Presunto ladrón fue ultimado por sus cómplices

El grupo cercó a un comerciante de Viedma y comenzó a dispararle. En el fuego cruzado uno de los jóvenes recibió un tiro en la nuca. Los amigos lo dejaron en el hospital y huyeron.

Redacción

Por Redacción

Marcelo Ochoa

VIEDMA (AV).- En el marco de un intento de asalto murió un joven de 21 años que, al parecer, formaba parte del grupo de asaltantes. Habría sido alcanzado por uno de los disparos que iban dirigidos al dueño de una conocida heladería viedmense, ubicada en Buenos Aires y Álvaro Barros. Hasta anoche un hombre estaba detenido y existía una orden de captura contra otro.

Pasadas las dos de la madrugada de ayer, Sergio Dato cerró la heladería como tantas otras noches y se dirigió a su casa, en el residencial barrio Don Bosco. En la calle Coirón, cuando se aproximaba a su vivienda, un Ford Falcon bordó le cerró el paso y descendieron al menos tres hombres. Dos le dispararon varias veces. Ante el ataque, Dato se agachó y apretó el acelerador marcha atrás para darse a la fuga. La maniobra salvó su vida.

En la camioneta Nissan quedaron las marcas de un disparo en el parabrisas y varios en ambas ventanillas delanteras. Eso indica que le dispararon desde los dos lados o que algunas de las balas atravesaron ambos cristales.

Lo cierto es que Dato logró escapar. Recorrió unas cuadras hasta que en inmediaciones del Casino encontró a unos policías, a los que les relató lo sucedido, dirigiéndose luego al hospital Zatti por una lesión sangrante en su rostro. Temía que se tratara de un disparo pero finalmente se confirmó que era por un trozo de vidrio desmembrado por los tiros.

La atención de Dato en el hospital fue casi simultánea con el ingreso del herido mortal. Sus compañeros habrían ingresado en forma violenta por el sector de ambulancias, a los gritos y tirando elementos de la guardia. Un médico y dos enfermeros acudieron en auxilio del herido, que se encontraba en el interior del Falcon. Apenas lo retiraron de allí los restantes subieron al auto y se alejaron en forma apresurada.

Luego el auto fue encontrado por la Policía en inmediaciones del barrio Jardín, donde viviría el padre de Salvo. Antes del mediodía fue detenido el propietario del Falcon, un mayor de edad que residiría en el barrio Inalauquen y cuyo apellido sería Estavanasio.

En el lugar del hecho hallaron un revólver y cápsulas de otro calibre, lo que indica que se usaron al menos dos armas de fuego.

Según fuentes oficiales, el disparo que recibió Salvo le ingresó por la nuca y tuvo orificio de salida en la zona frontal del cráneo. Si bien todo es motivo de investigación, se supone que en el momento de la balacera habría sido alcanzado por un proyectil.

No se descarta que los delincuentes hayan comenzado a disparar apenas descendieron del auto y sin alejarse de éste. Salvo lo habría hecho desde el sector del acompañante delantero y otro desde atrás, impactando en la nuca de su compañero uno de los proyectiles. A pesar de los esfuerzos médicos el joven falleció a poco de ingresar al hospital Zatti.


Marcelo Ochoa

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