Bariloche reunió a la ciencia del suelo en un congreso que puso el foco en producir sin degradar

La actividad permitió volver la mirada hacia el sur y sus desafíos específicos. Allí, el suelo apareció como protagonista vinculado a temas como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los sistemas productivos.

Redacción

Por INTA

Durante cuatro días del mes de abril, Bariloche se convirtió en el centro de la discusión de la ciencia del suelo en Argentina. El XXX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo (XXXCACS2026) reunió a investigadores, docentes, estudiantes y actores del sector productivo en un evento que superó expectativas, con más de 500 trabajos presentados y participación nacional e internacional.

El regreso del congreso a la Patagonia -luego de más de dos décadas- no fue solo una decisión geográfica. En una región que abarca cerca de un tercio del territorio nacional y presenta una enorme diversidad de ambientes, el encuentro permitió volver la mirada hacia el sur y sus desafíos específicos.

“El congreso fue una experiencia grandiosa y resultó muy grato recibir a colegas de todo el país en la Patagonia”, resumió la presidenta de la Comisión Organizadora, Dra. Patricia Satti, reflejando el clima que se vivió durante la semana.

Cómo aumentar la producción primaria sin comprometer los recursos naturales



Bajo el lema “Desafíos de Sur a Norte: compromiso entre conservar y producir”, el evento puso en el centro una pregunta clave: cómo aumentar la producción primaria sin comprometer los recursos naturales. En ese marco, el suelo apareció como un protagonista silencioso pero fundamental, vinculado a temas como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los sistemas productivos.

Perfil de típico suelo volcánico cordillerano (Andisol).


“Previo al congreso ya se notaba un gran entusiasmo, transcurrido el evento la mayoría coincide en que se superaron ampliamente las expectativas por los 4 intensos días compartidos”, señaló el Dr. Carlos Buduba, secretario del congreso.

El programa incluyó conferencias plenarias, simposios y mesas redondas donde se discutieron temas como carbono del suelo, emisiones de gases de efecto invernadero, biodiversidad edáfica, erosión y nuevas tecnologías. A esto se sumaron talleres, cursos y una intensa agenda de presentaciones orales y pósters.

Espacio para construcción de vínculos



Uno de los datos más destacados fue la participación de estudiantes, que representaron cerca del 30% de los asistentes. Este recambio generacional marca un interés creciente por una disciplina clave para el futuro.

Gira edafológica. Recorrido por un sector representativo de la Región Andino Patagónica. En la foto, descripción en sitio de un típico suelo volcánico cordillerano (Andisol), permitiendo integrar en campo la diversidad edáfica y sus contextos ecológicos.


Pero el congreso no se limitó a lo académico. También hubo espacio para el encuentro y la construcción de vínculos. Pasillos, cafés y salidas de campo funcionaron como escenarios donde la ciencia se mezcló con el intercambio humano.

“Una característica que marcó al congreso desde el inicio y funcionó muy bien fue que nos conectamos colegas de toda la Patagonia y abrimos el juego a toda la comunidad, por lo que el evento realmente se construyó de manera colectiva”, destaca la Dra. Andrea Enriquez desde la organización.

La gira edafológica, realizada el último día, permitió trasladar la discusión al territorio. Allí, los participantes pudieron observar en campo distintos tipos de suelos patagónicos, influenciados por el clima y los procesos volcánicos, integrando teoría y práctica en un mismo recorrido.

Además, el evento buscó acercarse a la comunidad a través de actividades abiertas y propuestas educativas, reforzando el vínculo entre ciencia y sociedad.

Un Congreso que dejó huella



Más allá de los números, “el balance general fue claro: el congreso dejó huella. No solo por la calidad de los trabajos presentados, sino por el entusiasmo y el compromiso de quienes participaron”, afirma todo el equipo organizador.

Jóvenes investigadores de las ciencias del suelo, recibiendo el premio Fundación Williams por su contribución destacada.


En un contexto donde los desafíos ambientales y productivos son cada vez más urgentes, encuentros como este refuerzan una idea central: el suelo no es solo un recurso, sino una base estratégica para pensar el futuro.

Detrás de esta semana hubo dos años de trabajo intenso de todo el equipo, y verlo reflejado en un encuentro de intercambio académico de gran calidad y camaradería nos llena de orgullo”, expresó María Victoria Cremona, vicepresidenta del congreso.


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Durante cuatro días del mes de abril, Bariloche se convirtió en el centro de la discusión de la ciencia del suelo en Argentina. El XXX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo (XXXCACS2026) reunió a investigadores, docentes, estudiantes y actores del sector productivo en un evento que superó expectativas, con más de 500 trabajos presentados y participación nacional e internacional.

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