«Ruta 22: no es sólo un problema de seguridad vial»
En una carta de lectores que tan gentilmente publicó el diario «Río Negro» hace ya algún tiempo sobre el proyecto de ampliación de la Ruta 22 expresaba la opinión sobre un tema relevante en la decisión de estas obras, el denominado «efecto barrera», y respecto del mismo precisaba:
«Una proposición tan profunda y tan importante como el caso que nos ocupa, que afectará sin duda de alguna forma el comportamiento de esta vía como columna vertebral de nuestro Valle, donde se verá perjudicada indudablemente su transversabilidad, debería ser presentada al unísono de los trabajos y tareas netamente técnicas, con un estudio ambiental consciente que avale la decisión del proyecto. No se trata solamente de un problema de seguridad vial, sino de toda una dinámica socio-económica estructurizada a lo largo de su traza.
''La inclusión de factores ambientales obligaría a contextualizar el proyecto, es decir, a concebirlo en coherencia con su entorno. Del mismo modo que todo proyecto contiene en su propio proceso de formulación una evaluación económica y financiera y cuando se trata de proyectos públicos una evaluación social, cabe pensar que también es previsible incluir una «evaluación ambiental», tendiente a entender el comportamiento del mismo desde el punto de vista de las interacciones recíprocas con su medio.
''Dentro de las alteraciones del medio físico-natural previsibles para este tipo de obras, cabe destacarse el 'efecto barrera', alteración que se produce desde el inicio de las mismas, lo cual supone una traba física y psicológica, motivando la ruptura de relaciones transversales y la comunicación entre áreas. Un proyecto elaborado con criterio ambiental favorecería su integración al entorno al cual pertenecemos y del cual dependemos».
Hoy este impacto de gran relevancia ha empezado a ser detectado, sin todavía haber empezado la obra y peticionadas acciones tendientes a la revisión del proyecto. Tenemos por ejemplo la determinación del Dr. Carlos Soria, intendente de la ciudad de Gral. Roca, que firma un pedido de amparo -en un acto de plena solidaridad- conjuntamente con empresarios y vecinos de la zona de Villa Regina, en calidad de vecino y usuario, para que se suspenda la ampliación de la Ruta 22 entre Chichinales y Godoy, primera etapa del proyecto, fundamentando el pedido según el mismo escrito, el anticiparse a posibles perjuicios para personas e inmuebles linderos a la ruta. También la Municipalidad de Villa Regina ha iniciado acciones tendientes a reexaminar lo proyectado respecto de los cruces de esa localidad con la Ruta 22 ampliada, debido a los impactos negativos que surgirían de ejecutarse las actuales versiones de cruces urbanos.
Si consideramos que a lo largo del ejido urbano rural de Gral. Roca existen 18 cruces con la Ruta 22 y más de 80 accesos directos a la misma desde chacras, establecimientos, etc., creo que sería importante para sus habitantes conocer las soluciones elaboradas en el proyecto para este tramo de ruta, donde el efecto barrera se condensa y que guste o no nos guste va a cambiar el contexto socio-económico ambiental de nuestro ejido municipal.
Particularmente pienso que toda esta problemática tiene una sola solución:»Una simple autopista norte». No traumaticemos nuestra actual forma de vivir.
Ing. Mario Carosanti
LE 7.871.420
Roca
En una carta de lectores que tan gentilmente publicó el diario "Río Negro" hace ya algún tiempo sobre el proyecto de ampliación de la Ruta 22 expresaba la opinión sobre un tema relevante en la decisión de estas obras, el denominado "efecto barrera", y respecto del mismo precisaba:
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