Revelan detalles del secuestro de un desaparecido
A Domínguez se lo llevaron en un Ford Falcon. Uno de sus empleados era Oscar Ragni (h).
Oscar Livera
NEUQUÉN (AN).- El constructor Jorge Domínguez fue secuestrado de la obra que dirigía en Santa Genoveva por dos hombres flacos y “bien vestidos”, que lo encontraron a mitad de escalera en la obra, lo tomaron de los brazos y se lo llevaron en un Falcon, donde otros dos secuestradores lo esperaban. Así lo describió el constructor Antonio Britos, que explicó que nunca más supo de él. Britos le avisó a un hermano de Domínguez que habían dejado su auto en Chrestía casi Elordi, ese 31 de enero de 1977. El 23 de diciembre de 1976 había desaparecido el estudiante de arquitectura Oscar Ragni, quien trabajaba como ayudante de tareas en el estudio de Domínguez. Según el socio de Domínguez, el agrimensor Carlos Porfirio, ese día varios hombres armados llegaron en un auto Ford Falcon preguntando por Ragni. Por la tarde llegó el padre de Ragni y junto con Porfirio fueron a realizar la denuncia a la delegación de la Policía Federal, porque los hombres que habían estado en el estudio se identificaron como de esa fuerza. Porfirio detalló que el conductor del Falcon que buscaba a Ragni era Héctor Barros, a quien luego vio en otras oportunidades en Cipolletti como comisario deportivo. “Domínguez era militante del Partido Intransigente. Había trabajado en Obras Públicas de Neuquén y luego en Cipolletti, donde integró la resistencia durante el cipolletazo por su amistad con el intendente Salto”, describió Porfirio cuando fue consultado sobre la actividad política que pudo haber conocido de su socio. Agregó que “tenía amigos de izquierda y de derecha” e indicó que estaba bastante distanciado de sus hermanos, a los que él les avisó de su desaparición. Un primo de Domínguez, retirado de la policía de la provincia, Abelardo Cotro, dijo que un sargento primero del Batallón 181 le aseguró que permaneció allí (donde funcionó “La Escuelita) una persona de las características de su primo; dato que le acercó a uno de sus hermanos, pero que nunca pudieron dar con él. “Siempre pregunté y traté de averiguar, lo hice porque era nuestra sangre”, justificó Cotro. El testimonio de Raúl Martín, el dibujante que trabajó en el estudio de Domínguez a partir de 1976 y que era personal civil del destacamento de Inteligencia del Ejército abrió varios interrogantes. “Después de la desaparición de Ragni, Jorge me comentó que sentía que lo estaban siguiendo”, dijo en el juicio al tiempo que sostuvo que no preguntó en el destacamento o a sus jefes por la desaparición de Domínguez. Resaltó que Domínguez lo convocó a trabajar a sabiendas de que era personal civil de inteligencia. (Ver recuadro) “El me convocó porque sabía que yo andaba necesitando trabajo”, declaró.
juicio “la escuelita” iV
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