Regata del río Negro: Busnadiego y Salazar, dos históricos



Foto: Andrés Maripe

Para que la Regata del río Negro se sostuviera en el tiempo y llegara a ser lo que es hoy, fue necesario contar con palistas como Andrés Busnadiego y Rubén Salazar, el ‘‘Cacha’’, tal como lo conocen todos a este roquense que ha surcado el río junto a los mejores exponentes de la prueba.

La primera Regata que corrió Salazar la hizo con su amigo Marcelo Nazra y casi no tenían preparación. Fue en la primera mitad de los ’80. “Con precisión la verdad es que no me acuerdo. A mí lo único que me importa es estar en el río. Bien o mal entrenado, pero estar siempre”, afirma el Cacha, que corrió en casi todas las modalidades posibles en la Regata. Hoy lo hace en un K1 master B, representando a la Escuela Provincial Basilio Villarino, su escuela que ya cumplió 20 años y es el semillero de los nuevos palistas en Roca.

“Con Marcelo, en Apycar, salíamos a dar una vuelta a la isla nada más. Recién empezábamos. Y un mes antes del comienzo de la Regata decidimos correrla. Éramos debutantes y en la primera etapa quedamos sextos, no lo podíamos creer. Me acuerdo incluso que después de ese parcial, el equipo de Mutual Policial, muy fuerte en ese tiempo, nos dio la ropa y todo para seguir corriendo. Era como jugar en primera”, cuenta Salazar, uno de los primeros remeros que tuvo Roca.

Andrés Busnadiego está cumpliendo tres décadas junto a la Regata. Al igual que Salazar, no corre por el número sino porque la pasión de toda su vida es el canotaje y también su mujer, María Anduelo, su compañera en el bote N° 186 . El experimentado palista, que representa a la Escuela Municipal de Patagones, ha corrido con los mejores y ganó en distintas categorías en K2, K1 y ahora lo hace en los travesías mixtos C. “Es una categoría muy competitiva”, afirma Andrés, que corrió su primera Regata junto a Claudio Muñoz, en la edición 1989.

“Jamás imaginé que iba a llegar a correr 30. Esto se fue dando porque realmente me gusta y me apasiona. Le esquivo un poco al número, lo hago por el canotaje”, asegura Busnadiego, quien decidió hace ya dos años correr junto a su compañera después de un accidente que sufrió junto a la esposa de Martín Mozzicafreddo en el Valle Medio. “En una carrera se les dio vuelta el bote y tuvieron la mala suerte de quedar enredadas bajo unos árboles. Quedó un poco shockeada por el accidente, pero de poco la estamos ayudando a que pierda ese temor que le quedó. Lo está superando y estamos disfrutando de esta Regata”.


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