Quién es Patrick Modiano, el Nobel de Literatura
El francés ganó ayer el máximo galardón literario. La memoria y la ocupación nazi son sus temas.
Nobel de Literatura
Arqueólogo de la memoria que describe como nadie la vida en París -sobre todo la ocupación nazi en los años 40-, el francés Patrick Modiano, premio Nobel de Literatura, que la Academia le concedió por “el arte de la memoria con la cual ha evocado los más inasibles destinos humanos y con los que descubrió la vida en el mundo de la ocupación”, firmó una obra singular, una búsqueda sin fin de identidad, entre novela policial y romántica.
La falta de cariño durante su infancia será su obsesión. Una ausencia tan dolorosa que uno puede preguntarse si su obra no es una larga carta dirigida a sus propios padres. En todo caso, aquel desamor ha dado a las letras francesas cerca de 30 novelas llenas de melancolía y misterio.
Patrick Modiano publicó su primera novela “El lugar de la estrella” en 1967, con sólo 22 años. En 1972 recibió el Gran Premio de Novela de la Academia francesa por “Los bulevares periféricos”; en 1978 el premio Goncourt por “Calle de las tiendas oscuras”, y en 1966 el Gran Premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra.
Desde entonces, este hombre intranquilo y de perfecta cortesía ha conquistado al público con sus ficciones, entre ellas “Un pedigrí”, “En el café de la juventud perdida” , “La hierba de las noches” y “Para que no te pierdas en el barrio”, su 28ª novela, que acaba de publicarse en francés.
En ella, vuelve a navegar en los recuerdos. Una cita de Stendhal anuncia el tono de este paseo por el pasado sobre el que planean el abandono, los secretos y una difusa amenaza: “No puedo dar la realidad de los hechos, sólo puedo presentar su sombra”. Un resumen perfecto del universo de Modiano.
En sus libros nace un neologismo, “modianesco”, que aún no ha entrado en el diccionario pero que los franceses usan a veces para designar un personaje o una situación en claroscuro, ni lógica ni absurda, a mitad de camino entre dos mundos, entre luz y sombra.
Modiano, que no gusta de la introspección, considera que cuanto más misteriosas son las cosas más interesantes son. “He intentado incluso hallar misterio donde no lo había”, admite en “Un pedigrí”, texto autobiográfico y “esqueleto” del resto de sus libros, según explicó.
Por esa razón nunca se sabe de dónde provienen sus personajes, a veces recurrentes de un libro a otro, ni lo que realmente piensan. Confundidos entre pasado y presente, su biografía permanece incierta. El lector los cruza en un París banal que de repente cobra, bajo la pluma del escritor, una belleza gris y melancólica. Sus páginas abundan en nombres de calles de la capital francesa o de sus suburbios, plazas, cafés o estaciones de metro.
De muchos escritores se dice que escribieron siempre el mismo libro: eso es particularmente cierto en esta obra homogénea, destilada con regularidad, emotiva y distante. Son novelas, que parecen “motivos de un tapiz que alguien hubiese tejido en estado de somnolencia”, según sus propias palabras. Son largas reflexiones soñadoras sobre la realidad, escritas en una lenguaje clásico, preciso y sobrio.
La ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial es el mundo que nutre a este escritor de 69 años. No importa que no lo conociera: supo expresar desde muy temprano algo que se convertiría en obsesión nacional: la relación necesariamente complicada de Francia con la guerra y la colaboración con el ocupante alemán.
Este hombre alto (”1m 90 de molestia y candor”, dijo un crítico), de mirada dulce, rostro pálido y dolorido, se hizo famoso por sus dificultades a la hora de expresarse oralmente, su discreción y su indiferencia ante los honores, que le llevó a rechazar el ingreso en la Academia Francesa.
Este amante de las noticias policiales, casado desde 1970 con Dominique Zehrfuss y padre de dos hijas, Zina, directora de cine, y Marie, cantante y escritora, no vive retirado del mundo, como demuestra su gusto por el cine. En 1974, escribió junto al cineasta Louis Malle el guión de la película “Lacombe Lucien”, que cuenta la historia de un adolescente en la Francia de 1944, un éxito de taquilla.
Es autor de otros guiones, así como de un ensayo junto a Catherine Deneuve sobre la hermana prematuramente desaparecida de la actriz, Françoise Dorléac. Jurado en 2000 del festival de Cannes, también es autor de letras de canciones como “Etonnez-moi Benoît!”. Publicó, además, un libro de diálogos con el ensayista Emmanuel Berl (”Interrogatorio”).
Claude Casteran
AFP
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