“Primera respuesta a Axel Kicillof”
Hace pocos días, a través de este medio el ministro de Economía Axel Kicillof desafiaba a todo el arco político económico a quitarse la careta y a que se animara a indicarle dónde debería quitar los subsidios otorgados por el gobierno. En este espacio trataré de expresar, con el mayor de los respetos y brevemente, algunos puntos centrales de mi pensamiento al respecto. En principio, querría recordarle al Sr. ministro que todo gobierno debe ocuparse de cuatro pilares fundamentales: salud, educación, seguridad y trabajo. En relación con ello, le pregunto: en estos casi tres períodos kirchneristas, ¿en cuáles de estos cuatro pilares actuó verdaderamente el gobierno? Excepto en aquellos casos en los que realmente es necesario –personas o instituciones sin ningún tipo de defensa–, prefiero, por mi formación económica, apostar por modelos de inversión con riesgos de capital en mercados competitivos. No todo debe ser Estado –salvo que oficie de contralor, con leyes y una estructura jurídica confiable para lograr inversiones, básicamente para no aislarnos del mundo perdiendo oportunidades y sufriendo los permanentes contraciclos y actuar en la economía globalizada– y no todo debe ser privado, ausencia total del Estado; en todo caso, empresas verdaderamente mixtas con formación de capitales y pérdidas en partes proporcionales. En tercer lugar, debemos decir basta a políticas discursivas, mentirosas y demagógicas como las del Indec, con su jefe ideológico Moreno; el cepo al dólar; las restricciones a la importación y el control de precios de Kunkel. Nos faltaría implementar parte del Plan Fénix “vivir con lo nuestro” de Aldo Ferrer. Además, quisiera recordarle un eslogan de los años 80: “Achicar el Estado es agrandar la Nación”, contrapuesto con este modelo que incluye cada vez más personal a la función y administración pública y menos a la actividad privada particular o empresaria, con planes que alientan a producir menos y que desalientan la cultura del trabajo, del estudio, del esfuerzo. Podríamos decir que se distribuye cada vez más pescado y se enseña cada vez menos a pescar. El 2 del corriente en el Económico de este medio, bajo el título “Las ironías de un modelo inclusivo y redistributivo: grupos financieros, los grandes ganadores de la era K”, se destacó que durante el 2013 la banca obtuvo beneficios por $ 30.000 millones, un 50% más que en el 2012. En este mismo medio y el mismo día apareció lo que la presidenta había expresado en la apertura de sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación, reconociendo que desde el 2007 habían soportado ocho corridas cambiarias por 60.000 millones de dólares, lo que por otro lado equivale –y no lo mencionó– al abultado déficit fiscal –pérdida de reservas en el último semestre– por 20.000 millones de dólares catapultado por una política de expansión del gasto, justamente con el sistema de subsidios cruzados y financiado con emisión monetaria y reservas. ¡Cuánto despilfarro! Seguimos sin un plan sustentable de obras públicas (caminos, agua, gas y hospitales “para todos”) y sin un desarrollo o plan energético a largo plazo (cinco años atrás exportábamos energía, hoy necesitamos importarla por un valor de aproximadamente 19.000 millones de dólares) y, por otro lado, castigando y postergando otorgar reales y verdaderos aumentos que mitiguen los crueles efectos de la inflación a las fuerzas de trabajo, hoy en particular a toda la comunidad educativa. En la sección “Opinión” del diario “La Nación” del 9 del corriente –en “La peligrosa agenda social que se cocina a fuego lento”– Jorge Fernández Díaz desarrolla la posible espiralización de la inflación que se come, literalmente hablando, el colchón producido por la “devaluación” de Kicillof. Este panorama, como señaláramos, producto de la mentira –entre otras, del Indec–, la inflación, la devaluación, el excesivo gasto público, el narcotráfico, la inseguridad, políticas implementadas por un gobierno autista, ausente y soberbio, subsidios a los amigos de turno –entre otros a Ricardo Jaime, los hermanos Cirigliano, Hebe de Bonafini y hermanos Schoklender–, Fútbol para Todos, Automovilismo para Todos, etcétera, generó un escenario escandaloso donde se desprotege fundamentalmente a los sectores más débiles de la sociedad, incluyendo la última gran mentira de Precios Cuidados. Silvano Giacolla Caruso, DNI 8.119.343 Cinco Saltos