Los tres mejores alimentos para enfrentar el frío este invierno: papa, puerro y pomelo

Tres aliados de la temporada fría que no solo comparten la inicial, sino que también aportan energía, sabor y nutrientes esenciales para cuidar la salud y disfrutar de platos reconfortantes en invierno.

En esta temporada, tres alimentos se destacan por su presencia y beneficios: la papa, el puerro y el pomelo. Más allá de compartir la letra inicial, estos productos aportan energía, sabor y vitaminas esenciales para enfrentar el frío. Desde los cultivos locales hasta las preparaciones más clásicas, te contamos por qué estos protagonistas no pueden faltar en tu cocina invernal.

Papa: energía que reconforta


La papa, tercer cultivo alimentario más consumido en el mundo, es un clásico de los platos de invierno. Presente en guisos, sopas, purés y carbonadas, es un alimento noble y versátil. Es fuente de hidratos de carbono, con lo cual, es ideal para darnos energía en estos días fríos… además, nos aporta vitamina C (otro must del invierno), vitamina B6, potasio y carotenoides.

Puerro: sabor suave, beneficios potentes


Al igual que la cebolla y el ajo, el puerro pertenece al género Allium, dentro de la familia de las amarilidáceas (Amaryllidaceae), es decir, aunque son especies diferentes, son parientes muy cercanos. Con su sabor particular y elegante, el puerro enriquece cualquier preparación, sumando aroma y nutrientes. En purés, sopas o salteados, acompaña muy bien a la papa —¡un puré de papa y puerro es un clásico reconfortante del invierno!

Además de dar un sabor sofisticado, el puerro aporta agua, potasio, folatos, fibra alimentaria, vitamina C y vitamina B6 a nuestras preparaciones invernales. Como muchos vegetales, es bajo en calorías, lo que lo convierte en una opción saludable para incorporar en variedad de platos.

Pomelo: cítrico con carácter


El pomelo es una fruta de sabor intenso y refrescante que aporta un contraste ideal a los platos del invierno. Su alto contenido de vitamina C lo convierte en un gran aliado para fortalecer las defensas que, en este momento del año, nunca está de más. 

No solo eso, sino que puede acompañar a los guisos invernales con legumbres y mejorar la absorción del hierro por su contenido de ácido ascórbico. Además, nos aporta agua, vitaminas A, B1, B2, ácido fólico y minerales como selenio, hierro, magnesio, fósforo y potasio. Su contenido de fibra también es valioso, especialmente cuando se consume entero, no en jugo. Se puede comer como colación o luego de las comidas. También se puede incluir en ensaladas de frutas, en postres…e incluso agregar gajos en el agua para saborizarla.

Una curiosidad: para quienes que no pueden con las frutas frías en invierno, se puede calentar el pomelo en la hornalla, hasta que se carbonice la cáscara, y luego pelarlo con cuidado y comerlo con miel.

Con información de Infoalimentos (Consejo Argentino sobre Seguridad y Nutrición)