Richard Coleman, canciones desnudas
Viene a presentar su primer disco solista.
Un artista que hizo su historia en el rock argentino al frente de Fricción y Los Siete Delfines recorre la región presentando su primer disco solista, “Siberia Country Club”. Richard Coleman estará mañana en The Roxy Live, de Bariloche; el sábado 18 a las 23:30 en Pirkas, Santiago del Estero 883 de Neuquén, y el domingo 19 en El Biombo Club de Arte de General Roca. El disco fue concebido junto a Tweety González y Daniel Castro, su compañero en Fricción. La idea comenzó a hacerse realidad a principios de 2009 cuando Richard trazó un riguroso plan de composición y trabajó durante cuatro meses. Abocado al proyecto con Tweety y Jorge Klinoff, Coleman sumó además de Castro en bajos, al baterista Jorge Araujo, a Ulises Butrón, Gonzalo Córdoba y Hernán Reinaudo en guitarras, Bodie Datino en sintetizadores y Gustavo Cerati quien grabó más guitarras y efectos en “Normal”, y a su vez, convocó a Richard como guitarrista de la gira de “Fuerza natural”. Esto dilató la grabación del disco. “Después de haber tenido una banda que resultó medianamente importante como Fricción y de veinte años de trabajar con Los 7 Delfines, del 90 al 2010, no había surgido en mí la necesidad de experimentar una propuesta solista. Varias veces me preguntaron por qué no hacía un disco solo. Yo siempre creí en el trabajo en equipo, del que soy un fuerte defensor. Y ahora que soy solista, lo sigo siendo… Pasa que es un equipo diferente… Un grupo, después de tanto tiempo, desarrolla un carácter, una personalidad y de alguna manera sentía que el nuevo caudal musical que quería imprimir no iba con él. Esa es la primera razón fundamental, una necesidad artística que me surge por primera vez”, le dice Coleman a “Río Negro”. –¿Cómo se ve ese tránsito uno par de años después? –Con la libertad que me da este modo de encarar las cosas, trabajo más en función de la canción. Cuando comienzo con la idea de un tema, veo qué me pide. A esta altura de mi carrera, ya conozco más o menos mis herramientas, sé el color de mi voz, entiendo mi manera de tocar la guitarra. Esos caracteres ya los tengo y los puedo disfrazar un poco, pero siempre van a salir y está bien que así sea. Sin embargo, desde la idea de una canción, trato de ver cómo embellecerla más allá de mí, con todos los elementos que se le puedan incluir o sumar. –Hablaste de embellecer la canción y pensé que es una ofrenda. –Si no la escucha otro no existe, no tiene vida. El momento artístico se completa cuando es recibido. Esto viene a colación del tipo de recital que voy a hacer en Neuquén y Río Negro. Es una pequeña gira de canciones desnudas, sin mucho ropaje, sin mucha coloratura. Se trata de una reinterpretación de temas que he compuesto a lo largo de mi vida, algunos datan de los 80. Y al tocar solo con guitarra acústica, cobran otra dimensión porque se abstraen de esa cosa temporal del sonido, de la impronta que les da la producción de la época.
Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com
“Es una pequeña gira de canciones desnudas, sin mucho ropaje”, anuncia el guitarrista.