Renace la vida barrial en pleno distanciamiento social

A medida que caminamos en el alrededor inmediato de nuestro hogar conocemos aún más a nuestros vecinos, empezándolos a percibir como parte de nuestra familia.





¿Alguna vez pensaste tu casa como una extensión de tu propio cuerpo? ¿Y a tu barrio? La pandemia nos trajo una nueva mirada sobre el barrio en el que vivimos. Quizás el distanciamiento haya servido para acercarnos.
Retomamos viejos hábitos, como recorrer el barrio caminando o en bicicleta, hacer las compras en el mercadito y charlar con los vecinos sólo por el hecho de conversar con alguien. Andando descubrimos el pequeño vivero y la podóloga de la vuelta. Yendo lento empezamos a observar lo bien que se dan algunos árboles a diferencia de otros que parecen congelados en su crecimiento.


Recorriendo el barrio nos dimos cuenta… ¡Qué pocas oportunidades nos hemos dado de interactuar con quienes tenemos más cerca! La abuela de la esquina que sale presurosa a hacer las compras matutinas, los perros del vecino de la otra cuadra que no dejan de ladrar cuando pasamos frente a “su” territorio. Las veredas desiguales que nos obligan a caminar por la calle. Los nuevos locales… y los que ya no están.

Collage digital: Gonzalo Maldonado, de "Río Negro".

Mucho más que una
suma de casas

Un barrio no sólo es una sumatoria de casas, sino también un lugar de encuentro con plazas, clubes, canchitas de fútbol, comercios, con un grupo de vecinos más o menos estable y actividades a todas horas. Allí donde ocurre la mezcla de aprendizaje, amistad, compañerismo, recreación, competencia, trueque, convivencia y solidaridad, odios y amores. ¿Somos una comunidad barrial, que se ayuda mutuamente y puede cuidar a los chicos, para que ellos disfruten y crezcan libres, de aquí para allá?

Es importante que los chicos anden en la calle y que sea el barrio entero quien los cuide. Sin embargo, nuestros hijos bicicletean menos que lo que lo hacíamos sus padres a la edad de ellos. A pesar de los maravillosos sistemas de comunicación modernos, ellos perdieron la libertad de andar libremente por la ciudad. A la par, los adultos tendemos a subirnos al auto cada vez que queremos comprar algo o ir hasta el centro o a un gran supermercado.


En definitiva, nos preguntamos “si la vida en comunidad nos hace tan bien, ¿por qué no la vivenciamos con mayor intensidad?, ¿cómo podemos fortalecer las comunidades barriales de Neuquén? y ¿para qué hacerlo?”.
La Comisión Vecinal es el modo tradicional de participar en la vida barrial pero también hay otras formas de hacerlo. Existen redes y alianzas fraternales entre vecinos para ayudarnos solidariamente. Lazos que se construyen a medida que caminamos, nos reconocemos, saludamos, hablamos, en definitiva “vivimos” el barrio. Sólo podemos “amar” aquello que conocemos.

Si la vida en comunidad nos hace tan bien, ¿por qué no la vivenciamos con mayor intensidad?, ¿cómo podemos fortalecer las comunidades barriales de Neuquén?


A medida que recorremos el barrio una y otra vez, en distintos momentos, a distintas velocidades y con diferentes objetivos, empezamos a percibirlo como una extensión de nuestra casa. Entonces, lo hacemos propio, se transforma en un espacio compartido que nos identifica, en un bien común, tan nuestro como de nuestros vecinos. Así, empezamos a interesarnos en él y su gente, a cuidarlo, embellecerlo, mejorarlo y vivirlo más intensamente. A quererlo con sus bondades y sus defectos.
Si sentimos que nuestra cuadra y sus alrededores forman parte de nuestra casa, entonces tiene sentido conversar debajo del árbol con una vecina, saludar y sonreír, estar solícito a la necesidad del vecino. Si disfrutamos de charlar con el almacenero de la esquina, entonces nos animamos a decirle, “¿y si ponemos un bicicletero así puedo atar mi bici cuando vengo?”. Si conocemos a los chicos que andan en la cuadra, nos preocupamos en encender una luz cuando oscurece, así están más iluminados y seguros mientras juegan. Y, ¿cómo no? ¡Si los demás tienen su frente bonito, entonces nosotros también! Y si es tan lindo, ¿por qué no salir a pasear por el barrio?

Mijal Orihuela
Arquitecta urbanista

Oscar Inostrosa
Arquitecto especializado en Municipios y Ordenamiento
Territorial

Sonia Laura Mora
Abogada Ambientalista

Miembros del Grupo de Diálogo Norpatagónico


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