Riesgos invernales
Hubo y habrá heladas fuertes en la región. Consejo, “desensillar hasta que aclare”.
A principios de este mes hemos tenido en el Alto Valle de Río Negro las primeras heladas de 8ºC bajo cero a campo, que son habituales para esta región… el problema es que fueron intempestivas, ya que veníamos de un fin de otoño bastante templado. Problema por un lado y beneficio por otro. El principal beneficio para los que viven dentro de una ciudad es que estas bajas temperaturas fueron muy atenuadas por el calor “almacenado” en estructuras como paredes, pavimento y suelos desnudos. De este modo, los daños en nuestras plantas estuvieron circunscritas al follaje y menos a sus partes leñosas. O sea que las “quemaduras” por frío en las partes tiernas de las distintas plantas, como ser hojas y tallos finos, habrán sido muy dependientes de la densidad de calefactores encendidos en una ciudad o pueblo. En pequeñas localidades seguramente fueron mayores, así como en las chacras o a pleno campo. LO QUE PUEDE VENIR Como es muy probable que se produzcan más heladas de igual o mayor magnitud que estas, creo oportuno hacer algunas recomendaciones. Si se tienen plantas heladas en macetas, lo mejor es llevarlas a un sitio oscuro y reparado y no regarlas en absoluto, para permitir que los tejidos que aún puedan permanecer sin daño se recuperen. Si se las quiere “apurar”, lo más seguro es que se pierdan totalmente. Si están en tierra, lo más aconsejable es quitar el follaje “quemado” para que no luzca tan desprolijo. Si se hiciera cualquier tipo de poda, no podrá aislar esas heridas, la planta quedará peligrosamente expuesta a deshidratación y además nuevas heladas harían un daño enorme. La deshidratación mencionada no se soluciona con riegos. Regar implica mayor riesgo, ya que el agua en el suelo es buen conductor del frío y se pueden helar “hasta el caracú”. Tenga especial cuidado con plantas que sólo cambian de color de follaje por el frío pero no han sufrido daños, como son coníferas como las tuyas (género Taxus), ciertos cipreses y arbustos como los buxus. No son pocos los casos en que se los elimina del jardín, en la creencia de que “fueron”. Resumen, “desensillar hasta que aclare”. No podar sino solamente limpiezas estéticas, mantener el suelo apenas húmedo y no perder las esperanzas para la próxima primavera … ¡ánimo! … en 70 días -más o menos- deberían cesar las heladas fuertes.
TEODORICO HILDEBRANDT ELJARDIN@RIONEGRO.COM.AR
Césped. No sufrirá más daño que virar a una tonalidad amarronada.
Membrillero de flor. Aunque sus pimpollos se cubran de escarcha, florecerá normalmente. Forma sus pimpollos desde el otoño y resisten bien los fríos.
Camelias. Algunas ya han comenzado a florecer y si hubo daños se verá a fin de junio o julio. En agosto, será por viento y falta de humedad en el aire.
jardinería
A principios de este mes hemos tenido en el Alto Valle de Río Negro las primeras heladas de 8ºC bajo cero a campo, que son habituales para esta región... el problema es que fueron intempestivas, ya que veníamos de un fin de otoño bastante templado. Problema por un lado y beneficio por otro. El principal beneficio para los que viven dentro de una ciudad es que estas bajas temperaturas fueron muy atenuadas por el calor “almacenado” en estructuras como paredes, pavimento y suelos desnudos. De este modo, los daños en nuestras plantas estuvieron circunscritas al follaje y menos a sus partes leñosas. O sea que las “quemaduras” por frío en las partes tiernas de las distintas plantas, como ser hojas y tallos finos, habrán sido muy dependientes de la densidad de calefactores encendidos en una ciudad o pueblo. En pequeñas localidades seguramente fueron mayores, así como en las chacras o a pleno campo. LO QUE PUEDE VENIR Como es muy probable que se produzcan más heladas de igual o mayor magnitud que estas, creo oportuno hacer algunas recomendaciones. Si se tienen plantas heladas en macetas, lo mejor es llevarlas a un sitio oscuro y reparado y no regarlas en absoluto, para permitir que los tejidos que aún puedan permanecer sin daño se recuperen. Si se las quiere “apurar”, lo más seguro es que se pierdan totalmente. Si están en tierra, lo más aconsejable es quitar el follaje “quemado” para que no luzca tan desprolijo. Si se hiciera cualquier tipo de poda, no podrá aislar esas heridas, la planta quedará peligrosamente expuesta a deshidratación y además nuevas heladas harían un daño enorme. La deshidratación mencionada no se soluciona con riegos. Regar implica mayor riesgo, ya que el agua en el suelo es buen conductor del frío y se pueden helar “hasta el caracú”. Tenga especial cuidado con plantas que sólo cambian de color de follaje por el frío pero no han sufrido daños, como son coníferas como las tuyas (género Taxus), ciertos cipreses y arbustos como los buxus. No son pocos los casos en que se los elimina del jardín, en la creencia de que “fueron”. Resumen, “desensillar hasta que aclare”. No podar sino solamente limpiezas estéticas, mantener el suelo apenas húmedo y no perder las esperanzas para la próxima primavera ... ¡ánimo! ... en 70 días -más o menos- deberían cesar las heladas fuertes.
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