Reabren investigación por una misteriosa muerte

Se trata del caso de Franco Castillo, de Chos Malal. Lo dispuso la fiscal González Taboada.

Por Redacción

caso Franco Castillo

Sandra González Taboada, la fiscal de cámara de Zapala, reabrió la investigación por el asesinato del joven Franco Castillo en Chos Malal y ordenó una batería de medidas, entre ellas la realización de una junta médica sobre las conclusiones de autopsia que efectuó el forense Gabriel Scarabotti. Además, revocó el archivo que había dispuesto el entonces fiscal Alejandro Casañas y nombró a otro funcionario al frente de la investigación.

El primer fin de semana de noviembre de 2013 Franco Castillo, de 24 años, apareció muerto en su departamento, sentado frente al televisor encendido. El chico es oriundo de Guañacos, el menor de los cinco hijos de una familia de crianceros, y había partido de su casa a los 17 años para trabajar en Chos Malal.

“Muerte natural o suicidio”, dijeron primero los investigadores. “Se ahogó con su propio vómito”, especificaron. A simple vista, no había signos de violencia, ni en la escena del crimen ni en el cuerpo de Franco.

Tiempo después, la autopsia realizada por el médico forense Gabriel Scarabotti determinó que Franco no se había ahogado con pan, como dijeron los policías en primera instancia, sino que fue víctima de “una muerte violenta, producto de un estrangulamiento no manual, sino de tipo llave, antebrazo y brazo sobre el cuello”, especificó el informe. Antes del desenlace fatal, él o los asesinos lo dejaron inconsciente de un golpe en la cabeza con un objeto contundente.

Franco vivía arriba del taller mecánico donde trabaja, era un buen empleado y una persona sin maldad, según todas las testimoniales que constan en la causa. Lo encontraron muerto sus compañeros de trabajo. El abogado de la familia Castillo, Marcelo Hertzriken Velasco, piensa que al chico no lo mataron en el departamento, sino que plantaron su cuerpo en el sofá donde fue hallado en avanzado proceso de descomposición. En ese lugar estaba todo demasiado prolijo.

El año pasado, el entonces fiscal de Chos Malal, Alejandro Casañas, archivó la causa. Sin embargo, Hertzriken Velasco interpuso una solicitud de revisión ante la fiscal jefe, Sandra González Taboada.

El 25 de febrero de este año, González Taboada contestó: consideró que al archivo resuelto por Casañas “resulta al menos prematuro”. Enseguida reabrió la investigación y dispuso la intervención al frente de la causa del funcionario del Ministerio Público Pablo Milanese. Le ordenó además que en el plazo de 60 días le tomara declaración a Jerónimo Castillo, padre de Franco, y que se entrevistará con el suboficial que fue el primero en ingresar al departamento. Además pidió la realización de un informe técnico sobre la cerradura que tenía la puerta donde vivía el joven asesinado, la obtención de informes médicos y el cruce de llamados telefónicos. También realizarán una junta médica. Los peritos deberán ratificar, ampliar o rectificar las conclusiones del doctor Scarabotti y se analizarán las muestras histopatológicas, entre otras acciones. (AC)

El Caso

Franco Castillo, de 24 años, vivía en Chos Malal. En noviembre del 2013 lo hallaron muerto en su departamento. Primero se habló de “muerte natural o suicidio” y luego la autopsia determinó una “muerte violenta”. La fiscal González Taboada reabrió la causa y ordenó una batería de medidas.


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