«San Héctor», desde hoy el primer santo argentino
Héctor Valdibielso Sáez nació en Argentina y viajó de chico con su familia a España. Allí integró la Congregación de La Salle, en la que trabajó siempre junto a jóvenes en la catequesis. Antes de la Guerra Civil Española, fue fusilado en una misión. En 1990 Juan Pablo II lo beatificó y ese mismo día se comprobó en Nicaragua un milagro producido en su nombre.
A partir de hoy Argentina tendrá su primer santo en la historia, cuando el papa Juan Pablo II realice el acto de canonización de Héctor Valdibielso Sáez, quien realizó diversos trabajos sociales y educativos en Europa y fue fusilado el 21 de noviembre de 1934, en una revuelta previa a la Guerra Civil española. Desde las 10 de la mañana los campanarios de cada rincón de nuestro país resonarán de júbilo por el reconocimiento del Vaticano.
En la larga lista de argentinos rumbo a la canonización se encuentran Ceferino Namuncurá, Marcelino Champagnat, el empresario Enrique Shaw y el sacerdote José Brochero.
El beato argentino Héctor Valdibielso Sáez será canonizado hoy por el Papa Juan Pablo II, en una ceremonia que se realizará en la basílica de San Pedro, en la ciudad de El Vaticano, y a la que asistirá el presidente Carlos Menem.
La ceremonia religiosa, en la que se declarará a Sáez como el primer santo argentino -y primer San Héctor de la iglesia- se realizará en la basílica de San Pedro, a partir de las 9,30 hora de Italia (5,50 hora argentina) y será trasmitida en diferido desde las 8,30 por ATC.
Hijo de una familia de inmigrantes españoles, Valdibielso Sáez nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1910, y perteneció a la congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, conocida en toda América Latina por su labor educativa como los Hermanos de La Salle.
Durante su vida, el beato se destacó en su labor evangelizadora junto a esa orden religiosa como educador y animador de grupos juveniles en Europa, donde se formó y vivió desde niño. (Ver infografía)
Valdibielso Sáez fue fusilado en 1934 en Turón, España, junto con otros siete hermanos lasallanos y un sacerdote pasionista por milicianos comunistas, en el marco de lo que se llamó la 'Revolución de Asturias', una fallida revuelta previa a la Guerra Civil Española, que comenzó en 1936.
El hecho fue considerado un martirio por la Iglesia católica, que en 1944 inició el proceso de canonización de esos religiosos, siendo beatificados en 1990 por Juan Pablo II, quien hoy los declarará santos, luego de que se comprobó que Dios obró un milagro -una curación imposible- por su intercesión. El 29 de abril de ese año, la iglesia católica proclamó a Valdibielso Sáez como mártir y beato, junto a los siete 'Hermanos de Turón', tras haber realizado un milagro en Nicaragua, mediante el cual una joven que padecía cáncer de útero salvó su vida.
Las autoridades religiosas, junto con expertos, teólogos, médicos e historiadores, realizaron un largo y exhaustivo examen del caso de los llamados 'Hermanos de Turón,' ya que la recuperación inmediata de la joven no tenía explicaciones científicas, por lo cual fue considerada como un milagro. La iglesia aprobó oficialmente el milagro durante un consistorio presidido por el papa Juan Pablo II, el 21 de diciembre del año pasado. Los 'Mártires de Turón', y con ellos el argentino Valdibielso, que murieron al grito de «Viva Cristo Rey», alcanzarán la gloria de los altares hoy, junto con el padre pasionista Inocencio, confesor del grupo, y el hermano Jaime Hilario Barbal Cosán, quien fue martirizado durante la guerra civil española en enero de 1937 por sus creencias religiosas.
Por su abundante correspondencia, ya que su padre tras regresar a España volvió a emigrar a México, y sus artículos para la prensa católica, se han descubierto sus sentimientos y su deseo de regresar a Argentina como misionero.
La congregación de los Hermanos de La Salle, fundada por San Juan Bautista De la Salle (1651-1719), e integrada por religiosos que viven en la comunidad, desarrolla una labor educativa y evangelizadora en 80 países del mundo.
Por su parte, el Arzobispado informó que a las 10,10 del domingo, en un acto sin precedentes, se harán repicar las campanas de todas las iglesias, parroquias y capillas del país, para conmemorar la canonización del religioso porteño.
A las 19, desde el Colegio La Salle, ubicado en Riobamba 650, se realizará una procesión hasta la Basílica de San Nicolás de Bari, donde se lo bautizó, ahora en avenida Santa Fe 1352, en la que se llevarán las reliquias de Valdibielso Sáez, esto es, algunos de sus huesos. (DyN y Télam)
Un milagro en el día de su beatificación
El milagro atribuido a la intercesión de Héctor Valdibielso Sáez, por el cual será canonizado hoy, se produjo el mismo día de su beatificación, es decir el 29 de abril de 1990, a miles de kilómetros de la plaza San Pedro del Vaticano, donde tenía lugar la ceremonia. Fue en Managua, la capital de Nicaragua.
Rafaela Bravo Jirón, una joven nicaragüense de 24 años de edad, se debatía entre la vida y la muerte en el hospital Berta Calderón, de Managua, a consecuencia de un cáncer de útero por el que los médicos le daban un par de semanas de vida como máximo.
El esposo de la joven, ex-alumno de La Salle, siguiendo el consejo del hermano Alejandro Zepeda, director del colegio donde había estudiado, rezó desde el 11 de abril hasta el 29, día de la beatificación, dos novenas, pidiendo a los mártires su intercesión.
En la noche del 29 de abril, Rafaela Bravo sintió unos dolores fortísimos que le hicieron pensar que había llegado su hora. Expulsó entonces una masa visceral extraña. Al día siguiente estaba totalmente curada.
Las comisiones médicas que estudiaron durante años el caso consideran que se trata de una curación para la que la ciencia no tiene explicaciones. Rafaela Bravo no tuvo más síntomas ni molestias de ningún tipo desde entonces. (DyN)
Siempre quiso volver a su país
El beato Benito de Jesús, tal su nombre religioso, nació el 31 de octubre de 1910 en Buenos Aires y fue bautizado en la parroquia porteña de San Nicolás de Bari.
Alumno primero y después profesor de la Congregación, Valdibielso Sáez fue un eximio maestro de la juventud, entregado de lleno a la enseñanza de los más pequeños. Identificado con ellos en todo, hasta en el fútbol que gustaba practicar, sus compañeros lo llamaban «el argentino».
Soñaba con volver a la Argentina para continuar su apostolado, pero murió mártir durante la Revolución de Asturias -cuando sólo tenía 23 años- junto con seis compañeros de la congregación y un sacerdote pasionista el 9 de octubre de 1934 en la localidad española de Turón, por el simple hecho de enseñar catequesis.
Según cuenta la historia los llamados «mártires de Turón» fueron detenidos por los marxistas el 5 de octubre de 1934, en la escuela Nuestra Señora de Covadonga, donde se dedicaban a enseñar a hijos de mineros.
El pretexto fue que ocultaban un arsenal de armas. Después de permanecer presos cinco días en la «Casa del Pueblo», los siete hermanos lasallanos y un padre pasionista que evangelizaba con ellos, fueron llevados en la madrugada del 9 de octubre hasta el cementerio de Turón ante cuyas tapias los fusilaron los milicianos, sin acusación ni juicio previo.
En la ceremonia de beatificación, el 29 de abril de 1990, Juan Pablo II dijo que habían sido martirizados por «odium fidei», es decir, por odio a la fe, y que aceptaron el sacrificio antes de renunciar a Jesucristo. (DyN)
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