Romántico



Determinados actos cotidianos como llevar una flor a una mujer, escribir algo con pretensión de poema que hable de amor, dedicar una canción meliflua a nuestra pareja, suelen ser calificados con una expresión que parece dividir a la humanidad en dos: ¡qué romántico o romántica! Siguiendo este criterio podríamos dividirnos en barrocos o no, en renacentistas o no, en medievales o no.

Pero hay un hecho inexorable: es tan imposible ser romántico como medieval, no se puede a pesar de lo mucho que lo intentemos; simplemente porque son etapas o movimientos históricos y como tales con un principio y un fin. Lamento decepcionar a mi tía Felicitas, pero ser romántico hoy es ser anacrónico.

El romanticismo es el último gran movimiento totalizador que ha dado la humanidad, fue político, ideológico, artístico. Muchas de las conquistas románticas, como la democracia liberal aún perviven, pero desde el punto de vista artístico, y más precisamente literario nada queda de aquel movimiento. Las vanguardias se encargaron allá por los años 20 y 30 de darle el tiro de gracia.

Si el romanticismo hizo un culto al “yo” y a la exaltación de las pasiones, sobre todo el amor, esto no quiere decir que todo texto en donde se hable de amor sea romántico. “Romeo y Julieta” el drama de Shakespeare fue compuesto dos siglos antes del romanticismo; mucha de la mejor poesía amorosa de occidente se debe a los trovadores de la Provenza, trovadores medievales que nada tenían que ver con la ideología romántica.

Lo que hoy se confunde con romanticismo son actitudes que desde siempre los seres humanos hemos tenido. El amor en todas su variantes, la galantería, las pasiones son una constante en la humanidad. Aparecen en todas las épocas, lo que el romanticismo funda es una estética donde estos sentimientos son exaltados a veces hasta el paroxismo, y en algunos casos hasta la ridiculez en autores de escaso talento. El romanticismo en literatura es una estética que pone en primer orden lo que el movimiento precedente, el neoclasicismo, había soslayado.

El período romántico se inicia en Europa a fines del siglo XVIII y culmina alrededor de 1850, aunque en Latinoamérica el romanticismo llega casi hasta finales del siglo XIX. Se caracteriza por un espíritu independiente, tendencia a la subjetividad, primacía de los sentimientos sobre la razón, inadaptación con respecto a la época, sentido fatalista, identificación con la naturaleza, gusto por lo misterioso y lo fantástico, liberalismo y movimiento tradicional cristiano.

Los autores románticos fueron fundamentalmente grandes poetas, y es la poesía el género romántico por excelencia. También revolucionaron el teatro dando libertad a todos los preceptos; y fue menor su importancia en la novela, aunque hubo grandes creaciones en este género.

El romanticismo terminó, a pesar de mi tía Felicitas. El cine tomó algunos de sus postulados hasta deformarlos, lo mismo hicieron géneros populares como el folletín o ciertos cancioneros; también el radioteatro y la telenovela incorporaron elementos del romanticismo, pero la estética de estos dos géneros deformaron por completo esos elementos.

NESTOR TKACZEK

ntkaczek@hotmail.com


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