¿Quién gobierna en Francia?

Redacción

Por Redacción

por HANS-HERMANN NIKOLEI

HANS-HERMANN NIKOLEI

El presidente promulga una ley y prohíbe al mismo tiempo su aplicación. Los sindicatos movilizan a millones de personas en contra de una reforma que no existirá como fue concebida.

El partido gubernamental recibe el encargo del jefe de Estado de reelaborar una ley recién redactada por el jefe de gobierno. Los diputados deben dejar caer precisamente aquellas reglas por las que hace pocos días tuvieron que salir al campo de batalla por orden del gobierno. Incluso la prensa parisina pierde la orientación con este burlesco desarrollo: ¿Quién gobierna realmente?, pregunta desconcertado «France Soir».

El presidente Jacques Chirac, que fue elegido con el 82 % de los votos y pudo apoyarse en una mayoría absoluta en el Parlamento, está políticamente desacreditado.

Precisamente él, el guardián del Grial gaullista, se ve obligado a dejar en manos del partido UMP la solución de la crisis social que hace temblar a Francia. Fue precisamente la V República gaullista la que creó al «presidente fuerte» con el fin de romper el «dominio de los partidos».

Sin embarco, también el jefe de gobierno ha quedado trastocado. Dominique de Villepin permanece en su cargo, pero el grupo parlamentario del UMP le toma cada vez en menor consideración. Los diputados quieren enterrar cuanto antes la reforma con la que Villepin quería «conducir a Francia de una época a otra». «Villepin quiere empotrarse directamente contra la pared. Pero nosotros no participaremos», señala el diputado Dominique Paille.

El hombre del momento es su terno rival, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy. El jefe del UMP ha tomado en sus manos la reforma laboral y quiere poner punto y final cuanto antes al conflicto negociando con los sindicatos. Pero tampoco Sarkozy deja de ser controvertid. «Nuestros electores no quieren que cedamos (ante los sindicatos)», le advirtió el diputado Yves Censi.

Con increíble asombro, los franceses observan el espectáculo en la cúpula del estado. El peligro para Chirac con esta estrategia ambigua llega de la derecha. El líder del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, califica de «indigno» que el Estado se deje manejar por las «minorías» y la izquierda. En las presidenciales anteriores, Le Pen llegó hasta la segunda vuelta y batió a todos excepto a Chirac. Chirac queda advertido.

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