Rock y dictadura: canciones que escondían mucho o no decían tanto

Qué si, que no. Aclaraciones van, relatos vienen. Cuando pasan los años y la dictadura militar queda más lejos, muchas de las letras consideradas épicas fueron desdibujando su contenido.



Charly García y Luis Alberto Spinetta le escribieron a la libertad, más allá de las dictaduras.

Charly García y Luis Alberto Spinetta le escribieron a la libertad, más allá de las dictaduras.

Las lecturas que, de manera errónea o por simple necesidad de encontrar voces que expresaran el horror, se hicieron de muchas canciones de artistas de rock publicadas durante la dictadura cívico militar de 1976 crearon un relato épico que se desvanece con el paso de los años y las aclaraciones de sus propios protagonistas.

Basta como ejemplo ver los casos de “Las golondrinas de Plaza de Mayo”, de Invisible, grupo que encabezaba Luis Alberto Spinetta; o “Serú Girán”, del homónimo grupo que integraba Charly García, que también incluyó en su repertorio “Canción de Alicia en el país de las maravillas”.

Mientras que el tema de Spinetta fue visto como un grito de libertad en medio de la dictadura; la composición que daba nombre al grupo de Charly, escrito en un lenguaje inventado, fue interpretada como una respuesta a la censura que impedía hablar de determinados temas y la canción inspirada en la famosa novela de Lewis Carroll, como una velada denuncia de las desapariciones y las torturas.

“No me di cuenta de eso. Es independiente del golpe y del momento político. Lo que pasa es que siempre hay un grito de libertad en alguna de mis letras, así como hay una permanente crítica al abuso de poder”, explicó el propio Spinetta, en 1988, en diálogo con el periodista Eduardo Berti que fue publicado en su libro “Crónica e iluminaciones”.

Aunque Charly no se encargó de manera explícita de aclarar los tantos, lo cierto es que se supo que “Serú Girán” fue un simple juego creado junto con David Lebón en un “viaje” de ácido y que “Canción de Alicia en el país de las maravillas” fue escrita para una película de 1976, basada en el famoso cuento y dirigida por Eduardo Plá, aunque tuvo algunos retoques para su grabación en 1980, cuando ya se conocían denuncias concretas contra la Junta Militar.

“Hay como una necesidad de torcer lecturas con el diario del lunes. Más allá de todo, yo sí creo en la clarividencia de ciertos poetas y artistas. Muchas veces esta gente tiene una antena distinta al resto. Pueden percibir sensaciones antes de que ocurran o ver aspectos de la realidad que no son fáciles de ver”, consideró el periodista Mariano del Mazo.

“El rock intentó no ser explícito e hizo de la poesía, la metáfora y la artística pura una posición. Desde ahí venía su compromiso”, puntualizó Liliana Vitale, al diferenciarlo de la llamada canción de protesta.

Aunque señaló que “el periodismo especializado le quiere dar una épica que no tuvo” y que “el público le demanda eso”, el investigador Cristian Secul Giusti describió que “el rock argentino no trabajó letras que denunciaran el terrorismo de Estado y, en todo caso, estaba bastante más cercano a pensar el autoritarismo en general o la versión de los militares como alguien autoritario”.

Hecha esta salvedad, aceptó que “gente como Charly García y Spinetta siempre tuvieron en claro que el enemigo era el que les coartaba la libertad”.


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