Reservas del Central, ¿están o no están?



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Roberto Cachanosky (*)

En el 2008, con Agustín Monteverde comenzamos a seguir más de cerca las reservas del BCRA y, luego de varios estudios, cada uno por su lado llegó a la conclusión de que el BCRA no tenía las reservas propias que declaraba tener. En ese momento –y ahora– creo que ningún economista coincidía con nuestro análisis. Recuerdo que por alguna declaración que hice en el programa de Mariano Grondona al respecto, el BCRA me mandó una carta documento exigiéndome que ratificara o rectificara mis declaraciones, carta documento que, obviamente, ignoré por completo. La mayoría de los economistas hoy toma como poco confiables los datos de inflación, desocupación, pobreza, PBI y demás estadísticas económicas, pero considera como palabra santa el nivel de reservas propias que declara tener el BCRA. A diferencia de ellos, personalmente sigo mirando los números, los comparo con las medidas que se toman y, por lo menos, sospecho del real nivel de reservas. El primer dato a considerar es que si se toma el nivel de reservas con el que partió el gobierno kirchnerista y se sigue año a año el aumento de las mismas que declara en sus movimientos cambiarios base caja, no cuadran los datos de evolución y stock de reservas al fin del período. El máximo nivel de reservas a fin de cada año que, dando por válidos los datos del BCRA, llegó a tener dicha entidad se registró a fines del 2010, con 50.200 millones de dólares. Obviamente, sin hacerle las correcciones correspondientes, tomando las reservas brutas sin restarles nada. El tema de los pasivos es importante porque declarar un determinado nivel de reservas no indica nada. Lo relevante es cómo las obtuve y mi solvencia para enfrentar corridas cambiarias. Si compro una propiedad contra deuda puedo decir que tengo un activo, el problema es si no declaro el pasivo que tengo contra ese activo; por ejemplo, puedo comprar una propiedad en 200.000 dólares de los cuales 180.000 son deuda contraída. Decir que tengo 200.000 dólares en una propiedad sin mencionar la deuda de 180.000 es no conocer algo tan elemental como la partida doble en contabilidad. El primer gran interrogante es cuánto de las reservas que declara como propias el BCRA son limpias de toda deuda en moneda extranjera. Segundo dato curioso. El gobierno impuso el cepo cambiario a los pocos días de haber ganado las elecciones Cristina Fernández de Kirchner. Se cuidó de no decirlo en la campaña electoral. Pero, no bien cerraron las urnas, se largó con el cepo cambiario. En ese momento el BCRA declaraba tener como propios unos 47.000 millones de dólares, un número suficientemente grande como para imponer un cepo. Recordemos que todo empezó con la autorización previa de la AFIP para comprar divisas; luego fueron cerrando más la canilla hasta que hoy querer ahorrar en dólares es casi ser un traidor a la patria en el relato oficial. Pero sigamos. Luego de la autorización de la AFIP para comprar dólares obligaron a las compañías de seguros a traer las divisas que tenían depositadas en el exterior. Después cerraron las importaciones. Luego prohibieron el giro de utilidades y dividendos. Y ahora, con el argumento de movilizar la economía, hacen un blanqueo con características insólitas, supuestamente para atraer al sistema los dólares que la gente tiene en el colchón o en el exterior. Es decir, el Central está pidiendo que ingresen dólares contra dos bonos emitidos en dólares. Curiosa contradicción del relato de desendeudamiento. Este tsunami de medidas para evitar que la gente pueda acceder a dólares lleva a sospechar sobre el real nivel de reservas del BCRA, algo que sería muy fácil de mostrar. Solamente tendrían que informar cuántas reservas tienen sin haberlas tomado contra deuda en moneda extranjera, en qué activos están colocadas y dónde, especificando claramente dichos activos (plazos fijos en el exterior, bonos de otros gobiernos o bóveda del BCRA). Pero no con discursos, con papeles que demuestren las palabras. De acuerdo con el último balance del BCRA, al momento de redactar esta nota las reservas que declaraba tener la entidad representaban sólo el 35% del activo. Si se les descuentan los encajes en dólares, que son divisas que el Central les debe a los bancos y éstos a sus depositantes, las reservas representan sólo el 27,6% del activo. Como dato de referencia, siguiendo el mismo criterio a principios del 2011 ese 27,6% era 45%, lo cual refleja el deterioro patrimonial del Central. El balance del BCRA se presenta en pesos, por lo tanto las reservas figuran en esta moneda al tipo de cambio de valuación. Si se toman las reservas del BCRA así como las presenta, sin restarles nada, declara tener 205.000 millones de pesos en reservas. Pero tiene en el activo 174.000 millones de pesos en letras intransferibles del tesoro que vencen entre el 2016 y el 2022. ¿Cuál es el valor de mercado de esos bonos? Cero, porque no se pueden vender. Y, si se pudieran vender, tendrían un valor de mercado cercano a cero. Pero, además, el tesoro le debe al Central otros 130.000 millones de pesos por adelantos transitorios. Esto es emisión monetaria para financiar el déficit fiscal. Siendo que ni las letras intransferibles ni los adelantos transitorios tienen valor de mercado, podemos restarlas del activo, con lo cual éste baja de 592.000 millones a 287.000 millones de pesos. Tenemos entonces que el BCRA cuenta con un activo de 287.000 millones de pesos. ¿Cuánto tiene en el pasivo? 514.000 millones de pesos. El pasivo supera al activo en 227.000 millones de pesos, que es lo mismo que decir que debe más de lo que tiene. Al tipo de cambio de valuación del Central, el patrimonio neto negativo asciende a 43.454 millones de pesos, más que las reservas que declara tener. Y aquí voy a las declaraciones poco felices de Lorenzino, que ahora se hace el hombrecito denunciando como terroristas a los economistas que no coinciden con el relato oficial pero cuando le preguntan por la inflación dice “me quiero ir”. Bien, antes de denunciar a nadie de terrorismo, sería bueno que Lorenzino diga cómo piensa solucionar el gobierno al que pertenece este problema patrimonial del BCRA sin devaluar. Si las reservas siguen cayendo y los pesos que emite el BCRA continúan creciendo, que expliquen él, la presidenta del BCRA o Kicillof cómo arreglarán este lío que armaron sin aplicar una brusca devaluación. Seguramente si uno les hiciera esta pregunta en público responderían en masa “¡me quiero ir!”. Mientras tanto, esperamos la respuesta a la pregunta sobre las reservas formulada anteriormente: ¿cuánto tienen de reservas no tomadas contra deuda, cómo están colocadas y dónde? Cualquier respuesta que no responda con precisión a estos interrogantes es discurso barato de barricada. (*) Licenciado en Economía


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