Rolling Stones ¿nos volveremos a ver?

Diez días y tres recitales renovaron el espíritu stone.

Redacción

Por Redacción

¨Pasaron Los Rolling Stones por Argentina y todos respondieron a la expectativa. La banda dio acaso el mejor de sus recitales en el país desde que vino por primera vez, en 1995, y el público volvió a ser el más stone de todos los públicos del mundo. Adultos mayores y todo, sus “Majestades Satánicas” la gastaron en el estadio Único de La Plata durante las tres noches argentinas incluidas en el América Latina Olé Tour 2016. Tras diez días en el país, el sábado se despidieron con otro enérgico concierto en el que no faltaron momentos emotivos y promesas de regresar “pronto” al país. “Qué pena que es el último, pero vamos a volver pronto”, dijo Mick Jagger al promediar el concierto, lo que de inmediato despertó la ilusión de los presentes (y los que no) de poder volver a disfrutar en un futuro un nuevo show de la legendaria banda británica. Ante un estadio nuevamente colmado y con varias caras conocidas entre los presentes, como la de los músicos Charly García y Roberto Pettinato, entre otros, “Sus Majestades Satánicas” volvieron a demostrar a lo largo de dos horas y media que se trata del espectáculo más excitante que pueda brindar el rock mundial. Jagger, Keith Richards, Ron Wood y Charlie Watts dejaron en claro que, a pesar de los años, la banda suena igual de bien que siempre, a pesar del pasó de los años que ya son muchos por cierto. Apenas unos minutos pasadas las nueve, la guitarra de Keith Richards marcó el inicio de la fiesta con la reconocida introducción de “Start me up”, para delirio del público que desde muy temprano comenzó a merodear los alrededores del estadio. El listado de canciones no cambió demasiado en relación a las noche anteriores, con la seguidilla inicial que incluye “It’s only rock and roll”, “Tumbling Dice” y “Out of control”. Las variaciones llegarían con la inclusión de “Beast of burden”, una joya del repertorio stone que no había sido tocado en los shows anteriores, y con “You got me rocking”, el tema elegido por voto del público a través de las redes sociales. Las festejadas “Paint it black” y “Honky Town women” fueron el preludio para el momento solista de Richards, con “You got the silver” y “Happy”. “Midnight rambler”, “Miss you”, “Gimme Shelter”, “Brown sugar”, “Sympathy for the devil” y “Jumping Jack Flash” mantuvieron a la audiencia en un clima de fiesta permanente, para la gran despedida con “You can’t always get what you want” y el celebrado “Satisfaction”. El concierto contó, como de costumbre, con Jagger como gran maestro de ceremonia que, en una prueba de sus dotes de showman, como cuando en medio de un discurso sobre lo bien que la habían pasado en la Argentina dijo que se había comprado “un dos ambientes en Chacarita”. Más allá del rol de Jagger como frontman, el público stone también dio muestras con largas ovaciones del grado de devoción que siente por Richards, como así también del gran cariño que siente por Wood y Watts. La despedida, con la banda abrazada en el centro del escenario en medio de un festival de luces y pirotecnia, en medio de una larga ovación, fue la foto que mejor resume lo que significó este cuarto paso de la mítica banda por el país. Seguramente, los shows brindados en el marco de este tour quedarán en la memoria del fan argentino como los mejores que la banda ofreció desde su primer desembarco en 1995. Quienes asistieron al Estadio Único de La Plata cualquiera de las tres noches pudieron escuchar un gran concierto de rock, no sólo porque se interpretaron una seguidilla de clásicos, sino por el nivel del sonido logrado, con Richards y Wood afiladísimos con sus guitarras, Watts creando un bloque sólido junto al talentoso bajista Darryl Jones, y un Jagger capaz de cantar con el mismo tono de voz que en los ‘60 mientras recorre de punta a punta el escenario durante las dos horas y media de concierto. El grupo mostró su mejor faceta al interpretar canciones como “Midnight rambler”, “Out of control” y “Gimme shelter”, en donde asume mayores riesgos musicales, con largas zapadas en algunos casos e intensos climas. En esto hay que darle también su mérito a los virtuosos músicos que rodean al grupo, integrado por Jones en el bajo; los tecladistas Chuck Leavell y Matt Clifford; los coristas Bernard Fowler y Sasha Allen; y los vientos de Tim Ries y Karl Denson. “Los Stones están tocando mejor que nunca”, corroboró el propio Fowler durante esta gira. El “Voodoo Lounge Tour” de 1995 significó el primer desembarco stone en el país luego de más de treinta años de espera. El “Bridges to Babylon”, de 1998, no mostró al grupo en su mejor forma pero esa carencia fue suplida con un contundente repertorio y un telonero de lujo: Bob Dylan. Con el tour “A Bigger Band”, de 2006, todos los fans argentinos creyeron que habían sido testigos de la mejor versión de los Stones. Pero no, fue esta, la de 2016 la más sólida, eficaz y vibrante de todas las presentaciones stone en Argentina “Keith Richards dice cuando viene a la Argentina vuelve a sentir la locura de los fans como ocurría en los ‘60. Para él, la fiesta empieza cuando se baja del avión y termina cuando suben al avión para irse”, dijo días atrás Adam Cooper, el hijo Michael Cooper, quien fue fotógrafo y amigo personal de los Stones, en declaraciones a Télam. “Este es el país de los Rolling Stones”, confirmó Fowler, quien gira con la banda desde 1989. ¿Habrá una nueva visita stone? ¿Cuántas giras más podrán soportar estos señores? No lo sabemos. Pero sí sabemos que cualquier otra gira de la banda incluirá a la Argentina, aunque más no sea para comer un asadito en el quincho de la Tinayre.

Jagger prometió un regreso


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