Juan y Leopoldo hicieron una promesa hace 12 años y hoy construyen ÓGA, su primer edificio propio en la Patagonia
Se conocieron trabajando en una obra y con el tiempo se convirtieron en socios. Después de años de construir para terceros, el arquitecto Leopoldo Jauregui y el constructor Juan González crearon Goja Desarrollos y decidieron cumplir aquella idea que habían planteado en 2014: construir un edificio propio. ÓGA ya está en obra en Cipolletti y reunirá 32 departamentos, tres oficinas, un local comercial, cocheras y bauleras.
En 2014, el arquitecto Leopoldo Jauregui y el constructor Juan González ya llevaban algunos años trabajando juntos en la Patagonia. Se conocieron en una obra y, con el tiempo, además de compartir trabajo, se hicieron socios. Fue por esos días que, entre charla y charla, apareció una idea que parecía más un deseo que un proyecto concreto: algún día hacer su propio edificio.
“Dijimos como chiste: «En 10 años tenemos que hacer nuestro edificio». Pasaron los años, seguimos trabajando, hicimos edificios para terceros y el año pasado empezamos con los planos y todos los papeles. 11 años después estamos; le pifiamos por un año, pero acá estamos”, recordó entre risas el arquitecto de Cipolletti, Jauregui.
Hoy aquella idea se convirtió en ÓGA, el primer edificio que ambos desarrollan como socios y propietarios. Para llevar adelante este nuevo camino también formaron Goja Desarrollos, la empresa desde la que impulsan el proyecto. La obra comenzó en febrero de 2026 y ya atraviesa la etapa en la que el hormigón empieza a marcar la escala del edificio.
El desarrollo tendrá alrededor de 2.700 metros cuadrados y combinará viviendas, oficinas y comercio: ocho monoambientes, 22 departamentos de un dormitorio y dos de dos dormitorios, además de tres oficinas en el primer piso, un local comercial, 20 cocheras y 10 bauleras.

La experiencia previa fue la que finalmente los llevó a dar el paso. Jauregui, arquitecto egresado de la Universidad Nacional de La Plata, lleva más de diez años proyectando y dirigiendo edificios en la región. González es constructor y acumula experiencia en edificios en altura y obras de distinta envergadura.
“No somos paracaidistas. Nos dedicamos a esto. Juan hace muchos años que construye y yo hace muchos años que proyecto y dirijo. Hemos hecho edificios para otras empresas, conocemos lo que implica una obra desde el principio hasta el final y ahora quisimos hacer ese mismo recorrido, pero con un proyecto nuestro”, explicó Jauregui.
La apuesta por una zona de Cipolletti que todavía tiene margen para crecer
El proyecto está pensado con distintos usos desde el ingreso. En planta baja estará el local comercial, además del acceso al edificio y el sector de cocheras. La entrada tendrá un hall de doble altura, de unos seis metros, una decisión que los socios buscaron para darle amplitud al ingreso. El primer piso, en tanto, estará destinado a tres oficinas profesionales, pensadas para distintos usos, como estudios jurídicos, consultorios o espacios de trabajo.
Pero antes de definir cómo sería el edificio, los socios tuvieron que decidir dónde querían hacer realidad aquel primer proyecto propio. Y la ubicación fue una elección que tuvo que ver con cómo imaginan el crecimiento de Cipolletti.
La elección del terreno fue una de las primeras decisiones. Los socios dejaron de lado el centro tradicional de Cipolletti y eligieron la calle Mariano Moreno, una avenida que, desde su perspectiva, puede ganar protagonismo por su conexión con los puentes, los accesos hacia Neuquén y el movimiento vinculado con Vaca Muerta.
“Nosotros veíamos que Mariano Moreno tenía una proyección importante. No queríamos necesariamente ir al centro, porque entendíamos que acá había una posibilidad de crecimiento”,
Leopoldo Jauregui, arquitecto y desarrollador.
La ubicación se complementa con los servicios del entorno: comercios, espacios verdes, propuestas deportivas, gastronomía y transporte. Para los desarrolladores, ÓGA no será necesariamente un proyecto aislado. “Tenemos pensado seguir construyendo en Cipolletti, pero primero queremos terminar este, aprender de todo lo que nos deje esta experiencia como desarrolladores y después seguir. Esto para nosotros no es una obra aislada”, señaló el arquitecto.
Esa participación también es directa. Jauregui está a cargo del proyecto y la dirección de obra, mientras González sigue de cerca la construcción. “Si vos querés encontrarnos en vivo y en directo, vos vas a la obra. Nosotros estamos todos los días ahí. Yo estoy aparte del proyecto, estoy como director de obra, y estoy con Juan todos los días. Eso nos permite estar encima de los procesos y tomar decisiones rápido”, afirmó Jauregui.
Departamentos más grandes y terrazas privadas
En el diseño de ÓGA hay una decisión que atraviesa buena parte del proyecto: priorizar el espacio privado, especialmente balcones, parrillas y terrazas, en lugar de concentrar superficie en amenities compartidos.
El material del desarrollo destaca departamentos luminosos, ventilación cruzada, balcones con parrilla privada y terrazas con espacios verdes. Los palieres también fueron proyectados con ventilación e iluminación natural y el hall de acceso tendrá doble altura.
“Nosotros apostamos más al espacio privado que al espacio común. Vemos que muchas veces los amenities se usan poco y después generan un gasto permanente para todos los propietarios. Entonces preferimos que esa superficie esté dentro de cada departamento, que la persona tenga su balcón, su parrilla o su terraza y pueda aprovecharla cuando quiera”, explica Jauregui.
Los departamentos de un dormitorio tendrán entre 51 y 57 metros cuadrados, una superficie que los socios eligieron para evitar unidades demasiado compactas. “Veíamos muchos de 36 o 40 metros y decidimos no ir por ahí. Queríamos ambientes más cómodos, con buen ancho, luz y ventilación cruzada”, explicó Jauregui.
Los dos departamentos de dos dormitorios tendrán además grandes terrazas privadas. Una rondará los 48 metros cuadrados y la otra se acercará a los 70 metros cuadrados, con sectores verdes. “Esos dos departamentos son prácticamente casas dentro de un edificio y la idea es que realmente tengas un espacio exterior importante, aunque estés viviendo en altura”, afirmó el desarrollador.
Los planos incorporan superficies absorbentes vegetales y sistemas de techos verdes en determinados sectores. En las terminaciones aparecen vidrios DVH, carpinterías de aluminio negro, porcelanatos, mesadas de granito, calefacción por losa radiante y preinstalación para aire acondicionado.
“Hoy poner DVH, losa radiante o porcelanato ya no es una diferencia enorme. La diferencia la buscamos en cómo se construye, en los espacios que diseñamos y en el tamaño de los departamentos”, planteó Jauregui.
La obra inició hace siete meses y ya vendieron cerca del 30%
La construcción comenzó en febrero y los primeros meses estuvieron concentrados en pilotes y fundaciones. Ahora la estructura de hormigón avanza con una losa aproximadamente cada 21 a 24 días, con el objetivo de completar todas las losas durante diciembre de 2026.
La entrega está prevista para octubre de 2028, un plazo que contempla posibles contingencias y el esquema de financiación para quienes compren durante la obra.
La comercialización comenzó en etapa de pozo, con financiación propia. El ingreso inicial ronda los 33.000 dólares y contempla 30 cuotas financiadas por los desarrolladores. Actualmente se vendieron unas 10 de las 32 viviendas, cerca del 30%. Los ocho monoambientes fueron las primeras unidades en agotarse.
“Los monoambientes fueron los que más rápido salieron. Principalmente porque son unidades que tienen un valor de entrada menor y tuvimos bastante interés de inversores. Pero nosotros recién estamos empezando a vender”, afirmó Jauregui.
El nombre elegido tiene su propia historia: ÓGA significa “hogar” en guaraní. “Para mí hogar no es solamente una casa. Es el lugar donde uno está bien, donde quiere volver, donde se siente cómodo. Y un poco esa era la idea que queríamos transmitir con el edificio”, explicó.
La promesa finalmente tardó un año más de lo previsto, pero encontró su forma concreta en una obra que ya empieza a tomar altura. Y para Leopoldo y Juan, la intención es que sea apenas el primero.
«Nuestro plan es por lo menos 20 años más seguir construyendo. No tenemos duda. Es lo que sabemos hacer y aparte es lo que disfrutamos»,
Leopoldo Jauregui, arquitecto y desarollador.
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