Río Negro amplía listado de perros peligrosos
Si atacan, sus dueños pueden ser procesados.
VIEDMA (AV).- La Legislatura modificó ayer la norma de “tenencia de perros potencialmente peligrosos”, ampliando las razas que deben registrarse pero, además, prohíbe que esos animales sean desplazados por menores de 16 años. La norma original N° 4043 fue sancionada a fines del 2005 pero, a casi cinco años transcurridos, la autoridad de aplicación -el ministerio de Gobierno- todavía no reglamentó la ley. Aun así, la Justicia penal ya está usando esa normativa y, por caso, el juez Carlos Reussi registra -por lo menos- tres procesamientos por “lesiones culposas” de los dueños de perros que atacaron a menores en Viedma y en San Antonio Oeste. Esas resoluciones fueron confirmadas por la Cámara Penal. En la sesión de la víspera, la Legislatura aprobó, en primera vuelta, una modificación -que propuso el legislador Luis Bonardo de Foro Rionegrino- que amplía las razas peligrosas a una decena cuando inicialmente eran cuatro: Pit Bull Terrier, Doberman, Dogo Argentino y Rottweiler. La reforma incorpora a Staffordshire Bull Terrier, American Staffordshire Terrier, Alaskian Malamute, Fila Brasileiro, Akita Inu y Tosa Inu. Otro artículo modificado es el cuarto. El mismo ratifica la prohibición de “transitar por espacios públicos con perros potencialmente peligrosos en libertad de acción”. Esos animales “deberán ser conducidos en espacios públicos debidamente atados y con bozal”. Los mismos “deberán ser proporcionales en cuanto a tamaño y resistencia a la conformación física del animal.” Se agrega que el “desplazamiento” de esos perros “deberá estar a cargo de personas mayores de 16 años”. Además de esas especificaciones, el artículo 2 considera perros “potencialmente peligrosos” a “aquellos, cualquiera que sea su raza, que hubieran atacado a personas”, que “muestren un comportamiento agresivo” o que “hayan sido adiestrados para el ataque o defensa”. En las fundamentaciones, Bonardo recordó que “la agresividad en los perros puede convertirse en un problema que dificulte la convivencia del animal con personas. Los niños y ancianos -recordó- suelen ser las víctimas más frecuentes”. Explicó que el “comportamiento proviene principalmente del aprendizaje, pero no hay que olvidar que un porcentaje, aunque sea pequeño, proviene de la herencia genética del animal. Sucede lo mismo con la actitud violenta, de distintas razas de perro. Se debe establecer una nómina de razas de perros peligrosos”. La ley original -cuya autoría pertenece al ex legislador Gustavo Costanzo- establece que estos canes deben estar “albergados en instalaciones seguras y resistentes”, con la inscripción de “perro peligroso”. Además determina que la autoridad de aplicación creará un registro y los propietarios tendrán la obligación de su inscripción, con “datos de identidad y domicilio del tenedor”. También se establecía que el ministerio de Gobierno debía suscribir convenios con los municipios para cumplir con esos requisitos. La reglamentación es esencial en la concreción del registro provincial y su descentralización municipal. Aún ante esta falencia instrumental, la norma fue utilizada por los jueces frente a denuncias por ataques de perros en la vía pública. A fines de 2008, el juez Reussi originó un primer antecedente con un procesamiento por “lesiones leves culposas” al dueño de un perro que atacó una nena de tres años, en una calle de Viedma. En ese caso, el magistrado no consideró la raza -un ovejero alemán- pero aplicó las consideraciones de la normativa que incluye en la categoría de peligrosos cuando “hubieran atacado a personas” o “muestren un comportamiento agresivo”. Reussi afirmó que el manto negro cumplía con la categoría porque había intentado agredir a un vecino, según los testimonios recogidos.
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