Rusia: Parlamento aprobó la intervención militar en Ucrania

También ordenaron aumentar la seguridad en las plantas electronucleares, aeropuertos y otra infraestructura estratégica.

Por Redacción

EL MUNDO

El parlamento ruso aprobó este sábado por unanimidad el empleo de las Fuerzas Armadas en Ucrania, tal como lo había pedido el presidente Vladimir Putin, mientras la situación se degradaba rápidamente en Crimea y otras regiones prorrusas, donde se extiende la amenaza separatista.

Reunido en sesión extraordinaria, el Consejo de la Federación (Cámara Alta del parlamento), aprobó el empleo de las “Fuerzas Armadas rusas en el territorio de Ucrania, hasta que se normalice la situación política en ese país”.

“Debido a la situación extraordinaria en Ucrania y a la amenaza que pesa sobre la vida de los ciudadanos rusos, de nuestros compatriotas, de las fuerzas armadas rusas desplegadas en Ucrania”, Putin pidió a la Cámara Alta que autorice “el recurso a las Fuerzas Armadas rusas en el territorio de Ucrania, hasta la normalización de la situación política en este país”, informó el Kremlin.

La fórmula empleada deja entrever que Rusia podría recurrir tanto la flota rusa del mar Negro (20.000 hombres basados en Sebastopol), con base en Crimea por un acuerdo bilateral entre Moscú y Kiev, como el envío de otras tropas provenientes de Rusia.

La aplicación de esta medida está ahora en manos de Putin.

“Es el presidente quien toma la decisión. Por el momento, no hay una decisión en ese sentido”, afirmó su portavoz Dmitri Peskov.

Previamente, el nuevo primer ministro de Crimea, Serguii Axionov, que las nuevas autoridades de Ucrania consideran ilegítimo, solicitó la ayuda de Putin para restaurar “la paz y la calma” en la península rusohablante.

En Kiev, las nuevas autoridades proeuropeas respondieron convocando inmediatamente el Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa.

Uno de los principales dirigentes políticos ucranianos, el ex campeón del mundo de boxeo Vitali Klitschko, instó por su parte al parlamento ucraniano a proclamar la “movilización general” ante la “agresión rusa” en Ucrania.

El Consejo de Seguridad de la ONU debía reunirse el sábado en Nueva York para mantener una segunda ronda de consultas en las últimas 24 horas sobre las crecientes tensiones que sacuden Ucrania, indicaron diplomáticos.

En la reunión, que tendrá lugar a las 19H00 GMT, participarán los 15 embajadores de los países que integran el Consejo, entre ellos los de Argentina y Chile, a pedido del Reino Unido.

Mientras tanto, los puntos se tensión se multiplicaban en el este y el sur de Ucrania, según corresponsales de la AFP, que fueron testigos de irrupciones de hombres armados en varios sitios estratégicos o de manifestaciones prorrusas. Al contrario, en la capital, Kiev, imperaba la calma.

Un centenar de personas resultaron heridas en Jarkov (este de Ucrania) en margen de una manifestación prorrusa que derivó en un asalto al edificio de la administración regional, donde al parecer se han atrincherado los partidarios de las nuevas autoridades proeuropeas.

En Donetsk, este de Ucrania, feudo del destituido presidente Viktor Yanukovich, las autoridades dijeron que contemplan celebrar un referéndum sobre el estatuto de la región de Donbass, imitando a Crimea, y una bandera tricolor rusa fue izada en el consejo regional.

Más de 10.000 personas habían manifestado el sábado por la mañana en esta localidad contra las nuevas autoridades de Kiev. En un podio improvisado, oradores expresaban su apoyo a la “aspiración de Crimea a unirse a Rusia”.

El ministro interino de Defensa de Ucrania, Igor Teniuj, acusó a Rusia de haber aumentado ya “en 6.000 hombres” sus tropas en Crimea.

Unos 30 blindados fueron también desplegados, dijo, denunciando una “violación” de los acuerdos que regulan la presencia de la flota rusa del Mar Negro en Crimea.

“La presencia inadecuada de militares rusos en Crimea es una provocación”, declaró el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, pero añadió que Ucrania no responderá por la fuerza.

Según Yatseniuk, Rusia está intentando en Crimea la misma estrategia que aplicó en 2008 en la región georgiana separatista prorrusa de Osetia del Sur.

Tras una guerra relámpago de cinco días contra las fuerzas de Tiflis, Moscú terminó por reconocer la soberanía de este territorio, donde el gobierno de Georgia no tiene autoridad.

Con su flota del Mar Negro, Rusia tiene derecho a desplazar tropas en el territorio de la península.

Sin embargo, debe informar a las autoridades ucranianas 72 horas antes, un requisito que ahora no se cumplió, según el canciller ucraniano Andri Deshtshitsa.

Varios sitios estratégicos de la península están bajo el control de hombres armados uniformados, pero sin ningún signo aparente que permita identificarlos.

Actualmente controlan los aeropuertos de Simferopol, Sebastopol, y Kirovske. En el centro de Simferopol izaron la bandera rusa en varios edificios oficiales.

Un periodista de la AFP pudo ver a decenas de ellos, encapuchados, patrullando este sábado en el centro de Simferopol, y posicionados junto al Parlamento de Crimea, en esta misma ciudad, donde instalaron dos ametralladoras en posición defensiva.

Por otro lado, unos 300 hombres que dicen haber sido enviados por el ministro ruso de Defensa asediaban este sábado la sede de los guardacostas ucranianos en Sebastopol.

El consejo municipal de Sebastopol declaró por su parte que no reconoce al nuevo gobierno ucraniano y se dijo favorable a un referéndum sobre el estatuto de Crimea, adelantado al 30 de marzo.

El presidente estadounidense Barack Obama advirtió el viernes a Moscú contra una eventual intervención armada en Ucrania.

“Estamos actualmente profundamente preocupados por informes sobre movimientos militares adoptados por la Federación Rusa dentro de Ucrania”, dijo Obama a la prensa en la Casa Blanca.

La jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, “lamentó” la decisión de Moscú y pidió a Rusia “no desplegar sus tropas”.

La canciller alemana, Angela Merkel, se mostró también inquieta y subrayó la importancia de preservar la integridad territorial de Ucrania.

Del lado de Francia, el presidente François Hollande estimó que “se debe evitar una intervención exterior y los riesgos de una escalada altamente peligrosa”.

Por su parte, el ministro británico de Relaciones Exteriores, William Hague, dijo que la decisión del Parlamento ruso constituye “una amenaza potencialmente grave para la soberanía” de Ucrania.

AFP