos o sus sabores fuertes, y al incorporarlas, realmente va saliendo de nosotros una memoria, un recuerdo muy ancestral, de épocas en las que andábamos trashumando. Recuerdos, de periodos de recolección y de reconocer lo que la naturaleza pone, tan abundantemente, a nuestros pies.” dice Alicia y agradece a Rapoport y a la naturaleza.

A continuación, Alicia Manucci comparte unas recetas para llenar de yuyos nuestras cocinas, y hacerle frente a estos periodos fríos, en los cuales es fundamental mantener alto el sistema inmunológico.


Tónico depurativo



“Se trata de un tónico ideal para todo cambio de estación, que permite levantar las defensas por las características de los ingredientes que lo integran. La caléndula es una planta solar y tiene unas virtudes muy grandes como antibiótica e inmunoestimulante y antialérgica. Es ideal para un estado gripal y con bajo de defensas.

El eucaliptus tiene una función antiséptica y junto con el jengibre hacen una combinación depurativa. Por su parte, el llantén es antibiótica y el limón se incorpora como estimulante y bactericida. La ortiga aporta hierro y energía vital, y es un estimulante general del metabolismo” asegura Alicia Manucci.

Ingredientes:
½ limón
2 rodajas de jengibre
2 hojas de eucalipto medicinal
Ramita de ortiga de seis hojas
4 flores de caléndulas secas (2 en caso que estén frescas)
2 hojas grandes de llantén

Procedimiento:
Poner a hervir un litro de agua potable con el limón cortado en trozos y con cáscara (si es de la región, caso contrario pelarlo), la rodaja de jengibre de medio centímetro de espesor y las hojas de eucaliptus. Cuando rompa el hervor dejarlo durante 10 minutos a fuego bajo, y se le agrega la ramita de ortiga, las flores de caléndulas y las hojas de llantén picadas, y se deja 5 minutos más. Después del hervor, se retira del fuego y se deja tapado. Cuando esté a temperatura ambiente, guardar en la heladera. Tomar medio vaso por día durante el transcurso de la mañana.


Infusión de orégano y manzanilla



Esta es una infusión muy fácil de preparar en casa. Los dos ingredientes son sencillos de conseguir.
“El orégano es una especie del elemento tierra, y es además de ser un riquísimo condimento, antiséptico de las vías respiratorias y expectorante. También tiene un poder analgésico. La manzanilla es una planta del elemento fuego y es estimulante, inmunológica y antialérgica”, informa Alicia Manucci.

Ingredientes:
1 cucharadita de orégano seco
1 cucharadita de flores de manzanilla

Procedimiento:
Para la infusión poner a calentar agua de manera habitual. Colocar las hierbas en una taza y antes de que hierba, agregar el agua en la taza y tapar. Se puede endulzar.


Jarabe de miel



Ingredientes:
3 dientes de ajo
200 grs de miel
250 cc de agua
3 cdas. de aceite de oliva

Procedimiento:
En un frasco con tapa, disolver la miel en el agua. Pelar y cortar en láminas los ajos e incorporarlos a la mezcla anterior. Por último, agregar las tres cucharadas de aceite de oliva y mezclar hasta emulsionar. Dejarlo macerar durante 12 horas. Tomar dos cucharadas en el transcurso de la mañana y dos cucharadas a la noche antes de dormir.


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