Río Negro pedirá tests a los trabajadores golondrinas

Los primeros 4.000 llegarán en noviembre al Valle Medio para la cereza. Deberán tener tests previos para ingresar y cumplir con aislamiento en las chacras, a cargo de las empresas.

El mayor ingreso se espera a partir de enero para la cosecha frutícola, estimando el arribo de unos 17.000 trabajadores. Foto: archivo.

El mayor ingreso se espera a partir de enero para la cosecha frutícola, estimando el arribo de unos 17.000 trabajadores. Foto: archivo.

El gobierno rionegrino estableció un protocolo sanitario para los trabajadores golondrinas, que tendrá su inicial prueba en noviembre en el Valle Medio para la cosecha de cereza, con un ingreso estimado de 3.000 a 4.000 jornaleros tucumanos.

El arribo más numeroso será a partir de enero para la temporada frutícola, con la complejidad en esta oportunidad por la irrupción de la pandemia.

El operativo –que lideran los ministros de Salud, Fabián Zgaib, y de Producción, Carlos Banacloy– incluyó contactos por videoconferencia con autoridades tucumanas, como la titular del área sanitaria, Rossana Chahla.

La gobernadora Arabela Carreras ya había adelantado este enfoque a los intendentes en ocasión de la última reunión con ellos cuando abordaron la cuestión económica, con la determinación de la reapertura turística y el ingreso de los golondrinas para las cosechas y las actividades culturales en las chacras.

Unos 21.000 trabajadores ingresan anualmente del norte, comenzando con el Valle Medio. El mayor número –como siempre– se espera para enero en el Alto Valle pero distintas regiones reciben delegaciones, incluyendo a Conesa, con unos 2.000 para las cebollas, o Río Colorado, con unos cientos.


Las empresas deberán tener personal de salud y garantizar lugares de aislamiento. También se recomendará evitar el contacto con trabajadores locales.


“Será nuestra prueba de fuego” y “concentrará la atención”, explicó el ministro de la Producción, Carlos Banacloy, en referencia a la primera movilización de trabajadores que llegarán al Valle Medio –esencialmente a Chimpay–, la cual particularizó por ser bien “concentrada, con movimientos menores y empresas mayores con capacidad para absorber” los nuevos costos. “Será una buena alternativa para aceitar el protocolo con vista a la cosecha de peras y manzanas”.

Un aspecto central –agregó– será evitar contactos entre los trabajadores foráneos con los locales, procurando así minimizar el impacto.

El gobierno provincial alude a un trabajo conjunto con los municipios y las empresas, con base en el protocolo nacional. Río Negro incorporó sus particularidades, a partir de la enseñanza que obtuvo con las situaciones planteadas con cientos de trabajadores del norte que permanecían en la provincia cuando el covid irrumpió a fines de marzo y se fijaron restricciones, incluso cordones regionales.

Zgaib se reunió el fin de semana en Chimpay con autoridades municipales y del hospital local para “establecer acciones sanitarias y minimizar los riesgos de contagios en los lugares de trabajo y cosecha. Los trabajadores –explicó el ministro– deben llegar con test negativo, realizado 72 horas antes”.

En ese sentido, su par Banacloy resaltó que los incorporados tests rápidos facilitarán esa tarea previa por sobre los hisopados que se advertían requerirían mucho más tiempo.

Salud también reafirma que el traslado a Río Negro se debe cumplir con transporte con las normas de higiene y distanciamiento.

Por su parte, las empresas deberán contar con su protocolo y garantizar condiciones sanitarias, con modalidades de trabajo, control y acciones para minimizar los riesgos. Tendrá personal de salud y los trabajadores cumplirán aislamiento en lugares preestablecidos por la firma.

“Mantener las producciones”

El ministro de Producción y de Agroindustria, Carlos Banacloy, resaltó que el protocolo sanitario está basado en el nacional, ajustado a las “particularidades” de Río Negro.

Manifestó que “todo es muy dinámico” en lo sanitario, mientras resaltó la “decisión política” del gobierno rionegrino “de mantener las producciones, tal vez, ralentizadas por las complicaciones, pero sin restricciones, como ocurre en otras provincias”.

Ponderó los “tests rápidos porque facilitarán el testeo previo antes del viaje y consideró “bien importante” que los trabajadores son “permanentes discontinuos”, con “antigüedad en la región y registrado por la empresas”.

Luego reconoció que la cosecha de cereza será la “prueba de fuego porque es la primera intensa”, “concentrada”, y con “empresas mayores con más capacidad de absorber” costos. “Será una alternativa para aceitar el protocolo”.


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