Recrudece la crisis en Bielorrusia: Lukaschenko levanta la guardia





Tras las elecciones del 9 de agosto, la situación política de Bielorrusia, país de Europa del este, es crítica. Alexander Lukashenko es el presidente desde hace 26 años y quien se proclamó reelecto, otra vez, hace diez días. Sin embargo, la oposición y buena parte de los habitantes de aquel país se manifestaron en contra de lo que consideran un fraude.

La Unión Europea tuvo una reunión extraordinaria por este tema. Los líderes de aquel continente consideran que hubo violaciones de las reglas en las elecciones. Para los mandatarios, la elección no fue libre ni justa y por eso no se puede reconocer el resultado de la elección.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, dijo que el organismo ‘‘sancionará a un número considerable de personas responsables de violencia, represión y fraude electoral”.

El presidente, en el ojo de la tormenta.

En este contexto, Lukaschenko le dio la orden a sus servicios secretos de detener a los organizadores de las protestas contra su régimen, y la manipulación electoral, y reprimir cualquier movilización.
“No debería haber más disturbios en Minsk. La gente está cansada, exige paz y tranquilidad”, declaró el mandatario tras una reunión de su consejo de seguridad. Por orden de Lukaschenko, el Ministerio de Defensa aumentó la presencia militar en la frontera con Polonia y Lituania.

Cabe recordar que Bielorrusia es el único país de la antigua URSS que no ha cambiado el nombre a sus servicios secretos y se siguen llamando KGB.


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