Plantines de batata en Río Colorado: una experiencia colectiva que busca fortalecer la producción local
En una región donde producir alimentos muchas veces implica enfrentar largas distancias, altos costos y dificultades logísticas, un grupo de productores de Río Colorado decidió apostar por una solución local. La experiencia impulsada por la Cooperativa de Trabajadores de la Tierra (CTT), junto con el acompañamiento técnico del INTA - Agencia de Extensión Rural (AER) - de Río Colorado, logró producir plantines de batata en la propia comarca, abriendo nuevas posibilidades para productores de la zona.
La batata es un cultivo que se adapta bien a las condiciones de la región. Además de ser resistente y relativamente fácil de manejar, representa una alternativa interesante para diversificar la producción hortícola y generar nuevas oportunidades económicas para productores familiares. Sin embargo, la falta de plantines disponibles en la zona limitaba su producción.
Tradicionalmente, el material vegetal llega desde San Pedro, en el norte de la provincia de Buenos Aires, a más de 900 kilómetros de distancia. El traslado se realiza durante meses de altas temperaturas y el material vegetal suele deteriorarse durante el viaje a causa del estrés. A esto se suman los costos del transporte y las dificultades para coordinar envíos de pequeños volúmenes hacia la localidad. A partir de este problema concreto surgió la iniciativa de conseguir plantines de batata de buena calidad en el momento adecuado para la siembra.
La experiencia comenzó a gestarse durante las reuniones de planificación de la temporada primavera-verano 2025 entre técnicos del INTA y productores nucleados en la CTT. Como antecedente existía una pequeña prueba piloto realizada en 2024, cuyos resultados alentaron impulsar el proyecto.

El primer paso fue adquirir alrededor de 1000 kg de batata semilla de la variedad Arapey INIA proveniente de San Pedro. Las raíces llegaron a Río Colorado el 12 de agosto y, a partir de allí, comenzaron las jornadas colectivas de trabajo en la plantinera de la cooperativa, ubicada en las inmediaciones de la AER Rio Colorado.
El espacio productivo debió acondicionarse especialmente para la experiencia. Se realizaron tareas de limpieza, armado de bancales y cobertura del suelo con cartón para disminuir el crecimiento de malezas.
Tratamiento preventivo
La plantación se realizó el 26 de agosto en una superficie de 20 metros cuadrados. Antes de colocar las batatas en tierra, recibieron un tratamiento preventivo con caldo sulfocálcico, una preparación utilizada habitualmente en producciones agroecológicas para reducir problemas sanitarios causados por patógenos. Luego, cada productor utilizó distintos tipos de abonos orgánicos -compost, bocashi, estiércoles animales estabilizados y tierra de monte, entre otros- y tierra para cubrirlas.
La brotación comenzó apenas 17 días después de la siembra y transcurrido poco más de un mes se realizó la primera cosecha de plantines. Las extracciones se hicieron de manera escalonada, según las necesidades y posibilidades de cada productor. Esa flexibilidad permitió adaptar la producción al ritmo real de trabajo en las chacras y evitar desperdicios.
Los resultados superaron las expectativas iniciales. En promedio se produjeron entre 250 y 320 plantines/m². Además de la cantidad obtenida, los aspectos más valorados fueron la calidad sanitaria y fisiológica del material producido localmente, y el menor costo de obtención del plantín.
La experiencia no solo tuvo impacto productivo, sino también organizativo y social. El trabajo conjunto fortaleció el vínculo entre productores e instituciones, y consolidó la plantinera de la cooperativa como un espacio colectivo de aprendizaje, experimentación y producción.
Agroecología y soberanía productiva
Esta iniciativa se inscribe dentro de una mirada más amplia vinculada a la agroecología y la soberanía productiva. Poder producir plantines en la propia región significa reducir la dependencia de insumos externos, disminuir costos y fortalecer circuitos locales de producción de alimentos. La experiencia demuestra que, incluso frente a limitaciones económicas y estructurales, el trabajo colectivo puede abrir caminos innovadores para el desarrollo regional.
A diferencia de grandes establecimientos productivos, los pequeños productores de la región no cuentan con cámaras frigoríficas o espacios con control de temperatura y humedad, lo que dificulta guardar material para realizar los plantines para la siguiente temporada.
Esa dependencia de proveedores externos de batata semilla termina condicionando toda la planificación productiva. A raíz de esta problemática desde la AER Río Colorado se están evaluando diferentes tratamientos para la conservación de batatas durante el invierno.
De cara al futuro, uno de los principales desafíos como extensionistas de INTA será sostener y ampliar este tipo de espacios asociativos. La coordinación permanente de tareas comunes requiere tiempo, organización y compromiso, algo que muchas veces se dificulta por las demandas cotidianas de cada emprendimiento familiar.
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