Qué ganaron y qué perdieron los gremios petroleros con la paritaria

la reunión entre los sindicatos y las cámaras empresariales de la industria terminó con un bajo aumento de suelo y una serie de cláusulas. Descarta bonos, limita futuros aumentos y solo contempla personal de la industria activo.





La actualización de los salarios desde abril a octubre acumula un 23,2%, más una cuota que se liquidará en febrero por otro 9%.

La actualización de los salarios desde abril a octubre acumula un 23,2%, más una cuota que se liquidará en febrero por otro 9%.

Como siempre sucede las reuniones entre los gremios petroleros y las cámaras empresariales no son sencillas y, además de porcentajes salariales, también se ponen en juego los acuerdos de paz social y el nivel de actividad en las cuencas de todo el país.  

La paritaria que cerraron las partes el lunes pasado no fue la excepción y después de una extensa reunión los gremios regresaron a sus provincias con un acuerdo muy por debajo del reclamo que habían iniciado. 

Más allá de los porcentajes, según el acta que firmaron, el incremento acordado ayer sumado al 9% que se hizo efectivo en octubre, “absorberá hasta su concurrencia cualquier incremento y/o monto de carácter remunerativo o no remunerativo dispuesto a futuro”. Esto significa que es un acuerdo a futuros aumentos, cualquier pedido nuevo de suba en los salarios por parte de los gremios se descontará de los incrementos ya efectivos.  

El aumento tampoco tiene injerencia en bonos, adicionales, asignaciones o ayudas particulares. Acorde al artículo segundo del acta firmada, estos conceptos se ajustarán “conforme a la práctica habitual de cada compañía” y a las particularidades de cada contrato de trabajo. Esto se traduce a que no habrá un bono navideño o de fin de año general para los trabajadores petroleros y quedará sujeto a lo que defina cada empresa en particular. 

En el tire y afloje entre las partes, las que aprovechan la situación son las compañías del sector que dejan que los gremios se embarren en los reclamos mientras que las que argumentan -con toda la razón, por el DNU 566- que no es posible una nueva paritaria son justamente las empresas.

Finalmente el aumento fue del 4,2% y sumado al 9% que se hizo efectivo el mes pasado implica que los trabajadores petroleros percibirán un aumento del 13,2% en noviembre. Sin embargo, se contabiliza sobre los salarios de marzo por lo que no son acumulativos.  

El artículo quinto señala que para realizarse el pago correspondiente el personal deberá encontrarse en nómina activa, lo que deja fuera del acuerdo a los trabajadores suspendidos por la caída en la actividad que generó el congelamiento del barril y los combustibles.  

Vale remarcar que no son siempre los mismos los que están en stand by, porque la mayoría del tiempo los operarios trabajan en turnos rotativos. Los más afectados son los que realizan tareas específicas.

Según trascendió, los gremios fueron a la mesa de negociación en busca de un aumento del 13%, pero finalmente cerraron con un 8,8% menor al que aspiraban. La suba corresponde a octubre por lo cual aún hay algunos meses de negociación por delante aunque para ello deba modificarse el actual acuerdo que patea la nueva mejora para febrero. 

Si bien en el acta homologada por el ministerio de Producción y Trabajo que firmaron las partes no está estipulado ningún encuentro para los próximos meses, las autoridades ya fueron notificadas que el próximo 11 de diciembre se volverán a ver las caras.

Esto significa que la encuentro sería el día siguiente a la asunción del presidente electo, Alberto Fernández. Por lo inmediato de la reunión parecería más un encuentro para conocer en persona las nuevas autoridades que para salir con definiciones nuevas.

La última cuota de la paritaria acordada a principios de años es de 9% y se hará efectiva en febrero de 2020.

En paralelo Héctor Daer, el secretario general de la Confederación General de Trabajo, envió un mensaje cauto al declarar públicamente que “nadie” puede pensar en grandes aumentos en lo que resta del año por la delicada situación macroeconómica.  

Además, el sindicalista se mostró a favor de una posible designación de Claudio Moroni como ministro de Producción y Trabajo en el gabinete de Fernández. Aseguró que es una persona “que tiene conocimiento del Estado como pocos”.   

En este escenario de paz social entre la fuerza sindical y el próximo gobierno, es difícil que los gremios petroleros reciban a la nueva administración con reclamos fuertes.  


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